No hay derrotas inexplicables. Las razones de la caída del oficialismo en las PASO del domingo por casi 5 puntos de diferencia en manos del frente opositor Cambia Mendoza que lideran los radicales Alfredo Cornejo y Laura Montero, no solo hay que buscarlas en la necesidad de cambio que la sociedad parece experimentar a nivel provincial tras ocho años de gobierno peronista.
En los departamentos, especialmente aquellos gobernados por los poderosos caudillos pejotistas, también se visualizó el desgaste generalizado. Y no es un dato menor, porque sobre las espaldas de los intendentes que gobiernan los más importantes e influyentes comunas, estaba centrada la carta de triunfo del oficialismo. Y lo que ocurrió en estos departamentos, con la excepción de dos o tres casos, signó la suerte electoral de esta primera contienda de cara a la elección definitiva del 21 de junio.
Porque hubo territorios, densamente poblados, como Las Heras y Luján de Cuyo, especialmente el primero de ellos, que se convirtieron con la confirmación de los datos oficiales de la votación, en los protagonistas de una jornada que los transformó, para mal del gobierno, en las sorpresas fuertes que dejó la contienda.
El binomio que conforman Carlos Ciurca, el vicegobernador y el actual intendente de Las Heras, Rubén Miranda, recibió una dura paliza en un territorio que dominan a ojos cerrados y que se creía actuaría como la contraparte que vendría a neutralizar un buen comportamiento electoral del radicalismo, como sucedió al fin, en Capital y Godoy Cruz.
La sumatoria de todos los precandidatos de Cambia Mendoza superó al vice por un punto en la elección. Si el médico radical Daniel Orozco, otra de las apariciones sorpresivas del domingo, logra aglutinar en junio a todo el arco opositor, el peronismo estará en serias dificultades de mantener el control del departamento. Y sus máximas figuras quedarán muy golpeadas. Porque Ciurca y Miranda han sido los baluartes del peronismo gobernante en la provincia, incluso con las diferencias que mostraron a lo largo de la gestión con el gobernador Pérez. Ciurca, el máximo operador de la ola naranja de Scioli en Mendoza, puede caer derrotado en junio y la precandidatura de Miranda a la senaduría nacional seriamente amenazada.
Carlos López Puelles, desde Luján, no sólo no aportó nada, sino que por el contrario, puso en juego una gestión cascoteada por todos lados. Tan es así, que el oficialismo perdió estrepitosamente. El demócrata Omar de Marchi, hoy apuntalado por Cornejo, está a punto de volver a gobernar la tierra del malbec.
La pelea voto a voto entre Luis Lobos y Alejandro Abraham en Guaymallén debilitó sin dudas al peronismo. Casi un dejo de sorpresa, los candidatos de la entente opositora Cambia Mendoza quedaron, todos sumados, a un punto de los votos obtenidos por los dos peronistas. Y Marcelino Iglesias, el histórico radical que hizo campaña junto a Julio Cobos en esas tierras hostiles al radicalismo, queda embalado y bien posicionado para hacerle fuerza al peronismo en junio.
Hubo departamentos más chicos en manos del oficialismo que, al perder, o al ganar raspando, también tiraron para abajo la performance general del oficialismo. Juan Carlos de Paolo, en Alvear, prepara las valijas para retirarse tras una casi segura derrota en junio que le asestará el radicalismo. Lo propio le ocurrió al peronismo en Tupungato. Joaquín Rodríguez, su intendente, demostró en esas tierras el cansancio que existe en términos generales con el oficialismo, al caer derrotado por más de 14 puntos. Sergio Salgado, en Santa Rosa, pasó raspando al ganarle por dos puntos a los candidatos de Cambia Mendoza.
Como contrapartida, los caciques de Maipú, Tunuyán, Lavalle, San Martín y San Rafael al ganar con holgura, evitaron una caída estrepitosa que podría haberse transformado en irremontable para todo el oficialismo adelantando una segura derrota en junio. En Malargüe la contienda interna en el peronismo fue feroz, pero los dos más votados han reunido siete de cada diez votos a su favor.
Por el lado de los departamentos radicales en los que su conducción se ponía en juego en esta primera contienda, los votos le sumaron a favor. Así fue en La Paz y en Junín, en donde sus intendentes Pinto y Abed se ganaron el boleto para ser revalidados en junio y si bien en Rivadavia, los radicales se trenzaron en una interna caliente, todo indica que el gobierno seguirá siendo radical.
El clima adverso al oficialismo pareció ser un factor clave para el triunfo de Cornejo y también le jugó a favor de la oposición el debilitado comportamiento de los intendentes del peronismo. Para junio, todos deberán revisar, replantear y corregir la estrategia de campaña, pero el peronismo sin duda alguna está obligado a hacerlo para volver a creer en lo que creía y ya puede que no sea: el poder del los caciques que gobiernan el territorio.