Luego de que el intendente de San Martín, Jorge Giménez, sufriera la muerte de su hija Paula, en el municipio se especulaba sobre cuánto tiempo iba a tardar el cacique comunal en volver a retomar sus funciones como intendente. Pero este miércoles, para sorpresa de todos, el justicialista fue el primero en llegar a la municipalidad para cumplir con su deber.
El luto no tiene fecha de vencimiento y menos cuando se trata del fallecimiento de un hijo. Lo que sí puede cambiar, según la persona, es la manera que se elige para sobrellevar el duelo.
Parece ser que Giménez optó por volver a su trabajo lo antes posible, en este caso, el día posterior al del sepelio de su hija.
De acuerdo a lo expuesto por personas de su entorno, el jefe comunal llegó a las 8 y se retiró como a las 15. El dirigente tuvo una mañana llena de trabajo, en donde tomó decisiones, asistió a reuniones y visitó las obras que se están realizando en el centro.
De esta manera, quedó descartado lo que se había informado desde el municipio el día en que murió la joven, de que la intendencia la iba asumir de manera interina, el presidente del Concejo Deliberante, Bartolomé Robles, hasta que Giménez estuviera en condiciones de retomar su trabajo.
Más allá de su dolor, él volvió para cumplir con el compromiso y la responsabilidad que tiene como intendente, señalaron desde el municipio.