¿Alcanzan estas elecciones a ser unas verdaderas Primarias Abiertas o simplemente son Simultáneas y Obligatorias?
¿Alcanzan estas elecciones a ser unas verdaderas Primarias Abiertas o simplemente son Simultáneas y Obligatorias?
Si nos ponemos en estrictos, pareciera que no. Pero si somos laxos, sí. Si lo miramos desde el radicalismo, no; si la perspectiva tiene como punto de referencia al peronismo, la respuesta es afirmativa.
El problema que tienen estas PASO es que para muchos es como gastar pólvora en chimangos.
Es cierto que hay discusiones que se deben dar, pero la pregunta es si son asuntos que llegan a la gente. Son, seguramente, cuestiones trascendentes muchas de ellas, pero de poco marketing.
El caso de los nombramientos para Instituciones tan formalmente clave como la Corte, la Fiscalía de Estado y el Tribunal de Cuentas da prensa, pero escaso rating. La gente cambia la sintonía cuando la discusión se enloda con chicanas típicas y lógicas, tales como "ustedes, en su momento, nombraron gente de su propio palo para esos puestos".
La conclusión ciudadana es: están todos cortados por la misma tijera.
Así las cosas, pierde valor cualquier pretensión de obtener rédito en un debate con escasa audiencia y muy mal predispuesta a creerle a ninguno. Por más que el asunto sea efectivamente serio.
Tras perder varios días con ese tipo de municiones que se desintegran en esquirlas casi inofensivas, la oposición arremete nuevamente con asuntos más mundanos. Y la altura del debate, tal como lo pide el oficialismo, se achata de tal forma que la campaña electoral misma resulta anodina por reiterativa.
En consecuencia, las PASO pasan inadvertidas. Lo máximo que han motorizado es la preocupación por la enorme cantidad de boletas, caras, nombres, agrupaciones y números y hasta letras de lista que tendrá que soportar la vista del elector a la hora de entrar al cuarto oscuro.
Ahora bien, las Primarias parecen una formalidad para unos y una excusa para otros.
Los radicales ya confeccionaron su fórmula. Tanto que cuestionan que se junten unos pocos en un hotel para acordar un par de nombres en la vereda de enfrente, ellos mismos tuvieron sólo a dos personas acordando quién iba a ser el vice.
Hay una gran diferencia para el ciudadano, a partir de esto, entre elegir y optar.
En un caso le entregan al elector el paquete cerrado, con el moño del PD desprolijo, inservible incluso para mísero adorno. En el otro, lanzan tres duplas a la consideración peronista, pero la oficial ya saben todos cuál es.
De esta manera, la enorme cantidad de boletas en el cuarto, el desfile insoportable de por lo menos dos decenas de fiscales entrando y saliendo del cuarto para ver que no se roben esa innumerable acumulación de listas, son una simple excusa para ejercitarse para la General, donde quedarán enfrentados los que ya sabemos que están preparados para el combate de fondo.
Es como ir temprano al estadio y bancarse las peleas preliminares generalmente aburridas y poco ortodoxas, para llegar al momento sublime de la "pelea del siglo".
Incluso puede ser peor. Porque si las PASO dan números extravagantes y generan un abismo infranqueable entre unos y otros, es como ir a ver las preliminares sabiendo que en la última le habrán puesto un paquete al campeón sólo para que conserve la corona.
El tema es que en estas Primarias nadie es rival interno de Cornejo en el grupo opositor. Y en el peronismo, hay dos parejas que sólo parecen rebeldes sin causa.
Tan poco valuadas están estas Primarias que con unos poquitos pesos del Presupuesto de la Publicidad del Gobierno pretenden hacer gastar espacios gráficos y temporales a los medios de comunicación, que bien podrían ser cubiertos por noticias de verdad o publicidades atractivas.
¿Alguna vez habrá seriedad en la confección de este tipo de Primarias y en una Ley realmente aplicable para su ejercicio?
O sea, se está gastando pólvora en chimangos. Ni Cornejo puede ahora usar su estrategia de guerra o blandir sus armas contra Bermejo, ni este puede aparecer ya con toda la tropa formando fila para mostrar su verdadero poder de fuego oficialista.
Asistimos sólo a una función devaluada de una mala imitación de las Primarias que en otros países son realmente movilizadores, verdaderas oportunidades para elección cívica de los mejores contrincantes políticos y garantía de evolución democrática.
Nuestras "PASO a la menduca" son sólo simultáneas y obligatorias.
