16 de abril de 2026
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Por Marcelo Torrez

Desdoblar y adelantar las elecciones, el plan de Pérez para salvar la ropa

 

Al promediar la semana pasada, una periodista le preguntó a Francisco Pérez sobre si habían novedades en torno a la reglamentación de las Primarias para el año próximo. Pareció un interrogante ingenuo y hasta, quizás, la joven periodista ni siquiera evaluó la contundencia de su consulta. Pérez reaccionó rápido y enérgico: “¿Cuál es el apuro?, todavía hay tiempo”, lanzó. Y la charla derivó en otras menudencias.
                                                                                   

En el gobierno provincial han comenzado a evaluar, casi en sigilo, un posible adelantamiento de las elecciones, previstas, en principio para agosto del 2015. Hay miedo, miedo a la inflación, a los efectos de la recesión y a que la situación del empleo termine por desmadrarse peligrosamente. Hay un elemento de preocupación más, político: la posible entente que Alfredo Cornejo, el hombre fuerte del radicalismo teje, también en sigilo, con el PRO de Mauricio Macri, una alianza electoral que pone los pelos de punta no sólo al oficialismo, sino a conspicuos radicales enfrentados al líder de Godoy Cruz.

La reciente unidad alcanzada por el peronismo provincial, ratificando como conductores a Pérez, el gobernador y a Carlos Ciurca, el vice, ha respondido a una necesidad y un mandato que se juramentaron cumplir los gobernadores peronistas del país en un encuentro reciente al que convocó el bonaerense Daniel Scioli.

La liga de gobernadores peronistas empezó a evaluar hace ya algún tiempo qué estrategia seguir en sus territorios para salvar los feudos de cara al proceso electoral que se avecina. Cristina ya no es la garantía absoluta, no sólo por estar impedida de buscar un nuevo mandato, sino porque tampoco lo sería un candidato que surja del entorno más cerrado de su gobierno.

Sólo un puñado de caciques provinciales entiende que la unidad partidaria y la unificación de las elecciones, ambos factores, les permitirá salvar la ropa. Por caso, Buenos Aires, el San Juan del veterano José Luis Gioja, Santa Cruz, Santiago del Estero y Formosa, todas provincias decididamente consideradas alineadas sin fisuras con el gobierno de Cristina Kirchner siguen convencidas de que una única elección general, en sus provincias y en la nación, les permitirá frenar el avance opositor.

Pero hay otro lote, el mayoritario, en el que está embarcado Pérez, hace cuentas hacia adentro con encuestas de opinión pública en la mano, sondeando el humor social y previendo el clima del año próximo. Mientras más antes se hagan las elecciones, mejores chances de mantener los distritos.

Ayer, Pérez, en un reportaje que le hizo Los Andes, acicateó a Cornejo, el principal rival del oficialismo, lanzando que el peronismo volverá a ganar en el 2015. No lo dijo en esa nota, pero Pérez basó sus dichos preparando el terrenos para lo que se viene: tras la vendimia, lanzar la convocatoria a elecciones primarias las que podrían realizarse en mayo del 2015. Todo rápido, urgente, adelantando los tiempos para evitar una debacle mayor.

Mientras más mala imagen coseche el kirchnerismo, más lejos se ubicarán los gobernadores, incluso aquellos como Pérez que se han mantenido respetuosamente en línea con la presidenta, aún sin recibir nada a cambio, o duramente castigados.

Hay temor, además, a que el grifo se cierre definitivamente y ya no por represalias de la Rosada a jugadas osadas de los caciques provinciales, sino puramente por un factor de la más temida realidad: la falta de plata para distribuir, porque hoy las urgencias obligan a seguir importando gas y petróleo para mantener en pie lo que queda de la matriz energética, un filón abierto sobre el casco del barco que se lleva cerca de 13 mil millones de dólares por año, cuando los dólares escasean cada vez más.

De los gobernadores K el primero en decidir el desdoblamiento y por consiguiente el adelantamiento de las elecciones fue la tormentosa Chaco de Juan Carlos Bacileff Ivanoff. Este gobernador, que cumple el mandato de Jorge Capitanich hoy jefe de Gabinete, tiene otras razones para hacer rancho electoral aparte: el evitar que Capitanich vuelva y le cope la parada. Allí habrá Primarias en Marzo y las generales en Setiembre. Le seguirán Misiones, Tucumán, Córdoba, Salta, Tierra del Fuego y las opositoras Santa Fe y Neuquén.

Pérez piensa, evalúa los riesgos y estudia la forma de comunicar un posible desdoblamiento adelantando las elecciones. La frágil unidad del peronismo que lo ha ratificado como jefe, es eso: una casi puesta en escena endeble que en cualquier momento puede estallar por los aires por las propias urgencias de los intendentes, y ambiciones.

Antes de que todo se rompa, Pérez debe actuar rápido usando para sí el factor sorpresa, moverse rápido con la esperanza que mantiene, todavía, de que Cristina le regale el inicio de obra de Los Blancos, que se destraben las casas chinas para mostrar activa la construcción y que la incipiente minería metalífera, que él mismo frenó en el lejano 2011, comience a mover la aguja a su favor.

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