Los saqueos se agudizaban el viernes en Acapulco luego de que la ciudad, uno de los destinos turísticos más importantes de México, fuera azotada por el potente huracán Otis, que dejó decenas de fallecidos y a los sobrevivientes lidiando con la escasez de agua, alimentos y combustible.
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México: crecen los saqueos tras el paso del huracán Otis
Sorprendiendo a muchos, Otis pasó en pocas horas de ser una tormenta tropical a un huracán de la máxima categoría 5 en la escala de Saffir-Simpson cuando tocó tierra durante la madrugada del miércoles como el ciclón más potente que haya golpeado la costa Pacífica de México desde que hay registro.
Hasta el momento se cuentan 43 personas muertes, 36 personas permanecen desaparecidas. Los daños estimados en hasta 15.000 millones de dólares.
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"La gente estaba llevando a cabo en algunos lugares actos de saqueo", dijo el presidente, Andrés Manuel López Obrador. "Es que había una situación de emergencia, de desorden, de caos, de mucha incertidumbre, miedo, todo esto que sucede cuando hay una tragedia de estas dimensiones", agregó.
El viernes, personal del Gobierno y efectivos militares retiraban postes eléctricos, árboles y restos de edificios y mobiliario urbano de las calles de Acapulco que aún lucían devastadas. Pobladores luchaban con palas para remover el lodo.
"Venimos a sacar comida para comer porque no hay", dijo una mujer, quien solicitó el anonimato, a las afueras de un supermercado en Acapulco.
Otras decenas de personas, con mochilas y bolsas a cuestas, revisaban anaqueles y cargaban todo lo que podían de un supermercado en Acapulco, mostraron imágenes de Reuters. El establecimiento lucía devastado por el ciclón y los saqueos.
Afuera, otras decenas abandonaban la tienda derruida con su botín en cajas y coches de supermercado. Otros, llenaban hasta los techos de sus carros con bolsas y cajas de comida y otros bienes, a veces, ante la vista gorda de la policía.
"La gente se robaba todo de los Oxxo, Coppel, Elektra", dijo a Reuters Erik Lozoya, un mago de 26 años quien estuvo hospedado en un hotel de Acapulco cuando el huracán azotó la zona. "Te hablo desde pañales, leche, sopas hasta refrigeradores, pantallas, motos", agregó.
Unos 10.000 integrantes de las Fuerzas Armadas, trabajadores sociales y empleados de la estatal eléctrica CFE fueron desplazados a la zona afectada, en el estado sureño Guerrero, uno de los más pobres del país.
Se espera que la zona de baja presión se convierta en una depresión tropical el fin de semana frente a las costas de El Salvador y Guatemala para luego amenazar el suroeste de México.
Fuente: NA
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