El ciclo Veraneo en el Espacio Le Parc incluye en esta edición una variada gama de shows, y uno de los más rimbombantes es Melero/Carca. Los dos artistas vuelven a editar el evento que tuvo algunas fechas el año pasado en Buenos Aires y Córdoba, y SITIO ANDINO habló con el segundo músico en esa dupla, luego de que se presentara en el accidentado Cosquín Rock.
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Carca: "Siempre fui generando alternativas a la moneda corriente"
¿Cómo fue la experiencia de este festival, que estuvo marcado por las condiciones climáticas?
Fue una tragedia lo que sucedió, una lástima, porque el Cosquín Rock de este año venía muy bien, pero el panorama cambió totalmente por lo ocurrido. Son cosas inconciliables porque uno piensa en el festejo y el disfrute. En cuanto a los shows, cerré el escenario alternativo, y la media hora estábamos tocando entre los Decadentes y Calamaro con Babasónicos.
Los dos shows tuvieron tintes absolutamente distintos. Si bien son entidades artísticas afines, ya que somos familia de muchos años en la amistad y en la búsqueda musical, pero Babasónicos es una banda absolutamente consagrada, y eso lleva a una vibración de show muy distinta a la contracara que es un artista en ascenso, con 20 años de trayectoria y con un público menor, pero con características muy especiales, porque realmente se había volcado una cantidad increíble de personas, de otras provincias.
Carca en vivo en Cosquín Rock 2015. Gentileza Martín Bonetto.
¿Te sorprendió la convocatoria?
Fue conmovedor porque era inesperado, y como tenía el público más cerca hubo un vértigo notorio. Con Babasónicos la situación es más multitudinaria y uno está en una entrega total, pero no tenés ese contacto. El que hace contacto es Adrián, y el es el que maneja a la multitud, pero nosotros estamos en una historia en la que se maneja otro tipo de energía.
¿Hay algo que ha cambiado en tus shows con respecto al resto de tu carrera?
Estoy brindando una dinámica de conciertos que antes no existía. Me cuesta mucho que se den las condiciones óptimas o factibles como para poder concretar un show. No soy un artista que toque muy seguido. Ahora realmente estoy creando un quiebre en lo que era mi forma, y casi que toco como una banda de rock normal (risas). A mi me gusta ser el productor de mi propio espectáculo, por ende se me hace difícil salir a tocar al interior y en Buenos Aires también.
"Yo considero que si me vinculo con el rock es por una cuestión de actitud más que nada. Nunca me hizo falta encasillarme en un movimiento existente. Siempre me fui escapando y generando alternativas artísticas a la moneda corriente".
Mi música, la que yo creo, no está concebida para meterse en el circuito normal de las cosas. Yo no necesito acceder a una compañía para acceder a un trato y que eso tenga que ver con el circuito obsoleto de la promoción de un artista, señala el multiintrumentista. El paradigma de la difusión, y por ende de la relación entre el público y el artista ha cambiado completamente. Hoy en día no necesitamos a ningún intermediario. Uno ha dejado de ser hace mucho tiempo un secreto a voces o ese tipo de cosas.
¿Cómo hacés para combinar tantos estilos, en principio disímiles entre sí?
Tengo la suerte y el orgullo de enarbolar una bandera de libertad absoluta. Nunca estuve atado a un solo color musical. A mi la música me conmueve por donde sea. Es mucha más música la que me encanta y me hace bien al alma. ¿Cómo no pretender ser un héroe del iconoclasta cuando vos pasaste toda tu adolescencia admirando a esos mismos que rompieron los moldes? El último que rompió el molde fue el rock, pero antes fue la música clásica, o también músicos melódicos.
En Argentina, ¿hay alguien qué rompa esos moldes en la actualidad?
Hace veinte años que veo que nadie tiene ese atrevimiento. Por eso me convertí en un clásico sin haber tenido ningún reconocimiento tangible y palpable de los popes del rock. A mi nunca me interesó ni la Rolling Stone, ni el Sí de Clarín. Nunca los fui a buscar. No creo que un artista necesite de eso.
¿Qué te genera haber publicado una obra como Carca Registrada? (NdR: el disco fue editado en 2013 y es un recopilatorio de su carrera).
Fui el primer solista de mi generación que cuya obra ameritó una recopilación. No veo a nadie al costado mío que haya hecho una retrospectiva porque su obra así lo requiere, y mucho menos de solistas, que es un género bastardeado por los propios solistas. No hablo de grandes éxitos porque yo no tuve ninguno que se acomodase al molde de lo común, pero hablo de una carrera que se caiga de maduro que necesita una re lectura. Ahora mi público está conformado por chicos de muchas generaciones distintas, y llego a ver a los padres con los hijos. Aquél que te venía a ver a Cemento en el 93, en el 94, viene con el pibe. Es maravilloso que uno pueda ser festejado por su convicción, y eso solo te lo da el tiempo.
¿Cómo surge la unión con Melero para estos shows?
Con Daniel somos amigos desde el año 90, más o menos; pero Carca/Melero no viene por ese lado, tampoco es una estrategia. Es una necesidad, una idea que surge absolutamente desde la empatía. Con Dani tuvimos ese cifrado, fui guitarrista de él muchos años. Siempre estoy ahí cuando graba, toqué guitarras en casi todos sus discos.
A mi me genera un entusiasmo bárbaro, el hecho de tener ese lienzo blanco que son esas dos horas de show, es algo que el músico espera con ansias, es estar en Disneylandia. Es un acto de magia. A mi me interesa eso, porque qué, ¿le vas a vender una verdad a la gente? ¿Qué verdad? Ese rock ya no está. Los tiempos ya cambiaron. Yo soy feliz de brindar un espectáculo de calidad sobre todo, y si tiene calidad seguro te conmueve y te puede emocionar y están las armas para hacerlo.
Nos llevamos muy bien en la experimentación. Somos almas muy afines en esa necesidad de no conocer la complacencia nunca. Dani es un artista que constantemente está buscando cómo esa grieta se abre un poco más para ver qué hay atrás. Y yo sin esa tenacidad, que no me surge desde mi propia personalidad, soy víctima de una necesidad imperiosa de cambio constante. Un cambio que no destruye lo anterior, que no lo denosta ni subestima.
¿Y hay algo más o menos definido para ese momento?
Somos dos artistas que no nos bancaríamos un show como si fuésemos una banda que gira y tiene un show armado y presenta lo mismo en una provincia, y en otra y en otra. Para ambos, el concierto es ese, es único y en ese momento uno da todo. Yo llego a no tener lista de shows, salvo que conozca el lugar, no tengo una antes de conocerlo. Cuando se hace la prueba de sonido, ahí me doy cuenta cómo vibra la situación.
Ficha: Melero/Carca
- Día: martes 17 de febrero
- Hora: 21.30
- Lugar: Espacio Cultural Julio Le Parc
- Entradas: 20 pesos, se retiran el mismo día desde las 17 en la boletería