21.30 en punto y con un auditorio Ángel Bustelo prácticamente colmado, subió el escenario mendocino Las Pelotas, una de las bandas icónicas del rock nacional, liderada por la figura "eterna" de Germán Daffunchio, quien dispuesto a calentar la noche fría cordillerana subió al tope a transmitir desde sus entrañas el calor y color de esta propuesta rockera sostenida y valorada por tres décadas y media.
Las Pelotas "sacudió" el Bustelo, con sus 35 años siendo cómplices de su locura
La banda lidera por el mítico cantante y guitarrista Germán Daffunchio recorrió su extensa discografía en un show impecable en el auditorio mendocino.
Para arrancar, Las Pelotas eligió Algún día será mejor del álbum "Brindando por nada" y poco a poco fue entrándose en el mundo de sus acordes concebidos en tiempos de la era post Luca. Siguieron Qué podés dar (más melódico pero bien rockero) y el sentir popular ya conectaba y se hacía carne de los avatares de Daffunchio y compañía.
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La amplia formación actual incluye a Gaspar Daffunchio en guitarra, Gabriela Martínez en bajo, Gustavo Jove en batería, Sebastián Schachtel en teclados y Alejandro Gómez Ferrero en teclados, trompeta y trombón. Varios de ellos además suman coros que tienen más presencia que en los discos y quedan muy bien.
Ya promediando el concierto, Germán invitó a Gabriel Dahbar para hacer varios temas con fuerte impronta Sokol, como el recordado Veoyover y Hasta el fondo del río, con Daffunchio preparando su desembarco para colarse entre la gente.
De buen humor y visiblemente feliz con la buena energía de la gente, Daffunchio se metió finalmente entre el público y conspiró un clímax real de interacción consensuado, con el amor de sus fans y las mil gracias del ídolo que saltó baranda por baranda para reconocer el cariño y cantar sus letras sentidas.
Precedida por la pregunta "¿Escucharon el tema nuevo?", Germán cantó su último single, Es Clara, de tono más calmo, cadencioso y con trompeta. Ya cómodo en su rol de crooner sin guitarra colgada, se lució en Siempre estará.
Las Pelotas y su complicidad con la gente
Tras casi dos horas de un toque correcto y emocional llegó Sin Hilo; "Parece ser que ya no puedes ver. Ni lo blanco, ni lo negro, ni lo que te sucede. Y pensás que vivís mejor gracias a un reloj. ¿Qué tiempo querés saber? Porque ni agujas ya tiene..." entregando un sólido "pogo musical" de un par de miles gargantas al rojo vivo y a tono..
Ya en el cierre de la noche llegaron un par de bises cedidos por la banda tras el grito de la gente y el adiós con el "aguante la República de Mendoza" que Germán le regaló a un público Sub-40, pero con montones de repollos que florecen y acompañan la historia de una banda que nunca defrauda y es cómplice de su locura.
Fotos: Gentileza Marcelo Gelardi