No es una idea nueva. Ya en el siglo V a. C., Antifonte de Atenas escribió que se trata de un concepto o una medida. En esa tradición, el físico británico Julian Barbour cree que el universo no es otra cosa que una gran colección de momentos lo que él llama el montón y cada uno de ellos, una colección de cosas. No tiene sentido querer ordenar cronológicamente esos diferentes momentos. Simplemente están y punto.
Para entender su razonamiento, Barbour propone la siguiente analogía. Imagina que pones Lo que el viento se llevó en un reproductor de DVD que aleatoriamente salta hacia adelante y hacia atrás: estás contemplando la escena donde Scarlett OHara jura que jamás volverá a pasar hambre y, a continuación, Scarlett aparece conociendo a Rhett Butler. Los protagonistas no encuentran ningún problema: ellos hacen lo que tienen que hacer, y siempre lo hacen. Si pudieras parar el DVD y preguntarles acerca de lo que piensan en ese momento, te responderían exactamente lo mismo que si estuvieras viendo la película en un aparato sin ninguna tara.
Así, cada instante en el espacio-tiempo es como una de las secuencias de Lo que el viento se llevó. Tu vida, que en esencia consiste en tu memoria y tus recuerdos, es como un conjunto de diapositivas que provocan la sensación de paso del tiempo. Es más, dicha sensación no requiere de la existencia de escenas previas, de momentos previos: todo está contenido en esa diapositiva particular del universo.
