Tras el discurso, el peronismo busca el repliegue de Pérez
El discurso del gobernador ante la Asamblea Legislativa ya pasó y con eso, también, su momento, el que esperaba en la intimidad con profunda ansiedad y deseo para sacar bronca contenida y para relevar, medida por medida, dato por dato y hecho por hecho, lo que entiende deja al fin de su gestión de cuatro años. Será un discurso largo, había dicho minutos antes de comenzar a leer una parrafada de casi tres horas de duración.
Se sacó también las ganas de responder, desde el lugar más alto que otorga la institucionalidad de la provincia, las críticas a su gestión, a su estilo, a los magros resultados que le endilgan que tuvo su administración.
Marcó diferencias con otras gestiones y, con lo que le queda de influencia política en medio del año clave que se transita, optó por identificar al principal líder de la oposición, Alfredo Cornejo, como el único enemigo del oficialismo, intentando trasladar hacia el godoycruceño todo el arsenal electoral que tiene que desplegar el peronismo para retener a la provincia en sus manos. En este punto, para muchos se equivocó de objetivo.
Así como buena parte de la dirigencia del oficialismo esperaba que Francisco Pérez aprovechara la Asamblea para situarse por arriba de todos y de todas, guiando el supuesto camino de la recuperación y garantizando una máxima concentración en la gestión de aquí a diciembre despojándose de protagonismo para transferírselo a los candidatos, cosa que no ocurrió, ahora esos mismos dirigentes van por lo mismo.
El peronismo necesita algo muy difícil por ahora y por lo que se ve: recomponerse, dejar atrás los sinsabores previos a las PASO, las profecías no cumplidas de que se quedaban sin vida el 19 de abril y no dejar pasar la oportunidad que, dicen todas sus principales figuras, no esperaban ni por asomo esa suerte de milagro inesperado.
El Frente para la Victoria a nivel nacional parece haber entendido que su principal carta es Daniel Scioli. De a poco, conspicuos dirigentes ultra K fueron bajando el tono de las críticas públicas hacia el bonaerense y algunos de los que se creía jamás harían algo por el estilo, salieron a señalarlo como la garantía de la continuidad.
En esa línea es que este fin de semana llegaron a Mendoza rumores de que la presidenta Cristina Kirchner ya decidió bendecir a quien fuera vicepresidente de su marido y actual gobernador de la provincia más grande, importante y problemática de todo el país. Casi un país dentro de otro país. Así también algunos operadores dejaron trascender que la presidenta se dispuso a prestar la oreja a los problemas de los distritos gobernados por el peronismo pero con la amenaza de ser derrotados por la oposición. En esa lista está Mendoza. Con la particularidad de que si el PJ pierde aquí empujará al plano nacional a su verdugo, al radical Alfredo Cornejo, posiblemente el único radical que quede bien ubicado en las ligas nacionales entre los referentes de la oposición.
Eso supone que no hay que descartar la llegada de la presidenta, con no pocas condiciones. Entre ellas la facultad absoluta de diagramar una lista de candidatos a legisladores nacionales de su exclusiva confianza, con lo que quienes se anotaron previamente, entre ellos el gobernador, podrían quedar relegados. Pérez es consciente de esa situación. Y sabe que su futuro depende de lo mejor que pueda hacer desde la administración de aquí al final del mandato y absolutamente entregado a la voluntad política de Daniel Scioli, quien mañana tiene previsto pasar cerca de Mendoza, en una gira por Cuyo, pero con destino final en San Juan.