"¿Quién sos? ¿A qué te parecés? ¿Tenés alguna marca? ¿Qué te enferma?". Las preguntas que se disparan como dardos interpelan a un espectador que desde su butaca repasa en su interior posibles respuestas, mientras se siente totalmente atravesado por lo que acaba de ocurrir en escena.
Lo que ha sucedido en realidad es una búsqueda, un buceo artístico por la complejidad del ser, por el cuerpo que lo habita, por el reconocimiento de los otros, por el autoreconocimiento, por la existencia inabarcable. En definitiva, un ensayo físico por reconocer el ADN que nos constituye, individual y colectivamente.
De todo esto se trata "ADN. Algo de nosotros",el maravilloso espectáculo que bajo la idea y dirección de GerardoHochman se presentó este viernes en el Teatro Independencia. Yaunque no resulta una tarea sencilla poner en palabras la esencia de una propuesta que moviliza por su destreza artística, es posible decir que la experiencia en sí misma, constituye un hecho teatral único de ver.
Los hacedores de la magia son trece acróbatas, trece artistas que despojados de cualquier elemento externo, se entregan a un juego corporal inquietante. Juntos construyen una masa plástica que va generando un universo onírico que se descompone en figuras y siluetas expresivas de una enorme belleza. Así accionan, se arman y desarman, se arrastran, se exploran, su huelen, se rechazan, su buscan, se interrogan. Y mientras la música marca el pulso, es el cuidado trabajo de luces el que termina de ajustar las piezas de un mecanismo de sincronicidad perfecta.
La compañía "La Arena" (creada en 1992), se hace cargo de este modo de construir una puesta de una inmensa carga poética. No sólo desde lo visual, sino también desde la línea conceptual filosófica en la cual se sostiene. Sin dudas, una obra delicada y profunda que el público mendocino tuvo la fortuna de presenciar y, por supuesto, aplaudir de pie.