ver más
°
Noche desopilante

Lauriente-Mellera: la fórmula ganadora del stand up volvió a Mendoza

Luciano Mellera y Lucas Lauriente trajeron su humor a Mendoza este viernes por la noche.
Por Florencia Rodriguez

Luego de su exitosa presentación en el teatro Selectro en diciembre del año pasado, la fórmula ganadora del stand up regresó a la provincia, esta vez, al teatro Plaza de Godoy Cruz para una noche de viernes desopilante.

Este género del humor, que si bien viene cosechando adeptos desde hace varios años (ya se podía ver a Jerry Seinfeld haciendo stand up en la serie que llevó su nombre durante los '90),  ha sido aceptado y adoptado en Argentina recientemente e incluso todavía se está expandiendo en territorio nacional. No obstante, gracias al empuje de programas que son emitidos en canales como el Comedy Central y a la ayuda de YouTube, este estilo se está imponiendo y cada vez tiene más seguidores. Incluso, motiva a muchos jóvenes a iniciarse en el estudio de la improvisación y actuación.

Pero, ¿se puede hacer humor con todo tipo de situaciones? La respuesta es sí y una prueba de esto es Lucas Lauriente. Este comediante-quien junto a Luciano lleva adelante una gira por todo el país- fue el primero en salir a escena con su inconfundible histrionismo y no se guardó nada.

Lucas supo- en su primera visita a la provincia- ganarse a los mendocinos por lo que en esta ocasión no le presentó un desafío. Eufórico, se encargó de abrir una noche de carcajadas. Fiel a su estilo, se animó a hablar de todo y sin tabúes: desde clases sociales hasta sexo. Y aunque algunas veces, varios del público se taparan la boca o los ojos sin poder creer lo que escuchaban, los tópicos seguirían siendo los mismos sin problemas: de eso se trata.

Dueño de un afinado sentido de improvisación, Lauriente no se limita a hablar desde arriba del escenario sino que cada pequeña situación o ruido que percibe desde las tablas, es perfecta para que construya un comentario gracioso sobre el tema. No importa lo que pase, este joven de 23 años sabe muy bien lo que hace.

Así fue como durante una hora, hizo reír tanto a los que asistieron al Plaza este viernes por la noche, que sus palabras sólo eran interrumpidas por la tos de muchos a los que les costaba recuperarse de un ataque de risa. De hecho, esta situación se repitió tantas veces que hasta debió formar parte de su rutina de chistes puesto que no se podía permanecer indiferente.

Lucas preparó el terreno para Luciano quien, apenas asomó, fue envuelto en un torbellino de silbidos y declaraciones de amor a las que está acostumbrado. Después de los gritos de su compañero es como si “Lucho” viniera a poner paños fríos. Tranquilo, con voz suave y sus imperdibles caras supo seguir por el camino de las risas que ya había iniciado su amigo.

 El humor que construye Luciano es más sosegado y se podría decir que hasta respetuoso. Los temas que aborda son mucho más cotidianos y los cuenta con palabras ingenuas, para nada violentas. Lo insólito de la infancia, el noviazgo e incluso, la muerte de las mascotas, son los tópicos que utiliza Lucho y aunque hable de cómo deshacerse del animal que tenés en casa cuando muere, todo en la voz y gestos de Luciano resulta simpático.

En esta ocasión, este comediante sí se animó a soltarse más. En su visita anterior, casi no interactuó con el público sino que se aferró a su rutina. Quizás la gira nacional con Lauriente le haya permitido sentirse cada vez más cómodo en el escenario (aunque tiene muchos años de experiencia en stand up) por lo que esta vez sí se relacionó con los presentes varias veces.

Otro condimento nuevo e interactivo que tuvo este show de stand up fue la sección de preguntas y respuestas. Al terminar cada uno su turno, ambos comediantes se sentaron en el medio del escenario e invitaron a los asistentes a que les pregunten lo que quisieran o se les pasara por la cabeza. Es bueno mencionar que sólo la primer pregunta sirvió para que armaran una nueva rutina de chistes que se extendió hasta el final de esta “entrevista” con el público y que incluyó la composición en vivo de un tema que seguramente los que fueron esa noche no podrán olvidar tan fácilmente.

Tras el show, todos comenzaron a retirarse lentamente. Sin embargo, un cúmulo de personas decidió esperar a la dupla en el hall del teatro. Y aunque muchos escépticos decían que no saldrían, Lucas y Luciano salieron y se tomaron fotografías y hasta conversaron con quienes los esperaron unos minutos.

Es que el público mendocino siempre ha sido calificado como uno de los más exigentes del país por lo que no todo espectáculo suele tener éxito en estas tierras. No obstante, este dúo se pone a prueba y se mide con esta vara y les va bastante bien. Esa gratitud que se demuestran mutuamente entre los artistas y sus seguidores es prueba de esto.



Te Puede Interesar