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Sin coronita: revelan los secretos más turbios de la realeza
La relación entre el rey Juan Carlos y el dictador Franco, las internas familiares de los Borbones, o el destino de dos primas con desórdenes psiquiátricos.
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El libro fue creado por Pilar Urbano mediante la utilización de cartas manuscritas del rey y de su padre, informes de la CIA, documentos confidenciales de la Casa Blanca, notas de embajadores, secretarias, policías y hasta terroristas.
Libros
Si hablamos de libros, también la realeza británica tiene qué temer. Brian Hoey, cronista de la realeza desde hace 40 años, acaba de publicar Not in front of the corgis, un libro que reúne los relatos de algunos de los 1.200 miembros del personal del palacio.
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Hoey señala que los empleados de la familia real también tienen a sus favoritos, así como a una lista negra. El menos querido de la familia es el príncipe Eduardo, considerado el más pomposo y que insiste todo el tiempo en la formalidad absoluta.
El libro ahonda en la vida de los empleados que trabajan en las cinco residencias reales, 339 de los cuales están de tiempo completo en Buckingham. Así, por ejemplo, existe la regla de que los hombres deben medir al menos 1.72 m y ser delgados, en parte porque tienen que vestir uniformes usados, ya que los nuevos son muy caros.
En una anterior publicación, titulada We Are Amused: A Royal Miscellany, Hoey cuenta que la reina Isabel advierte a sus invitados comer lo más rápido posible, ya que, por protocolo, los meseros deben retirar los platos una vez que terminaron ella y su esposo (que come muy rápido).
Documental
Pero la revelación que más escandaliza fue dada a conocer el jueves en un documental del Channel 4 de Inglaterra. En el mismo, titulado Las primas ocultas de la reina, se relata la vida de dos mujeres (primas de la reina Isabel II) con discapacidad mental, que vivieron internadas en una institución psiquiátrica.
Se trata de las hermanas Nerissa y Katherine, hijas de un tío de la reina Isabel, John Herbert Bowes-Lyon, fallecido en 1930. La primera murió en 1986 a los 66 años, mientras que Katherine todavía vive, y tiene actualmente 85 años (la misma edad que Isabel II). Ambas fueron internadas en 1941 en el hospital Royal Earlswood de Redhill, en el condado de Surrey (sureste de Inglaterra).
La existencia de las dos hermanas fue revelada recién en 1987, en medio de un gran escándalo en el Reino Unido, ya que en los registros de la realeza se las había dado por muertas en 1940 y 1961. En realidad estaban en lo que entonces se denominaba un asilo para idiotas.
Allegados a la reina Isabel afirmaron que está muy dolida por las mentiras descaradas del documental, ya que en él se afirma que las dos mujeres jamás fueron visitadas por la familia real, y que nadie asistió al entierro de Nerissa, sepultada en presencia de Katherine en una tumba para pobres en el cementerio de Redhill.
Tingley asegura que no había ninguna conexión con la realeza. Nunca vi que las visitaran, agrega. No lo critico, pero opino que la casa real no hizo lo que le correspondía. Su colega Dot Penfold corrobora la falta de atención de la familia real hacia sus parientes con discapacidad mental: Durante todo el tiempo que estuvieron allí (en el hospital), yo nunca vi a nadie visitarlas, nunca les enviaban felicitaciones de cumpleaños o de Navidad, jamás mientras yo estuve allí.
Los empleados del sanatorio público, actualmente clausurado, explican que las dos hermanas, que tenían una edad mental de seis años, hacían reverencias cuando veían a la familia real por la televisión y se emocionaron mucho con la boda del príncipe Carlos con Diana en 1981.
La aristocrática familia Bowes-Lyon, de donde procedía la madre de Isabel II, siempre rehuyó las investigaciones sobre su linaje, para esconder defectos en la herencia familiar. Durante generaciones, vivieron obsesionados por la Bestia de Glamis, al que la leyenda describe como un ser deforme engendrado por un tío abuelo de Isabel II. Se decía que un niño, de cuerpo en forma de huevo y pierna endebles y torcidas, se había convertido con la edad en un monstruo grotesco cubierto de largos cabellos.
Encerrado en el castillo durante décadas, sólo su hermano y otras tres personas sabían de su existencia. La familia sobrellevó su vergüenza manteniéndolo en secreto, como las vidas de Katherine y Nerissa. No se podía hablar del asunto, nuestros padres nos tenían prohibido hacer comentarios o preguntas, confesó lady Rose, tía de Isabel II.