9 de mayo de 2026
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![]() Francesco Sauro exploró los tepuyes en la frontera entre Venezuela y Brasil por primera vez en 2009. "Es un lugar único en el mundo por los paisajes, la morfología. Todos los que tienen la suerte de verlos tiene una experiencia increíble", dijo a BBC Mundo. |


![]() Uno de los atractivos de la exploración de estas cuevas es que son sitios muy misteriosos. "Están completamente oscuras y sólo tu luz te ilumina, así que la visual es muy personal", explica Sauro. "También está la idea de ir donde nadie ha ido y, sobre todo, de encontrar algo inesperado. En los tepuyes esta sensación es mucho más fuerte." |
![]() Estas no son como las cuevas en otras partes del mundo, no están compuestas de caliza como en México y otros lugares. Son de un compuesto de roca mucho más diversa y antigua, creada hace 1.800 millones de años. No son las tradicionales estalagmitas y estalactitas. Las formaciones son completamente diferentes. "Es todo un mundo nuevo que hay que ir descubriendo lentamente y estudiarlo", dijo Francesco Sauro. |
![]() Unas de las formaciones más curiosas son las de óxido de silicio, hechas por microorganismos (probablemente bacterias) que construyen estromatolitos muy antiguos. Estos son estromatolitos de opal cuya antigüedad ha sido datada por el metodo de radiocronología U-Th a 350.000 años. |
![]() Las cuevas están relacionadas con el mundo exterior en el sentido que son testigo de lo que fueron las condiciones en el pasado. Son un ecosistema único que tiene que ser protegido. "Tenemos un protocolo de protección muy estricto. Nos descontaminamos antes de entrar a los tepuy y no dejamos nada atrás, ni basura ni desechos humanos. Todo se trae de la montaña", aseguró Sauro. |
