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Entrevista

Walas: "Se terminó la era en la que el rock estaba monopolizado por imitadores de Jagger"

El cantante y líder de Massacre anticipa sus shows en Mendoza, en el que el primero será de canciones propias y el segundo, un repertorio de covers de sus artistas favoritos.
Por Mariano Fiochetta

Del otro lado del teléfono se encuentra uno de los cantantes más histriónicos de las últimas décadas en el país. Al frente de Massacre, la mítica banda de skate punk de Buenos Aires, que supo empezar a coquetear con el mainstream desde El Mamut (2008), Guillermo “Walas” Cidade le explica a SITIO ANDINO cómo serán los shows que la agrupación estará dando el viernes y el sábado en N8 Estudio.

La llegada a Mendoza es, en realidad, una suerte de escape a sus obligaciones. “Te cuento”, dice Walas, “nosotros estamos todos-los-días trabajando en la parte compositiva de un nuevo disco, entonces lo que hacemos al venir a Mendoza es cortar esa dinámica para venir a hacer estos shows”.

Ya ubicado en nuestra provincia, el vocalista explica que no están tocando en vivo, sino que han decidido dedicar este año exclusivamente a la realización del disco. “Nos invitaron a tocar acá y pensamos ‘¡está buenísimo!’, porque de esta forma salimos del ritmo en el que estamos metidos, que es genial pero está fuera de la realidad…no tenemos horarios y no sabemos ni dónde estamos. Es un momento divino que se nos da cada tres o cuatro años, en el que empezamos a cocinar una fórmula y una receta”.

Al tener dos fechas programadas, el grupo optó por diferenciar los dos recitales. “Al primero lo bautizamos como ‘La despedida de Ringo’, porque ya estamos entrando en otro disco; y para el sábado traemos un show que hicimos hace unos meses en Buenos Aires, con todos covers: los históricos que hicimos siempre y están grabados, y toda una tanda de homenajes nuevos”.

- Supongo que al incluir temas nuevos en el show de covers, esto puede llegar a influir en el disco nuevo, porque en definitiva esto debe tener algún objetivo, ¿no?

 - La verdad que sí. Nosotros esto lo hacíamos todos los años, y hace como diez años que paramos. Entonces a comienzos de este año quisimos retomar esta costumbre, en parte también para encontrarnos con las composiciones y las autorías de otros. Como nosotros tenemos que hacer un disco nuevo, está bueno salir de nosotros mismos y encarar otras perspectivas. Y es lo que hicimos: agarramos veinte temas, dijimos ‘este sí, este no’, y de ahí empezamos a ver cómo componen las bandas a las que tributamos: R.E.M., Nirvana, Pink Floyd, Sumo, Gustavo Cerati, Blur, etc.

- El año pasado regrabaron Aerial. Al ver lo que hicieron hace tanto tiempo, ¿pueden llegar a influirse ustedes mismos?

- Ya estando en la época Ringo y Mamut, que es nuestro presente, revisitamos un poco cómo laburábamos antes y la verdad es que salimos airosos, porque muchas veces vos decís ‘ a ver que estaba haciendo yo hace quince años’, y quizás no te gusta. Nosotros estamos orgullos de los temazos que grabamos en ese momento, si bien sabemos que era otra cabeza, otra complejidad – mayor o menor - , otra forma de armar los estribillos, pero sobre todo otra forma de ver el mundo, porque ya pasaron 15 años. Entonces decidimos grabarlo de vuelta, quedó buenísimo y además es un disco que tiene vigencia, porque podés encontrate con algo que es ‘signo de los tiempos’ pero que hoy no te representa para nada, y este no es el caso. Además el Aerial original se había conseguido en un objeto de deseo y un objeto elitista, y ahora está ahí en la cancha y se puede conseguir en cualquier lado, así que se los ultra recomiendo.

- Con el Mamut, el éxito los golpeó de frente y tuvieron que modificar un poco su dinámica. ¿Cuál fue el efecto de Ringo?

- Al principio tuvimos que acostumbrarnos a jugar en Primera A, a los grandes festivales y grandes escenarios. Luego con Ringo se nos revalidó el título, y estamos muy orgullosos porque los que nos revalidaron el título fueron los músicos argentinos. Los dos álbumes (El Mamut y Ringo) fueron votados como mejor disco del año en la encuesta de fin de año, eso nos da un orgullo terrible.

- Massacre arranca en los 80’s dentro de una escena muy particular. ¿Cómo ves el movimiento under actualmente, por lo menos en Buenos Aires?

- Desde el año pasado yo empiezo a participar en un proyecto con unos colegas que se llama Géiser, donde primero estuvo Leo García, después fui yo y después Richard Coleman, y ahora Adrián Dárgelos. Nos convocaron para estar en el lugar de una especie de curadores; y la verdad que en mi caso tuve el agrado y la alegría de llenar un CD completo, que son 78 minutos… podría haber puesto 10 bandas y canciones, y metí 21 artistas nuevos, y eso quiere decir que hay mucha tela para cortar, hay mucho futuro, hay mucho talento, y a medida que pasan las décadas cada vez hacemos las cosas mejores los argentinos.

- A pesar de que hay una escena distinta a la que había hace algunos años, a ustedes o a otros artistas se los termina relegando en los festivales de los horarios principales, en donde siempre están los mismo grupos y  donde pueden verlos un público más amplio. ¿Qué pensás acerca de esto?

- Pasa una cosa que es ambigua: por un lado esto que te digo; hay mucho semillero y hay mucho futuro, por suerte. Pero por otro lado, pareciera que hay una crisis desesperada de contenido y pareciera que, desde la óptica mediática y de la TV el rock argentino no fuera más que el Indio, el Indio, el Indio, y Tan Biónica, ponele. Hace unos cuatro o cinco años el rock estaba mucho más presente, y estaban esas figuras como por ejemplo Pity Álvarez. Yo creo que ese tipo de rock estaba exacerbado e hiper euforizado, y lo habían puesto en un lugar por encima al que tuvo dentro de la cultura durante las décadas de los 70’s y 80’s. Entonces es como que ese tipo de rock de hace unos años, en donde ibas a un festivales y había sushi y modelitos hubiera bajado, pero en verdad volvió a su cauce: se terminó esa era en donde el rock argentino había sido monopolizado por cinco, seis, diez imitadores de Jagger.

- ¿ Y por qué motivo puede haber vuelto a su cauce?

-  Uno de los responsables a los que le agradecemos esto es a Diego Capusotto (risas). Yo creo que fue un gran moderador de cómo venimos haciendo las cosas; nos puso un espejo grande para que no hagamos boludeces y ahora, gracias a Dios, cuando se habla de rock se habla del Indio y no de Pomelo.

 

Ficha - Massacre, "Gira Despedida de Ringo" en Mendoza

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