Desempleo: la controversia entre datos oficiales y privados
El INDEC difundió ayer que el desempleo en Mendoza cayó un 1 por ciento en el primer cuatrimestre del año respecto de los últimos cuatro meses del año pasado. De acuerdo con la medición oficial, en Mendoza el desempleo es del 3,5 por ciento cuando a fines del 2014 se ubicaba en 4,6 por ciento. Siempre en función de los datos que el instituto nacional intervenido por el propio gobierno, son unos 17 mil los mendocinos que hoy se encuentran desocupados.
Los datos difundidos se habrían transformado en una gran noticia digna de festejar si el organismo que las difunde no estuviese tan cuestionado como lo está. Resulta inútil, hay que decirlo, esforzarse en la pretensión de concebir la información como creíble cuando propios y extraños, ciudadanos a favor y en contra de lo que hace y deshace el gobierno, no pusieran en duda las estadísticas oficiales que se difunden en el país. Con lo que buena parte de lo anunciado, o todo, queda a merced de la valoración que cada uno le otorga, en su propia escala, a los mentados datos.
Pero no está mal recordar lo que ocurrió en Mendoza durante el último año con su economía. Miles de empleo se perdieron en el agro por múltiples factores vinculados con la pérdida de competitividad y de mercado, suba de costos, un tipo de cambio no convenientes y varios accidentes naturales como heladas, granizo y piedra que dejaron tambaleando a buena parte de los pequeños y medianos productores. Tan es así, que fue el propio gobierno quien, al reconocer la situación, debió pedir ayuda a la nación para reactivar los denominados Repro, una serie de programas para sostener el empleo con fondos nacionales y evitar así la pérdida de miles de puestos de trabajo.
El nuevo dato del INDEC, al menos el difundido ayer, todavía no ha mostrado el nivel de la tasa de actividad para confrontarlo con el índice de desempleo. De acuerdo con los economistas que ayer analizaban el dato coincidían en la necesidad de saber cómo se ha movido el nivel de actividad porque es el que determina cuánta gente salió a la calle a buscar empleo. Porque si la cantidad de mendocinos que sale a buscar empleo es cada vez menor por ende el nivel de desempleo también cae. Lo importante es conocer la razones por las que el mendocino dejó de salir a buscar empleo. Se podrá decir, desde un punto de vista oficial y defensor de la política económica que eso se produce porque han conseguido trabajo. Sin embargo hay otra razón interesante de analizar: puede que el factor desaliento haya tenido algo que ver en este asunto. Esto es que ante el sucesivo fracaso en la búsqueda de empleo se opte por no buscar más.
Así como el gobierno difunde los datos del desempleo de acuerdo con lo que marca el controvertido INDEC, el que afirma que a nivel nacional hay un 7 por ciento de desempleo, algunas organizaciones críticas al gobierno también hacen lo suyo y también difunden sus datos.
Es el caso de la Fundación Ideal, vinculada a la senadora nacional radical Laura Montero, actual compañera de fórmula de Alfredo Cornejo quien aspira a la gobernación. Para esta fundación en el 2014 Mendoza perdió unos 3 mil puestos de trabajo registrado. Otros informes similares a lo hecho por esta organización, sostienen que se terminaron perdiendo 7 mil puestos de trabajo, contando los registrados y los no registrados, es decir los precarios o puestos de trabajo en negro.
Ideal recordó ayer que en el 2014, de acuerdo con sus datos, las actividades económicas que más cayeron fueron la agricultura (6 por ciento); la construcción (5,5 por ciento); la industria (4,6 por ciento) y el de minas y canteras (2,8 por ciento). En esa línea, siempre de acuerdo con la fundación Ideal, entre la agricultura, la construcción y el sector industrial se perdieron cerca de 5 mil puestos de trabajo en la provincia.
Al contrario de lo que destaca el INDEC, la fundación Ideal concluye que en Mendoza han primado tres factores para hacer más compleja la situación económica y social. La combinación de un aumento del desempleo junto con un aumento del trabajo informal y una baja en la actividad económica, lo que ha repercutido en menos gente buscando trabajo en el mercado por el famoso efecto desaliento lo que implica, dice este informe crítico, en un desempleo oculto que impacta negativamente en los ingresos familiares y en los niveles de pobreza.