Para sorpresa de muchos, el presidente de la FIFA, Josep Blatter, decidió publicar una carta abierta en el diario deportivo La Gazzetta dello Sport augurando una posible disolución del máximo organismo que rige al fútbol si no llega a ser reelecto. Su competidor será el presidente de la Confederación Asiática, Mohamed Bin Hammam. El suizo, está al frente de la federación desde 1998.
Según Blatter, la FIFA puede desaparecer si no es reelecto
Uno de los motivos que pudieron haber propulsado esta decisión en Blatter podrían ser los escándalos por corrupción y la amenaza de Inglaterra de separarse de la FIFA luego de las acusaciones de sobornos.
Se preguntarán si la situación es así de dramática. La respuesta es sí, en teoría lo es. Estoy confiado en que podré ganar las elecciones con una clara mayoría de dos tercios de los votos. Sur América, Norte América, Europa, Oceanía y una parte considerable de África y Asia continuarán apoyando mis ideas. Sin embargo, es válido considerar cuál sería la alternativa: ninguna.
Una organización mundial como FIFA sólo puede ser administrada con una estructura piramidal. Por esta razón, soy acusado frecuentemente de actuar de una manera anti democrática. Y la verdad es simplemente lo contrario. Aunque usted esté hablando de Italia, Papúa o Nueva Guinea, cada una de las 208 asociaciones tiene voto y derechos iguales. La verdad es que debería ser acusado de practicar la democracia en exceso. Sólo de esta manera es posible garantizar la universalidad del fútbol. Sin embargo, el poder de la toma de decisiones debe ser ejercitado en un nivel central, como en cualquier grupo internacional.
El fútbol funciona porque se fundamenta en unas mismas normas de juego que se comparten y son validas en cada continente. Si no fuera de esta manera, cada quien haría lo que le place. Para ponerlo de otra forma: ¿Quién decidiría qué reglas imponer si la toma de decisiones se delegara a cada una de las seis confederaciones? El principio de que cada obrero es clave en su trabajo es válido para nosotros también: el techo hará su trabajo solo mientras los fundamentos hagan el suyo también. Si el piso se mueve, todo el edificio se vendrá abajo. Y esto es de lo que se trata el primero de junio: ¡Todo o nada!
Cordialmente,
Sepp Blatter