Cuando un perro lame a su tutor, la mayoría de las personas lo interpreta como un gesto de afecto o una caricia. Sin embargo, especialistas en comportamiento animal advierten que este acto no siempre tiene que ver con el cariño. Descubrí qué podrías estar pasando por alto.
Expertos revelan por qué los perros lamen a sus dueños y advierte un posible problema de fondo
El gesto de un perro al lamer a su tutor no siempre significa lo que parece. Esta señal poco entendida podría decir mucho sobre tu mascota.
Lamer no siempre es cariño
Para muchos tutores de perros, recibir lamidos se siente como una expresión de amor. Pero según los expertos, esto puede ser en realidad una señal de tensión o incomodidad. Algunos perros lamen a sus dueños no por cariño, sino como una estrategia para calmar su propia ansiedad frente a una situación que perciben como estresante.
La importancia de saber interpretar este acto de comunicación canina radica en que incluso podría manifestarse con los niños. “Cuando hay niños pequeños cerca, pensamos que el perro los lame porque los quiere cuidar. Pero muchas veces lo que está diciendo es: ‘esto me está generando estrés’”, aclaran los expertos. Este comportamiento podría ser una alerta emocional más que una muestra de afecto.
Señales que solemos malinterpretar
La educadora también mencionó otras señales comunes que los humanos tienden a leer de forma equivocada en sus perros:
- Bostezar durante una situación tensa: no es señal de sueño, sino de incomodidad.
- Lamerse el hocico o girar la cabeza: puede ser una forma de evitar el contacto.
- Agacharse con las orejas hacia atrás: a menudo expresa miedo o inseguridad.
- Sacudirse o rascarse sin razón aparente: podría indicar acumulación de estrés.
Entender este lenguaje corporal ayuda a prevenir conflictos y a mejorar la convivencia con nuestras mascotas.
Cómo actuar ante los lamidos de tu perro
La clave está en observar el contexto. Si tu perro te lame cuando hay visitas, cuando algo lo incomoda o ante situaciones nuevas, probablemente está tratando de manejar su ansiedad. Los especialistas una forma simple de comprobarlo: extenderle la mano y ver su reacción. “Si la lame con rapidez o repetidamente, es posible que esté expresando incertidumbre, no afecto”.
Por supuesto, no todos los lamidos son negativos. En algunos casos, sí puede tratarse de un vínculo positivo. La diferencia está en aprender a reconocer las señales asociadas: la postura del cuerpo, el entorno, la frecuencia del gesto y la actitud general del animal.
Prestar atención a lo que un perro realmente quiere comunicar es una forma de cuidarlo mejor. Si tenés una mascota en casa, vale la pena aprender a leerla con otros ojos./Infobae.