La presidenta brasileña Dilma Rousseff inició el año 2014 con más sombras que luces sobre su gestión. El impacto internacional de la espiral de violencia vivida en el Estado de Maranhao por los sucesos en las cárceles, y las vandálicas decapitaciones practicadas contra detenidos en uno de los presidios de la capital San Luis, volvieron a colocar en el escenario los problemas de seguridad durante la Copa del Mundo, para la que faltan apenas 152 días.
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Dilma Rousseff quiere a los militares para custodiar el Mundial
Sostiene que durante el evento habrá mandatarios extranjeros en el país. Y se teme por marchas violentas. Es además, un año electoral.
Fuente: Clarín