Quizás sea una paradoja poco saludable para el hincha de Independiente Rivadavia, pero el cuento es sólo uno, y para colmo de males hay que creérselo. Igual que hace una rueda atrás, en un estilo de espejo en el agua, el "Azul" no entendió la manera de jugar el clásico y terminó como en aquella ocasión, tirando palos para espantar las águilas.
La "Lepra" perdió ante los sanjuaninos en otro de los clásicos cuyanos
San Martín de San Juan fue el escollo que menos se esperó Independiente. Empezó el partido dos o tres niveles por encima del local, manejando la pelota con paciencia, abriendo el juego para los costados y esperando que al elenco mendocino se le produjera una fisura en el fondo; y vaya que las tuvo, porque la línea de centrales fue el camino perfecto para recibir cada uno de los golpes del contrario.
El tanteador se rompió con esas cosas que no te salen muy seguido si las buscás de antemano. Cristian García lo vio a Ayala tambaleando en el retroceso y le clavó la redonda en un ángulo; de no creer, sí, era para creer, la "Lepra" amontonaba hombres en la ofensiva y no había caso, mientras que el rival acertó por primera vez.
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Independiente y un partido para olvidar.
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Del empate ni hablar. San Martín se apostó a esperarlo al once de Trotta y apenas si sufrió algún traspié. De hecho, el "uno" mendocino tapó tres claras oportunidades de gol, si no la cosa era para más.
Sin embargo, hablando de los aciertos, el local se fue al humo para arriba. La zona media dio pocas muestras de eficacia en los metros finales, pero la igualdad llegó; se la bajaron a Puchetta tras un centro e Independiente Rivadavia dejó en tablas el marcador.
Y fue por más; Pérez tomó el timón de un barco a la deriva y produjo peligro en el campo de enfrente, aunque ya no alcanzó. El "Verdinegro" se volvió a aprovechar de Agüero y a través de Pablo López aumentó el score.
En la etapa complementaria, Independiente tuvo como objetivo principal ser otro equipo, y hasta se calmó a la hora de pensar en cómo crear situaciones en el arco norte. Sin embargo, la defensa estaba en otro cotejo, a lo mejor en alguno de tiempo atrás, y Ezequiel Michelli le sacó brillo a una pésima salida del fondo mendocino.
La película rodaba con la peor parte, porque un toqueterío de esos justamente de novela, le dio la posibilidad a los sanjuaninos de poner el lapidario 4 a 1. Iván Pérez fue el que culminó con la serie de pases de pared y anotó un gol para colgarlo de la pared en un cuadro.
La "Lepra" dormía la siesta, y "cuando el gato duerme, los ratones salen".
Hasta ahí la buena cosecha visitante; ahora hablemos del local, que cambió la quietud por actitud y casi termina logrando lo que por ahí no se merecía.
Primero fue Walter García de Penal y luego Diego Cardozo en una desprolijidad los que aunaron como para que el empate pudiera ser la esperanza, en algún punto de los 25 minutos que le faltaban al cotejo.
El árbitro Pezzota no dio mucho margen para más y la historia llegó a su fin. Tuvo los colores de la hazaña en los disparos hacias las barbas del portero sanjuanino, aunque no hubo gloria; Independiente perdió de local por primera vez en el torneo y no fue su noche, justo la noche en la que se jugaba el clásico con el vecino provincial.
Lo que pasó, pasó, se viene Ferro y después el "Rojo"; el encuentro que se empezó a jugar dos fechas antes sin antes ver que éste, el que te pide el hincha, se perdió.