Una mascota puede parecer desinteresada… hasta que alguien habla fuerte, llega una visita o suena el teléfono. Entonces, levanta las orejas, se acerca y observa. ¿Es simple curiosidad o algo más parecido al chisme? Aunque la escena parezca graciosa, esconde un comportamiento muy estudiado por la etología.
Ni curiosidad ni por atención, tu mascota es chismosa: la explicación de la ciencia
¿A tu mascota le encanta mirar por la ventana o se queda cerca cuando hablás por teléfono? Perro, gato y el enigmático vínculo con el chisme, según la ciencia.
Lo que la ciencia dice sobre el chisme y las mascotas
El chisme, en humanos, es una forma de crear vínculos sociales. Pero los animales, especialmente los domésticos, no chusmean: observan para sobrevivir. Esta habilidad tiene nombre técnico: eavesdropping, o escucha clandestina.
Los perros, por ejemplo, pueden distinguir palabras relevantes incluso cuando se dicen en tono monótono. Lo hacen no porque entiendan la charla, sino porque su cerebro se enfoca en lo que puede afectar su entorno. Su misión: proteger a su manada.
Gato curioso, pero con elegancia
Los gatos tampoco se quedan atrás. Estudios muestran que detectan si una voz está dirigida a ellos o no. Pero más que chismosos, son estrategas: anticipan acciones humanas para decidir cómo actuar.
Ver a una mascota asomada a la ventana, o en un rincón escuchando una conversación, puede parecer un comportamiento social. En realidad, es una forma sofisticada de recopilar información útil. Detectan patrones, señales, emociones. Y responden.
Así que se podría decir que las mascotas chusmean por instinto. Es una de sus múltiples formas de crear un vínculo emocional y/o aprender acerca de su entorno. Tal vez no entienden el chisme… pero sin dudas saben cuándo está pasando “algo importante”./Infobae.