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Francisco celebró la primera misa del año con un mensaje enfocado en la paz

El Papa argentino ofició por primera vez la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios. Este miércoles la Iglesia también conmemora la Jornada Mundial de la Paz. Mirá el video.
Por Sección Internacionales

El papa Francisco celebra este miércoles la primera misa del año en el día de la Solemnidad de María Santísima Madre de Dios y en la fecha en la que la Iglesia Católica celebra la Jornada Mundial de la Paz.

Según en informó el Vaticano en su sitio web, su primer mensaje de 2014 estará centrado en tres ejes: la fraternidad, el fundamento y el camino para la paz.

"El corazón de todo hombre y de toda mujer alberga en su interior el deseo de una vida plena, de la que forma parte un anhelo indeleble de fraternidad, que nos invita a la comunión con los otros, en los que no encontramos enemigos o contrincantes, sino que encontramos hermanos a los que acoger y querer", expresa el mensaje que dio a conocer oficialmente el Vaticano.

El mensaje que ofrecerá Francisco subraya que"la vida conciente de este carácter relacional nos lleva a ver y a tratar a cada persona como una verdadera hermana y un verdadero hermano; sin ella, es imposible la construcción de una sociedad justa, de una paz estable y duradera".

Francisco hará especial hincapié en que en diferentes regiones del mundo aún se violan los derechos humanos fundamentales, tales como el derecho a la vida y a la libertad religiosa.

Francisco despidió el 2013 advirtiendo este martes que la mayor responsabilidad del contraste entre la riqueza y la miseria que existen en las grandes ciudades es de las autoridades públicas, "pero también cada uno de nosotros es corresponsable, en el bien y en el mal".

El papa, de 77 años, ataviado con capa pluvial, mitra color crema y sujetando el báculo llegó a pie hasta el sillón pontificio, donde, por primera vez en su pontificado presidió las Vísperas y la solemne ceremonia del Tedeum  en la imponente Basílica de San Pedro, como es habitual cada 31 de diciembre, una tradición que inició el papa Pablo VI en su "Marialis Cultus".

Tras el canto de los salmos, Francisco dirigió su alocución ante cardenales, obispos y autoridades civiles y religiosas y con la destacada presencia del consistorio romano, con su alcalde a la cabeza, Ignazio Marino, quienes acudieron a una abarrotada Basílica de San Pedro para acompañar a su obispo, Francisco.

En la primera parte de su alocución, el Pontífice hizo un repaso del 2013 y aconsejó que los católicos recojan, "como en un cesto", los días, las semanas, los meses que han vivido, para ofrecer todo al Señor.

"Y que se pregunten -dijo- cómo han vivido el tiempo que el Señor les ha donado. Si lo han usado para ellos mismos, para sus intereses, o han sabido usarlo para el bien de los otros".

"Cada cual debería ser atento y generoso con quienes están en problemas", agregó.

En la segunda parte de la homilía y como Obispo de Roma, hizo varias reflexiones sobre las diferencias sociales en la capital italiana extensibles a todas las grandes ciudades del mundo.

"El rostro de una ciudad es como un mosaico cuyas piezas son todos los que viven allí", refirió el papa.

Recordó a los presentes "que el que está investido de autoridad tiene mayor responsabilidad, pero también cada uno de nosotros es corresponsable, en el bien y en el mal".

Reconoció que Roma es una ciudad de "belleza única", pero "incluso en ella hay tantas personas marcadas por la miseria material y moral, personas pobres, miserables, sufridoras, que apelan a la conciencia no sólo de los responsables públicos, sino de cada ciudadano".

En la Ciudad Eterna, tal vez se siente más fuerte el contraste entre "la majestuosidad y la carga de la belleza artística", y las dificultades sociales de aquellos a los que les resulta más difícil sobrevivir, aseguró.

"Es una ciudad llena de turistas, pero también de refugiados. De personas que trabajan, pero también de personas que no pueden encontrar trabajo o realizan trabajos mal pagados y a veces indignos, y todo el mundo tiene el derecho a ser tratado con la misma actitud de acogida y equidad, porque todo el mundo es portador de la dignidad humana", sostuvo el papa argentino.

Y aventuró que la Roma del año nuevo "tendrá un rostro todavía más bello si todos somos más atentos y generosos con los que están en dificultad".

Y despidió "el Año de Nuestro Señor 2013" agradeciendo por todos los beneficios que "Dios ha derramado sobre nosotros" y pidiendo perdón.

El broche de la alocución del papa fue el canto del Magnificat entonado por las voces del coro de la Sixtina.

Tras la exposición y adoración del Santísimo ante el que oró el papa en imponente silencio de la Basílica, se procedió al canto del Tedeum de Acción de Gracias, para luego finalizar con la Bendición Eucarística del papa con el canto del Tantum Ergo, himno eucarístico compuesto por santo Tomás de Aquino.

El papa fue despedido con el himno navideño Adeste Fidelis.

Una vez finalizada la ceremonia, Francisco salió a la plaza de San Pedro para rezar ante el pesebre que este año ha regalado el cardenal napolitano Crescenzio Sepe y que respeta perfectamente el estilo de los nacimientos del siglo XVII.

El papa, con abrigo blanco, oró de pie mientras la banda de música de la Guardia Suiza interpretaba villancicos y cientos de romanos observaban a su obispo en el último día del año.

El Obispo de Roma se dirigió después hacia los cientos de fieles que no quisieron perder la ocasión de ver al papa, quien, como ya es habitual, besó y abrazó a los más pequeños y dio la mano a los allí congregados.

Fuente: Minuto Uno

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