"Muy pronto el alma de Marcelo será libre. Gracias a todas las personas e instituciones que han ayudado para que se cumpla su deseo de no permanecer vivo en esas condiciones. Nunca más una persona será obligada a vivir sin dignidad y en contra de su voluntad".
Ese fue el mensaje de Andrea Diez (foto), hermana de Marcelo, un hombre que desde 1994 está internado en Neuquén tras sufrir un accidente automovilístico.
La declaración de Andrea se sumó a otras realizadas en un grupo de Facebook que pide desde hace años muerte digna para Marcelo.
Desde entonces tiene "desconexión entre ambos cerebros, destrucción del lóbulo frontal y severas lesiones en los lóbulos temporales y occipitales".
"No habla, no muestra respuestas gestuales o verbales, no vocaliza ni gesticula ante estímulos verbales y tampoco responde ante estímulos visuales. Carece de conciencia del medio que lo rodea, de capacidad para elaborar una comunicación, comprensión o expresión a través de lenguaje alguno y no presenta evidencia de actividad cognitiva residual", según el informe médico.
Su situación es "irreversible e incurable". Si bien el paciente "se encuentra imposibilitado de expresar su consentimiento informado" para la desconexión de los aparatos que lo mantienen con vida, la Corte valoró la declaración de sus hermanas.
El fallo subraya que "no se está en presencia de un caso de eutanasia", ya que esa práctica implica suministrarle una sustancia exógena para causar la muerte, en tanto que la práctica en este caso es dejar de mantenerlo artificialmente con vida.
Incluso el fallo aclara que el suministro de alimentación por sonda y la hidratación son, en este caso, prácticas médicas.
La Corte dispuso tomar "todos los recaudos necesarios para el adecuado control y alivio de un eventual sufrimiento del paciente".