El kirchnerismo en Mendoza soltó anoche la euforia que contenía desde la mañana temprano de este domingo. Tres consultoras distintas ya le daban el triunfo en Mendoza antes del mediodía. Sin embargo hubo una premeditada cautela en el oficialismo. Las bocas de urnas ya arrojaban por entonces entre 50% y 55% para Cristina Kirchner, y entre 10 y 14 puntos de ventaja para Paco Pérez sobre el radical Roberto Iglesias.
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El justicialismo supo que ganaba desde la mañana
Algunas de esas cifras provenían del sanjuanino Antonio De Tomasso, de máxima confiabilidad para el PJ después de haber contribuido a la victoria de Celso Jaque en el 2007. Si finalmente sus guarismos se confirmaban, no sólo se extendería 4 años más el poderío peronista en Mendoza. También se hacía pedazos la posibilidad de la UCR de convertir a esta provincia en la única del país capaz de darle un triunfo a ese partido de la oposición, que al final de la jornada quedó relegado al segundo puesto como local y al tercero en la Nación.
Los dos principales candidatos, opuestos también en sus gestos, habían reflejado la situación sin proponérselo. Primero, Pérez había sonreído de oreja a oreja antes y después de votar en Luján acompañado por su esposa e hijo mayor. El abogado de 44 años al que Celso Jaque colocó como ministro de Infraestructura sin que nadie lo conociera estaba logrando su sueño. En los últimos tres años dijo una y otra vez a su esposa que sería el próximo gobernador. Ahora muchos del PJ se dan cuenta que construyó lazos hacia dentro del partido en silencio.
Mientras tanto, Roberto Iglesias votaba en la capital provincial con otra sonrisa, menos sincera y espontánea. Luego el radical tomó dos caminos, seguramente con resultados similares a los que manejaban sus rivales. Optó por despegarse total y absolutamente de Ricardo Alfonsín y la UCR nacional diciendo que "no habían estado a la altura" de lo que la ciudadanía pretendía.
Y también resistió hasta el final para admitir la derrota que lo acechó desde el mismo inicio del comicio. Por la tarde sus colaboradores intentaban convencer a la prensa de que Iglesias le ganaba a Pérez 38 a 33. Sólo admitían lo irremediable para ellos: la Presidenta lograba la reelección por más del 55% de los votos.
Pero toda maniobra de ese tipo se volvía infructuosa al segundo. Hasta Artemio López, a quien el jaquismo ha rechazado tanto por prestarse a jugadas de cierto dirigente K nacional, adelantaba el triunfo indiscutido del Frente para la Victoria en Mendoza. Ubicada a la Presidenta con 58% y le otorgaba 40% a Pérez con 12 puntos de ventaja sobre Iglesias.
Hasta que apenas pasadas las 18 por fin el justicialismo y el radicalismo coincidieron en informar, todavía sin datos oficiales, la aplastante victoria de Cristina Kirchner y la amplia ventaja de su candidato a gobernador en Mendoza. Ya estaba todo dicho. Siguen en el poder los K, o los C.