Nisman y las encuestas: malos augurios para el PJ mendocino
Antes de la muerte del fiscal, Mazzón bajó a Mendoza una encuesta de Aurelio para convencer a todos de que era necesario no desdoblar. No le hicieron caso. El sondeo, revelador, midió a Cobos como candidato a gobernador y a presidente. Los radicales conocen ese trabajo y anoche Cobos ratificó que buscará ser presidente y apoyó a Cornejo y Laura Montero.
La dudosa muerte del fiscal Alberto Nisman trastocó la realidad política de plano en todo el país y sumió al oficialismo nacional, y también al de Mendoza desde ya, en la peor crisis que haya sufrido desde que Néstor Kirchner comenzara a conducir al país en el 2003. Pero en definitiva, será la conducta ciudadana la que evaluará, en poco tiempo más, en qué medida afectó la muerte del fiscal los intereses políticos del grupo gobernante que dejará indefectiblemente el poder a fin de año, y en qué grado puntilloso afectará las chances electorales de quienes asumirán la defensa del Frente para la Victoria (FPV), en el país y en Mendoza, sus candidatos, sus discursos, sus promesas de un país y una provincia más seria institucionalmente. Pero nada será igual luego de lo que ya se considera con una unanimidad sorprendente de un magnicidio político sin precedentes.
Pero es obvio suponer que lo que viene no será un lecho de rosas para el peronismo mendocino, aunque se haya desenganchado de la suerte electoral de los candidatos nacionales que deberán defender a un kirchnerismo no sólo en retirada, sino desacreditado y ahora, encima, envuelto en una muerte conmovedora para todos, siendo el propio gobierno el más afectado por todo lo que está ocurriendo. Tenga o no, el gobierno, culpabilidad en la sorprendente desaparición de un fiscal que se preparaba para probar su denuncia contra la presidenta a quien apuntó, sin ambagues, de buscar el encubrimiento de los acusados de la voladura de la Amia en 1994, a cambio de un beneficio comercial para el país. Un delito, el bombardeo de la mutual, considerado de lesa humanidad, imprescriptible, por si es necesario ratificar.
Desenganchado, desdoblado, separado de la elección nacional, al ciudadano mendocino le será difícil borrar la imagen del gobernador Francisco Pérez, ayer en Buenos Aires, junto a toda la conducción nacional del PJ, parapetado, encolumnado detrás de la defensa de la presidenta y de la nueva hipótesis que lanzó y que significó un giro de 180 grados en la muerte de Nisman, que de suicidio se pasó a hablar de un asesinato, ahora sí en línea con casi el 80 por ciento de los argentinos que no cree en la hipótesis del suicidio de acuerdo con un sondeo nacional conocido el jueves.
La mano ya venía más que brava para las chances del peronismo en Mendoza antes del resonante caso Nisman. Tal es así, que antes de que el gobernador Pérez tomara la decisión de desdoblar las elecciones en Mendoza previstas para el 19 de abril las PASO y 21 de junio para gobernador, el operador nacional Juan Carlos Mazzón, llegó a Mendoza munido de una encuesta de Julio Aurelio vaticinando una derrota oficialista en manos del radicalismo, ya fuese con Julio Cobos como candidato a gobernador o sin él. Cobos, ayer, por medio de un comunicado despejó las dudas que había alrededor de su futuro y ratificó que buscará ser candidato a presidente, no a gobernador.
Mazzón, según fuentes cercanas al oficialismo, intentó sin éxito convencer a los intendentes, que ya se habían despegado de la elección nacional, en el sentido de que si no iban unidos, todos juntos detrás del Frente para la Victoria nacional, el peronismo mendocino perdería sin atenuantes las elecciones. El operador no tuvo éxito en su prédica, porque los caciques, al ver los números de la encuesta de Aurelio, ratificaron su posición desdobladora con la interpretación de que, perdidos por perdidos en cualquier escenario, pues se concentrarían en defender sus territorios llevando adelante una elección sin la influencia del clima nacional.
Ante esa posición tan cerrada, Mazzón desistió de continuar con su prédica, y Pérez, sin margen alguno para seguir defendiendo sus argumentos similares a los de Mazzón y encima condenado a la suerte de sus intendentes, con lo que tomó la iniciativa de anunciar la separación de las elecciones. Con el plus de que, con esa maniobra, sorpresiva, dejaría solo al principal adversario político del oficialismo, el radical Alfredo Cornejo.
El sondeo que desencadenó el desdoblamiento fue realizado en diciembre y abarcó 1996 casos en toda la provincia. La consultora de Julio Aurelio (Aresco) midió todos los escenarios electorales posibles. Pero también se aprovechó para preguntarles a los mendocinos qué pensaban de las gestiones de Cristina y Pérez; claro, mucho antes del magnicidio político-institucional de Nisman.
Los datos de Aurelio. La gestión de Cristina está mejor que la de Pérez. El 51 por ciento la aprueba, mientras el 45 la defenestra. El gobierno de Pérez, en cambio es evaluado con un 48,9 por ciento de manera negativa y un 47,9 de manera positiva.
Mazzón intentó demostrarles, a los intendentes, sin éxito se reitera, que si no jugaban todos juntos con el arrastre del candidato nacional, se perdería sin remedio. Basó su análisis en estos datos: Cobos, en Mendoza, es el más votado a presidente, tanto en las PASO como en la general. En la primaria obtendría, según Aurelio, 21,6 por ciento contra un 19,8 por ciento de Scioli y un 16,5 por ciento de Macri. Medido el ánimo por fuerzas partidarias, con Cobos como candidato a presidente, el Frente Unen alcanza el 30 por ciento contra el 27,9 por ciento del Frente para la Victoria (FPV) y el 16,5 por ciento del PRO de Macri. Y así y todo, si Cobos no es candidato a presidente, en Mendoza, de acuerdo con este sondeo, ganaría Macri con el 22,9 por ciento, seguido por Scioli con el 21,2, Massa con el 12,4 y Ernesto Sanz con el 8,6 por ciento.
La situación se complica para el oficialismo si Cobos es candidato a gobernador. En una eventual PASO con el ex vicepresidente y ex gobernador jugando por el sillón provincial aún enfrentado con Cornejo, obtiene el 21 por ciento de los votos contra el 17,7 del intendente de Godoy Cruz y lejos, Adolfo Bermejo, el mejor peronista, con 13 por ciento. Con Cobos como candidato a gobernador, el Frente Unen alcanzaría el 43,4 por ciento de los votos contra el 28,8 por ciento del FPV y el 5,7 del PRO.
Mazzón mostró otros datos, sin Cobos como candidato a gobernador, con la esperanza de que los intendentes aceptaran que si van todos juntos podrían derrotar a Cornejo. Los datos de Aurelio dan cuenta que Cornejo obtendría 24,4 por ciento y Bermejo 15,5 por ciento. Pero si el ex intendente, en caso de que fuera candidato a gobernador, lograra tener el apoyo de todo el PJ podría superar los 30 puntos, posiblemente llegar a la marca de Pérez en la elección del 2011 (35 por ciento). Esto es porque Bermejo podría sumar las adhesiones de Omar Félix que alcanza los 10 puntos, los de Tanús (6 puntos), los de Miranda (cerca de 7) y posiblemente los del ministro Matías Roby (orillando los 6 puntos) y hasta los magro 3 puntos de Marcelo Costa. Pero no logró convencer.
En resumen, el intento de Mazzón no tuvo éxito tras la presentación de los datos de la encuesta de Aurelio y terminaron todos inclinándose por la ratificación de jugar desdoblados porque los intendentes interpretaron que, perdidos por perdidos, al menos intentarían retener sus territorios.
Si así estaba el escenario a fines de diciembre para el oficialismo, pocos pueden aventurar un giro que mejore la situación tras la muerte de Nisman. Hay que decir que los radicales, con la filtración de la encuesta que trajo Mazzón a Mendoza, también se pusieron a sacar sus cuentas y el cobismo a presionar a Cornejo para convencerlo de que si no van todos unidos tampoco tienen asegurada la victoria. Una de los caminos hacia esa unidad se daba también anoche cuando Cobos alentó una fórmula Cornejo -Montero.