Publicada por la casa Letra Viva, con un prólogo del psicoanalista y también escritor Luciano Luterau, la novela obtuvo el primer premio del Concurso Literario UCES (Convocatoria 2013) cuyo jurado estuvo compuesto por Ariel Idez, Marina Gersberg y Lutereau.
María Magdalena nació en 1984 bajo la influencia de la luna en Morrisey y el sol en Orwell, resultando melancólica y autoritaria, según su descripción. No tiene hijos y no plantó árboles. Escribe porque fracasó como música, guerrillera, stripper y rescatista de delfines.
T : ¿Por qué Spleen? Podrías contestarme ¿por qué no Spleen? Pero la pregunta apunta a que el spleen, si entiendo bien, es un estado de cierta desazón y hartazgo. ¿Es así? MM : El concepto de spleen tiene mucha historia y muchas interpretaciones; yo elijo la versión baudelairiana y romántica, es decir, la melancólica. Siempre tuve la sensación de que el libro está atravesado por un estado de duelo constante, en el que el objeto perdido y por el que se duela va modificándose al punto en el que pasa a un segundo plano. Entonces sí, escribo sobre el amor, pero en particular sobre ese ombligo del amor en el que uno queda enredado cuando se enfrenta a la pérdida, ese tipo de pérdida que parece innombrable (y de alguna forma, lo es). Poder poner algo de eso en palabras permite arrojar un poco de luz sobre lo sombrío y silencioso del duelo. Y Spleen, como título, también tiene de capricho y de homenaje.
T :¿Cuánto de autobiográfico creés que hay en cualquier ficción incluyendo la tuya, si lo fuera? MM : Creo que toda ficción es inevitablemente autobiográfica. Una novela es sólo una versión más elaborada de lo que ficcionamos cotidianamente sin darnos cuenta. De alguna manera, la novela produce la ilusión de que podemos crear o construir por fuera de nosotros mismos. En el caso de Spleen me resulta imposible esconderme detrás de una aparente ficción, no sólo nunca intenté que lo fuera sino que me entregué por completo al vértigo de hacerme carne con las palabras. De ahí lo visceral de la escritura. No sé todavía si podría encontrar alguna forma de escribir menos arriesgada, sospecho que no.
T :Las historias de amor, ¿no parecen venir siempre del futuro? MM : Las historias de amor no serían de amor si contemplaran el futuro.
T :Supongamos que la protagonista de Spleen sea una mujer. Parece más una heroína de Godard que de Tolstoi o Flaubert. Y no me refiero sólo a la época. ¿Qué pensás? MM : En Spleen se ama románticamente, se está a la búsqueda de un tipo de amor absoluto y mitológico, es una situación permanente de amor o muerte como estandarte. Esa vivencia del amor la encuentro más semejante a las protagonistas de Flaubert y Tolstoi, pero resulta inevitable desprenderlo de la época en la que están inmersas y que quisieron retratar. Me gusta la idea de pensar a la protagonista de Spleen como una Anna Karenina moldeada por Godard, despojada de las ataduras de su época pero presa igualmente de sí misma, como una especie de mujer fatal liberada y aún triste.