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quinta cámara del crimen

Caso Amitrano: "No tengo dudas de que es un psicópata"

Así describió la madre de Rosario a Alejandro Amitrano. La mujer declaró acompañada por un psiquiatra.
Por Gabriela Guilló

Tras varias idas y vueltas, finalmente la madre de Rosario Belén Amitrano declaró en el juicio que se le sigue al padre de la pequeña, Alejandro.

Si bien la semana pasada se esperaba que Cecilia Couseau se sentara en la sala de debates de la Quinta Cámara del Crimen, un viaje a Buenos Aires impidió que la cita se concretara. Respecto a esto, la madre de la mujer, Leonor Villarino, indicó que el pasado sábado su hija llegaba a la provincia, por lo que se estimó que esta semana podría declarar.

Hoy, en tanto, era el día fijado para que la madre de Rosario Belén diera su versión de los hechos, y la cita fue fijada para las 10. En ese momento, trascendió que un supuesto problema de salud -ataques de pánico- le impedirían declarar, pero finalmente alrededor de las 12 la mujer se presentó y declaró en presencia de un psiquiatra y sin Amitrano en la sala.

“Es un maldito psicópata”, dijo en relación a Alejandro Amitrano, a quien nunca nombró.

Cecilia Couseau, quien fue absuelta por el beneficio de la duda en el juicio que se le realizó en 2011 por la muerte de la niña de 1 año, explicó que “trabajaba todo el día y mi hija se quedaba con él, porque me decía que quién mejor que él para cuidarla”.

Los problemas de salud con la pequeña comenzaron cuando cumplió los cuatro meses, es decir, un mes después de que Cousau se reincorporara a su trabajo.

“Cuando cumplió los cuatro meses vino con la nena llorando y dijo que se había caído de la cama. Mi hija no gateaba y no era muy inquieta. Él me dijo que la llenó de almohadones y cuando le fue a preparar la leche se cayó. En ese momento le creí”, sostuvo la mujer.

Al quinto mes volvió a ser vista por un médico porque “lloraba cuando la tocábamos”.

Dos meses después la historia se repitió y Cousau la hizo ver con un dermatólogo porque la pequeña tenía un moretón.

“Él nunca sabía por qué se lastimaba. El médico me dijo que posiblemente tenía fragilidad capilar y por eso forré todo con gomaespuma”, aseguró y agregó: “No había forma que se pegara con algo”.

En octubre de 1999 Rosario Belén debió ser internada en el Hospital Italiano por un cuadro de fiebre y rigidez en la nuca.


“Estaba llorona, molesta. Lloraba todo el tiempo. En ese momento él se volvió loco porque le sacaban radiografías de todo el cuerpo y los médicos empezaban a hablar de maltrato. Él me decía que los profesionales no sabían nada y que a la nena algo le había caído mal”, indicó.

Cousau afirmó que Amitrano era “malo psicológicamente conmigo, no quería que tuviera contacto con mi familia”, aunque aclaró que con Rosario “era un padre cariñoso”.

El día de la internación en el Notti, el 23 de noviembre, “llego a mi casa y él estaba muy nervioso, me dijo que le dio una gaseosa de cola a Rosarito y que le había caído mal”.

Frente a esto fue llevada al Policlínico de Cuyo donde el médico les comunicó el grave estado de la menor y les ordenó que fuera internada en el Notti.

“Cuando estábamos por llegar al Notti nos volvimos porque él me dijo que lo iban a volver a culpar y que esperáramos para ver cómo seguía la nena”.

Si bien el profesional encontró a la pequeña inconsciente, la madre asegura que su estado mejoró en la casa y hasta “jugaba con los patitos de goma cuando la bañamos”.

Ese día, según Cousau, recién a las 20, la pequeña comenzó a empeorar y a las 22 la llevaron al hospital.

“Mi hija nunca abrió los ojos en el Notti y yo le pregunté a él si se le había caído que me dijera la verdad, y me juró por Dios que no. Después, los Amitrano desaparecieron del mapa, es más cuando Rosario murió los llamé y me dijeron que no podían venir que estaban descompuestos. Hoy, no saben ni dónde está enterrada”, aseguró.

Respecto al resto de las lesiones que presentaba la niña, como las fracturas, la mujer dijo que recién se enteró en el juicio que le realizaron en 2001.

En relación a la fuga de Amitrano, Cecilia aseguró que no estaba al tanto, que en ese momento pensó que había ido al departamento a cambiarse, pero no comprendió por qué no regresó.

Tras esto, el hombre la llamó para pedirle que se fugara y durante su estadía en el penal -Cousau estuvo presa 16 meses- le mandó cartas asegurándole su amor.

“No tengo dudas de que él miente. Es la única persona que sabe la verdad y yo quiero saber qué pasó”, finalizó la mujer que hoy tiene una hija de 12 años.

Por otro lado, también declararon dos médicos que trataron a la pequeña Rosario Belén y complicaron la situación de su padre, el único imputado.

Ángela Gallardo, médica inmunóloga del Notti fue una de las especialistas consultadas en noviembre de 1999 cuando la niña ingresó al centro asistencial.

“Recuerdo que la niña tenía lesiones de piel y abdominal y que me consultaron por una posible vasculitis, que no fue confirmada”, dijo la profesional.

En tanto, el pediatra del hospital Italiano, Daniel Sordi, indicó que la niña había ingresado con un cuadro gastrointestinal y al revisarla constataron lesiones que no tenían justificativo.

“Recuerdo la fractura del mastoides -hueso ubicado detrás del oído- que sólo se puede producir con un golpe de intensidad ya que es muy resistente”, aseguró.

En relación a los padres, dijo que “el padre siempre reaccionaba mal ante los estudios que se le practicaban, siempre alegaron fragilidad capilar y nunca refirieron una caída”.

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