Golpeado tras las PASO, el PJ busca en Bermejo al líder que lo salve
En un cónclave reducido, los peronistas comenzaron a diseñar un plan que los recupere en la clave y definitiva elección de junio. A Bermejo lo empujan a asumir el liderazgo y algunas tareas, entre ellas, la incómoda de pedirle ayuda a Cristina. El rol de Ciurca y Miranda y la avanzada que llega desde el sur con los hermanos Félix. El conflictivo caso de Guaymallén. Cornejo, entre tanto, pide a sus fuerzas que no se relajen.
Foto: Cristian Lozano
La primera reacción tras la derrota del domingo fue dejar trascender que el oficialismo peronista había visto sangre y que por eso mismo, se recompondría batallando en todos los distritos para recuperar los votos que se les esfumaron a los caciques territoriales, las cartas bravas de la campaña por retener la gobernación, seriamente amenazada.
Cuando pasaron las primeras horas, un manto de realidad cubrió a sus líderes y a la euforia de los primeros minutos. Y así fue que más rápido que un rayo, la nueva minoría que quedó en pie, los azules del candidato Adolfo Bermejo y los territoriales liderados por los hermanos Emir y Omar Félix del sur, salieron rápido a marcar los nuevos límites de la cancha ordenado el escenario; un escenario que vislumbran complejo de aquí a la elección definitiva del 21 de junio, pero con nuevos capitostes al frente de la resurrección.
Como generales golpeados luego de recibir una dura metralla sobre sus ejércitos, al promediar la semana, un grupo de dirigentes liderados por el candidato Adolfo Bermejo, en su oficina céntrica, buscaron acordar el nuevo plan de acción hacia el 21 de junio. Coincidieron en recular, en revisar la estrategia de llegada a los electores, en identificar los puntos débiles y hasta en la necesaria identificación de un líder al que deben seguir sin que nadie saque los pies del plato. Pero les resultó dificultoso restablecer los nuevos roles de aquellos que hasta el domingo lideraron el proceso electoral que devino en derrota.
Tanto los azules de Mazzón, como los turcos del sur, entienden que son ellos los únicos que quedaron en pie, aún reconociendo que, como en San Rafael, si bien los Félix salieron holgadamente airosos, la diferencia que le sacaron a la oposición no fue lo suficientemente amplia como esperaban. Pero ganaron y ganaron bien, les hicieron reconocer al vice Carlos Ciurca y también al intendente de Las Heras, Rubén Miranda, ambos maltrechos por el pésimo resultado obtenido en el reducto históricamente peronista que hoy se encuentra seriamente amenazado por un ignoto médico radical que les dio pelea a ambos.
En la misma línea de forzar a una autocrítica, los azules y los Félix intentaron conducir al delegado del Poder Ejecutivo en aquella reunión más o menos reservada de los generales en la oficina de Bermejo. Félix González, el hombre de confianza del gobernador Francisco Pérez, recibió el parecer del comando puesto a recomponer la estrategia. El gobernador le dijeron, tiene que sumar para lo que viene y sumar es mantenerse en una segunda o tercera línea, sin mayor exposición ni búsqueda de protagonismo. Así también le manifestaron que de ahora en más todo el peronismo tiene que bancar la gestión provincial, que dejarán de cascotearla porque sigue siendo una carta para jugar, siempre. Pero la insinuación directa fue a que Pérez no se interponga, que acompañe y se sume a la nueva estrategia pergeñada.
No hay registros fehacientes que en ese cónclave, uno de los primeros autocríticos después del domingo, se halla hablado de las candidaturas a los cargos nacionales, diputados y senadores. A esas categorías aspiran tanto Pérez como el intendente Miranda. Uno a liderar la lista de diputados y el otro la de senadores. Pero se admite sin tapujos que esas candidaturas están muy cuestionadas. Porque para esos cargos han quedado mejor posicionados Omar Félix, hermano de Emir y los dos kirchneristas Guillermo Carmona y Anabel Fernández Sagasti, quienes están convencidos de que deben tener un lugar en la mesa de la toma de decisiones para junio.
Claro que los apuntados como los responsables de la derrota no están dispuestos a aceptar lo que venga de parte de quienes se han visto con más derechos de liderar la nueva aventura. La Corriente Peronista, la de Ciurca y Miranda, se ha sentado a la mesa a recibir palos, pero no han dejado de restarle apoyo a otro de los protagonistas del domingo, cuestionado hacia dentro del peronismo. Se trata de Luis Lobos, en principio ganador con polémica de la contienda con Alejandro Abraham en Guaymallén. Allí ha ganado Lobos, sostienen, firmes, los ciurquistas y mirandistas.
Guaymallén, Luján y Las Heras se presentan como la puerta de entrada de la derrota que Alfredo Cornejo, con su poderoso y variopinto frente electoral opositor, puede infringirle al oficialismo. Por eso hay preocupación peronista en esos territorios. Ciurca se ha puesto a buscar la recuperación de su departamento y por eso es que las críticas del nuevo centro de estrategia no le quitan el sueño. Su desvelo está en su reducto. Pero la situación de Guaymallén es por todos lados lamentable para el peronismo. Y si se impone Lobos, ha dicho la mesa en la oficina de Bermejo, peor todavía. Los Bermejo (Adolfo y Alejandro), más los Félix, entienden que Abraham hubiera sido mejor candidato hacia fuera del peronismo para defender el departamento y ampliar con una luz de esperanza las chances de mantener la provincia. Pero hoy está debajo de Lobos, se hayan cometido o no algunas trampillas como las que denunció, o pisadas de poncho entre paisanos. Y Lobos sigue teniendo el apoyo firme de la maltrecha Corriente.
Luján se le presenta al peronismo como irrecuperable. Sólo un milagro podría revertirles la situación en esa tierra. Con lo que el panorama es bastante complejo.
El plan de recuperación también apunta a que quien se ganó el derecho de la candidatura, Bermejo, asuma el rol de líder. Lo que le piden al senador maipucino va en contra de su personalidad. Pero le ha llegado el momento de tomar una decisión fuerte. Le han sugerido que pida ayuda a la Nación. Nada más y nada menos que él, asumido peronista, no kirchnerista. Bermejo sabe que no la tiene nada fácil. Llegar a la Rosada y pretender que Cristina salga en respaldo de la provincia. Algo así como: señora, le entregamos Mendoza, ¿qué quiere que hagamos?. Eso supone que la presidenta talle a su gusto la estrategia; una estrategia que puede suponer que el gobernador se quede sin candidatura a diputado nacional, al igual que Miranda y que su hombre en Mendoza, Carmona, pase a ocupar un rol central en todo lo que viene.
El líder de la alianza opositora, el radical Alfredo Cornejo, tiene un pelo más de tranquilidad que el oficialismo, desde ya. Pero comprende que sus créditos en los municipios no se pueden relajar, porque los necesita activos para el 21 de junio. Más que nunca. Por eso encabezará encuentros en los departamentos con los ganadores y perdedores de las internas para advertirles acción. Cornejo no quiere perder un solo voto de los ganados el domingo por sus candidatos en el territorio. Los quiere a todos juntos, como suelen hacer los peronistas, detrás de quien ganó. Sabe que hay resquemores por allá abajo, algunos resentimientos y calenturas. Y muy especialmente en Luján, en donde los radicales tienen que ir en masa a votar al demócrata Omar de Marchi, indigerible para unos cuantos, varios cuantos militantes y adherentes del radicalismo.
Cornejo presiona las clavijas por donde se le pueden fugar algunos votos y espera que en Guaymallén, los astros, el azar, la fe religiosa o lo que sea, le acomoden los planetas como él pretende.