El 23 de noviembre de 1999, Rosario Belén Amitrano, de apenas un año, ingresó al hospital Notti por una perforación en el intestino. Murió una semana después. El cuerpo de la niña, además, presentaba fracturas en cuatro costillas y múltiples hematomas.
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Con la declaración de los médicos, comenzó el juicio contra Alejandro Amitrano
Por el hecho fueron acusados su madre, Cecilia Coseau y su padre, Alejandro Amitrano. La mujer fue absuelta por la duda en abril de 2001. El hombre, en cambio, permaneció prófugo hasta enero de 2013 cuando la Policía lo encontró en Paraná, Entre Ríos donde formó una nueva familia.
Hoy, a casi 2 años de su captura y a 15 del trágico desenlace, comenzó el juicio que podría condenarlo a la pena máxima por el delito de homicidio agravado por el vínculo.
Alrededor de las 10, en la sala de la Quinta Cámara del Crimen, el Tribunal, presidido por Javier Escort e integrado por Alejandro Gulle y Liliana De Paolis, dio comienzo al debate con la declaración de los médicos del hospital Notti que atendieron a la pequeña.
Amitrano, que estaba acompañado de su nueva pareja, Roxana Godoy, con quien tiene un hijo de un año y ocho meses, prefirió no declarar y siguió atento las declaraciones de los profesionales.
El cirujano Miguel Guisasola fue el primero en sentarse frente a los jueces y detalló las lesiones que presentaba Rosario Belén.
La chiquita estaba en terapia con un cuadro abdominal agudo, con estallido del yeyuno -parte del intestino delgado-. Estas lesiones se producen por traumatismo, es decir, por golpes directos de alta intensidad, aseguró el profesional.
Si bien el médico no logró especificar si estos traumatismos respondían a un golpe propinado por otra persona, indicó que debían ser de alta intensidad.
Asimismo, indicó que de 100 casos, uno es de un bebé que camina y se perfora de una caída, mientras que el resto de los casos se producen por golpes directos.
Por su parte, la médica de terapia intensiva, Marta Mosciaro, indicó que ingresó una chiquita grave, con lesiones que responden a caídas sobre elementos contundentes.
Al ser consultada por lesiones producto de maltrato, la médica sostuvo que las fracturas costales -las que presentaba la niña- son signos característicos de maltrato.
En tanto, el médico forense Jorge Lázaro, no recordaba el caso y solo precisó que la explosión del yeyuno puede darse por caídas.
El debate continuará mañana.