Los tomates morados transgénicos están más cerca de llegar a los mercados.
Los tomates morados transgénicos están más cerca de llegar a los mercados.
Tras ser desarrollados en Reino Unido, la producción a gran escala ya está en marcha en Canadá y los primeros 1.200 litros de jugo de tomate morado están listos para ser enviados de vuelta al país.
"Ellos se fijan en los atributos, no en la tecnología, y esa debería ser la manera de empezar a cambiar nuestra manera de pensar. Debemos preguntarnos si lo que estamos haciendo es seguro y beneficioso, no pensar que porque se trata de un alimento transgénico hay que rechazarlo por completo".
"Es frustrante que hayamos tenido que ir a Canadá para realizar una gran parte del cultivo y procesamiento. Espero que este sea un producto de vanguardia: un transgénico al que la gente pueda acceder y del que pueda beneficiarse".
Los primeros 1.200 litros de jugo se enviarán a Norwich próximamente. Como todas las semillas han tenido que ser removidas, no hay material genético que pueda provocar alguna contaminación.
El objetivo es llevar a cabo una amplia gama de pruebas al jugo, incluyendo un examen para comprobar si la antocianina tiene efectos positivos en los seres humanos. Estudios anteriores han revelado distintos beneficios, entre los que se encuentran sus poderes antiinflamatorios y el retraso del cáncer en ratones.
Una pregunta clave es si un producto modificado genéticamente que pueda tener beneficios para la salud influirá en la opinión pública.
Una encuesta realizada en toda la Unión Europea en 2010 encontró que los oponentes superaban en número a los partidarios, más o menos tres a uno. La última aprobación para un cultivo de alimentos transgénicos en la UE se produjo en 1998.
La profesora Martin espera que el jugo de tomate morado pueda ser aprobado para su venta a los consumidores en América del Norte en tan sólo dos años.
Ella y otros investigadores de plantas en Reino Unido esperan que los transgénicos sean vistos desde una óptica más positiva.
El legado de desconfianza
El viernes pasado, científicos del Rothamsted Research en Hertfordshire anunciaron que estaban solitando permisos para llevar a cabo pruebas de campo de una planta modificada genéticamente que podría producir un "aceite de pescado".
En un proyecto paralelo, el equipo ha cultivado un tipo de trigo transgénico que está diseñado para liberar una feromona que disuade a la plaga.
El profesor Nick Pidgeon, un psicólogo ambiental de la Universidad de Cardiff, ha realizado encuestas de opinión sobre los transgénicos y otras tecnologías.
En su opinión, existe un legado de desconfianza -desde la enfermedad de las vacas locas- que causa preocupación permanente.
Fuente: BBC Mundo
