Mil personas disfrutaron del concierto que el talentoso músico brindó en la explanada de la Nave Cultural. Un repertorio elegido por sus propios seguidores.
Este año Pedro Aznar cambió las reglas del juego y le dio voz al soberano para que eligiera las canciones de su nuevo concierto. Fue a través de una convocatoria por su página web, una especie de rockola virtual que terminó de dar forma a Aznar a la carta, el espectáculo que unos mil mendocinos disfrutaron este viernes en la explanada de la Nave Cultural.
La noche a la luz de la luna se envolvió de un aura intensa ya que el ex Serú Girán entregó una vez más en tierra local esa mezcla de genialidad musical y sensibilidad interpretativa que lo caracteriza. Mientras que tampoco defraudó la gente al elegir los temas del repertorio que quedó conformado por una abultada cantidad de clásicos, pero también de composiciones más intimistas de la carrera discográfica del cantante y productor.
Fue así que el recital que colgó el cartel de localidades agotadas, arrancó con Quebrado, para seguir con tracks como Mientes, Tu amor, Ella se perdió, Rencor, de la última placa de Aznar titulada Ahora y que casualmente fue la canción más votada en la encuesta. También Ya no hay forma de pedir perdón, Zamba de la luna llena, Zamba de carnaval, Sólo Dios sabe, A primera vista y una versión de Viernes 3AM de Serú que dejó a todos latiendo el corazón a mil por hora.
A diferencia del año pasado que llegó sólo a la provincia en el marco de la propuesta Mil noches y un instante, esta vez el extraordinario bajista se presentó en compañía de su banda. El cuarteto integrado por Tomás Fares en teclados, Coqui Rodríguez en guitarra, Julián Semprini en batería y Alejandro Oliva en percusión, sonó con una gran solidez y le aportó al recital una potencia encantadora.
Este show es de ustedes, dijo Aznar matizando con algunas palabras la perfección de la noche musical. Al mismo tiempo que elogió el buen gusto del público al elegir el repertorio. Fue así que tampoco faltó la sorpresa de unos covers y la versión de Jealous guy de John Lennon. Todos momentos inolvidables de un menú que los mendocinos degustaron con placer y con los sentidos a flor de piel.