El gobernador de Buenos Aires y candidato a la presidencia apoyó explícitamente a los candidatos para el Gobierno Provincial y las intendencias, al tiempo que firmó actas compromiso para desarrollar una serie de acciones concretas para cuando sea Presidente de la Nación. En San Rafael, invitó a tener esperanza por la Argentina del presente y del futuro.
Foto: Axel Lloret
En el marco de la campaña electoral provincial a días de su definición, el candidato a Presidente de la Nación, Daniel Scioli, visitó Mendoza y San Rafael, apoyó explícitamente a los candidatos para el Gobierno Provincial y las intendencias, al tiempo que firmó actas compromiso para desarrollar una serie de acciones concretas para cuando sea Presidente de la Nación.
Ante 2000 emprendedores locales de pequeñas, medianas y grandes empresas en Mendoza y 1000 en San Rafael, Scioli invitó a tener esperanza por la Argentina del presente y del futuro.
La agenda de Scioli impresiona, tanto como su precisión cronométrica. Para dimensionarlo basta repasar la actividad que tuvo ayer. Por la mañana, con 5000 empleados de Aysa y su cúpula gremial encabezada por José Luis Lingieri y Antonio Caló en Buenos Aires, a las 15 debía estar en Mendoza, y exactamente a esa hora aterrizó su vuelo. Como se previó, puntualmente a las 16 ya estaba en el Hotel Intercontinental para dar su primera charla en nuestra provincia. A las 17,30 llegaba al Polimeni para el acto de la militancia local, y a las 18,45 en punto salía para San Rafael.
Allí atendió a la prensa, dio el discurso, se tomó unos minutos para saludar a los militantes que estaban afuera del Centro de Congresos y justo como estaba agendado, a las 20,30 partía hacia Mar del Plata a otro acto y una cena con dirigentes.
Mientras tanto, de Massa y Macri, poco y nada de actividades. Scioli les está comiendo la cancha, está en todos lados. Mientras a uno la sangría de dirigentes lo torna un famélico aspirante sin fuerzas para la competencia, y el otro se sienta a esperar le traigan el sillón de Rivadavia, se ve que a Scioli se le suman día a día gente, dirigentes religiosos, sociales, empresariales, gremiales, intendentes y gobernadores que van dándole su apoyo.
Mientras Scioli se movía ayer por todos lados, con la puntualidad señalada, lo que sorprendía no era tanto la precisión del manejo de los tiempos, sino la tranquilidad que transmitía. Nunca pareció apurado por nada, ni siquiera en medio de la batahola que suele generar la prensa ni menos aun cuando debía esperar que terminaran los discursos de sus anfitriones. Cualquiera podía imaginar que un dirigente político de su fuste, en actos políticos varios, hubiera caído en alguna impuntualidad sin remedio. Pero Scioli maneja los tiempos de manera sorprendente.
Se nota que es metódico, organizado, que no improvisa, que tiene todo planeado. Está claro que tiene un rumbo y un camino sistemático, basado no sólo en su voluntad, sino en la aptitud para ser Presidente, con un gran equipo de gente a su lado.
Contiene claramente el aprendizaje que le dieron todos estos años de preparación, desde que ejerció durante el Menemismo el cargo de Diputado de la Nación, en dos períodos.
Cada paso que dio parece que conformaron peldaños prediseñados. La Secretaría de Turismo y Deportes durante la Presidencia de Eduardo Duhalde, la Vicepresidencia en la Gestión de Néstor Kirchner y los dos mandatos gobernando la Provincia más importante del país, durante la Presidencia de Cristina, lo han forjado a fuego y golpe en su formación política hasta lograr el temple que hoy tiene.
De allí surgen sus dotes de estadista. Inteligente, nadando entre tiburones de la política al más alto nivel, con una capacidad única para sobrevivir a todo tipo de circunstancias y un talento especial para mostrar su perfil más llamativo, el de conciliador, como un hombre que se anima a recorrer los caminos del consenso antes que el inútil tránsito de la confrontación.
Su presencia se impone, pero su aspecto es afable y su carisma ya convence a propios y extraños. El Justicialismo mendocino hace rato que lo ve como el líder indiscutido para el próximo Gobierno Nacional.
Es evidente ya que sólo quedarán dos en la contienda. Scioli, que lidera todas las encuestas, y Mauricio Macri.
Pero las Paso tamizarán la política nacional para dejar en el camino a dirigentes peronistas que sólo son expresiones menores del disconformismo con el estilo K.
Los pocos que le van quedando a Sergio Massa y los cordobeses de Juan Manuel de La Sota, una vez terminadas las Primarias, va de suyo que se sumarán a la expresión del peronismo más aglutinante que representa Scioli.
Ni la izquierda, ni los socialistas santafesinos (que ya lo anticiparon hace unos días) irán detrás del liberalismo y la derecha que representa Macri.
Es allí donde Scioli juntará las fuerzas suficientes para incluso evitar una segunda vuelta.
Y se percibe, está en el ambiente, que con esa sumatoria de voluntades, el Gobernador de Buenos Aires, podrá mostrar que cada paso que dio en su vida política durante estos veinte años, estuvo dirigido a un objetivo claro, para el que se ha preparado como nadie: la Presidencia de la Nación Argentina.