El INTA usa hongos contra las hormigas que afectan cultivos
"El control microbiano de hormigas cortadoras con hongos es una estrategia sustentable que preserva la salud humana y la seguridad ambiental", afirmó Roberto Lecuona, director del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola del INTA Castelar.
El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrolló una cría artificial de hormigas para estudiar el efecto de los hongos entomopatógenos como medida de control de los insectos que devastan cultivos agrícolas y forestales, informó el organismo.
INTA
Hongos para hormigas.
"El control microbiano de hormigas cortadoras con hongos es una estrategia sustentable que preserva la salud humana y la seguridad ambiental", afirmó Roberto Lecuona, director del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola del INTA Castelar.
Lecuona indicó que la medida habilita además "la certificación de empresas forestales a través de organizaciones internacionales para promover un manejo forestal responsable".
Los daños ocasionados por hormigas cortadoras en cultivos agrícolas y forestales pueden generar pérdidas de hasta un 20 por ciento de la producción.
A fin de seleccionar las mejores cepas de hongos -de las especies Beauveriabassiana y Metarhiziumanisopliae- para el manejo de la plaga, el INTA estableció la cría artificial de los dos géneros hormigas cortadoras más importantes -Atta y Acromyrmex- en un hormiguero artificial para ensayos en laboratorio y en campo.
"Aprovechamos el comportamiento de las hormigas que ingresan el material vegetal al hormiguero para cultivar, en su nido, un hongo del cual se alimentan", precisó Lecuona.
La acción natural de la hormiga "resulta sumamente útil para desarrollar cebos con el hongo entomopatógenos de control de la plaga, evitando el daño ambiental que generan los insecticidas químicos", enfatizó.
Los hongos entomopatógenos son un grupo de microorganismos benéficos que tienen la particularidad de parasitar a diferentes tipos de artrópodos, como insectos y ácaros, y de encontrarse en los hábitats más variados.
Los microorganismos pueden ser producidos y formulados como micoinsecticidas para ser empleados como cebos o en aplicaciones líquidas, a fin de controlar insectos.