La amistad entre el hombre y los animales y la solidaridad y el respeto entre ambos es lo que refleja Horacio Quiroga en su libro "Cuentos de la selva", editado en esta oportunidad por Sigmar y con ilustraciones de Adriana Keselman en un versión especialmente pensada para chicos.
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"Había una vez un hombre que vivía en Buenos Aires y estaba muy contento porque era un hombre sano y trabajador. Pero un día se enfermó", comienza el mítico relato de "La Tortuga gigante", donde cuenta la historia de cómo un grupo de animales ayudó a ese hombre, devolviéndolo a la ciudad para que lo curen.
"Las medias del flamenco", otro de los relatos inolvidables del cuentista, dramaturgo y poeta uruguayo, narra la astucia de los flamencos para ahuyentar a las víboras, que querían morderle sus largas piernas, y desliza que en la actualidad éstas presentan una tonalidad rosada justamente por las heridas recibidas en aquel entonces.
"El loro pelado", "La guerra de los yacarés", "La gama ciega" y "La abeja haragana" son algunos de los cuentos que Keselman ilustró con colores tenues, en la gama de los marrones y los verdes para graficar en toda su intensidad la vegetación que Quiroga describió en sus relatos.
"Cuentos de la selva", escrito en 1918, es un clásico de la literatura en lengua española en el que los relatos breves se combinan con fábulas y leyendas. El libro fue utilizado por varias generaciones de niños y maestros.