Las virtudes de Boca se resaltaron oportunamente ante cada paso hacia adelante y cuando la impotencia de sus rivales directos lo hicieron más fuerte. Seguridad en el arco, solidez defensiva, equilibrio en el mediocampo y una cuota mínima pero suficiente de gol.
Boca y los récords que puede quebrar
En números todo se hace más fácil de entender. El equipo de Julio Falcioni le sacó 8 puntos a Racing cuando quedan 12 en juego. Ayer pudo darle el golpe final y no lo aprovechó aún con dos hombres de más y varias ocasiones desperdiciadas frente al arco de Sebastián Saja. Así y todo, los 3 tantos en contra que suma en 15 partidos le brindan una seguridad determinante.
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Aunque las comparaciones sean odiosas, a veces sirven para determinar la importancia de un logro. Sin un goleador definido como Palermo ni Riquelme en su mejor momento, puede superar ciertas marcas de la Era Bianchi, como la de festejar con tres fechas de anticipación. Si el equipo del Virrey lo hizo en las fecha 17 del Apertura 98 y del Clausura 99, los de Falcioni lo pueden conseguir en la 16 (más que difícil, porque además de ganar en Mendoza no deberían hacerlo Racing, Tigre, Vélez, Cólon, Unión y, si suma hoy, Lanús).
También con Bianchi al frente, Vélez se consagró campeón del Clausura 93. Lo hizo después de sumar 27 puntos (en aquellas temporadas los triunfos aportaban dos puntos y no tres como ahora) y de recibir apenas 7 tantos en contra, marca que puede destruir este Boca, que apenas encajó 3 en 15 fechas.
Hay un tercer récord que puede pulverizar este Boca modelo 2011: el de mayor ventaja sobre su más inmediato perseguidor. En este caso, superaría una marca propia del club, la lograda en 1998, cuando bajo el mando de Bianchi el equipo xeneize le sacó 9 puntos a Gimnasia de La Plata. Ahora mismo lleva 8 sobre Racing, distancia que se puede recortar a 7 si Lanús vence hoy a Arsenal.
Una marca ya no podrá alcanzar este equipo tras el empate de ayer: los 47 que cosechó el San Lorenzo de Manuel Pellegrini en el Clausura 2001. Apenas un detalle que no logrará empañar un festejo esperado y merecido.
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