jueves 29 sep 2022
Museos

Museo, alimentos y turismo, combinación perfecta

Visitar un museo es una buena excusa para viajar y aprender sobre un sinfín de temas, por ejemplo, sobre la historia de los alimentos y de las bebidas.

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7 de agosto de 2022 - 09:14

Helados, papas fritas, ramen y mas alimentos que hacen algo especial visitar alguna ciudad o lugar del mundo. Del MOIC de Nueva York al Museo del Chocolate de Barcelona, estos ocho espacios expositivos repartidos por todo el mundo requieren mantener bien despiertos el gusto y el olfato

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Museo del helado, MOIC (Nueva York, Austin, Singapur). Con sus tres sucursales alrededor del mundo, el MOIC (Museum of Ice Cream) es el museo perfecto para presumir en Instagram tras visitarlo, por su decoración en tonos pastel y por su parecido con la fábrica de chocolate de Willy Wonka que imaginó Roald Dahl. La misión para los niños y adultos que recorren sus instalaciones interactivas en las ciudades de Nueva York, Austin y Singapur es lamer helados de cientos de formas y sabores y aprender mil curiosidades sobre su historia y fabricación. Su bañera de fideos comestibles multicolor es la atracción favorita de los más pequeños y sirve como broche de oro de la visita. Este 2022, además, tienen previsto abrir su cuarto espacio en la ciudad estadounidense de Chicago.

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MUTEM Garibaldi. Museo del Tequila y el Mezcal (Ciudad de México). El tequila y el mezcal, procedentes de la destilación de la planta de agave, son dos bebidas tan mexicanas como el mariachi o los tacos, así que no es de extrañar que desde 2010 haya un museo dedicado a estos licores en pleno centro histórico de la Ciudad de México, en la plaza Garibaldi. El edificio que lo alberga, proyectado por los arquitectos Felipe Leal y Adriana Sepúlveda, es un cubo de cristal luminiscente que se mantiene en segundo plano para cederle todo el protagonismo a los objetos y discursos que se exponen en su interior. Además de ser un espacio donde se muestra y explica el proceso de elaboración de estos destilados, el MUTEM es un dinámico centro de intercambio cultural y gastronómico. Y como ambas bebidas están vinculadas a la fiesta y al folclore, le dedica también un espacio de honor a la cultura del mariachi, estilo musical designado por la Unesco patrimonio intangible de la humanidad en 2011.

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Museo del Ramen en Shin-Yokohama (Japón). Bienvenidos al Japón de 1958, en cuyas ciudades hay docenas de pequeñas tabernas en las que comer distintos tipos de ramen con sus fideos de diferente grosor. Esta réplica de una callejuela de una ciudad japonesa por la que no ha pasado el tiempo, ni siquiera en lo que se refiere a lo culinario, es la experiencia estrella que ofrece el Museo del Ramen de Yokohama, la segunda ciudad más poblada del país asiático. También ha reconstruido en su interior una clásica ‘dagashi-ya’ o tienda tradicional de ‘snacks’ y dulces, en la que los niños y adultos contemporáneos gozarán de lo lindo. Y, por supuesto, aquí se pueden probar variedades de este plato nacido en China y hoy tan popular en Japón como en el resto del planeta. Los adictos a todo lo relacionado con esta sopa pueden complementar su recorrido con un viaje a la ciudad nipona de Osaka para visitar el Museo del Ramen Instantáneo.

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Museo Estrella Galicia, MEGA (A Coruña, España). A la cerveza, la bebida alcohólica más popular y nutritiva, que se lleva elaborando desde la época de los Sumerios, ya le tocaba tener su propio museo, por eso los fabricantes de la marca Estrella Galicia decidieron abrir en junio de 2019 este espacio multisensorial en el que la bebida se mira, se huele, se palpa, se bebe y también se come, pues a lo largo del recorrido nos invitan a probar el sabor del lúpulo y de los cereales que se emplean en las distintas etapas de su fabricación. El MEGA se encuentra en las instalaciones de la antigua fábrica de la compañía cervecera, de ahí que sea posible acercarse a los antiguos tanques de fermentación de cobre y a un espectacular mural de pared fabricado en barro por el artista Ángel Atienza. La fábrica actual también se puede ver en acción, pues comparte espacio con el museo. Y al terminar, una cata guiada de distintos tipos de cerveza maridadas con quesos es lo más recomendable para poner en práctica lo aprendido.

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El Museo Nacional del Vino y la Vendimia Maipú, Mendoza, Argentina. Es uno de los lugares más importantes del departamento de Maipú. Se ubica a aproximadamente 15 kilómetros de la ciudad de Mendoza. La vivienda en la que hoy se encuentra en un chalet de estilo toscanoque perteneció a las familias de Bautista Gargantini y Juan Giol. Ambos hombres, oriundos de Ticino (Suiza) y Údine (Italia) fueron dos de las figuras más representativas de la cultura y la tradición vitivinícola en la provincia. Los dos amigos se asociaron a comienzos del siglo XX y crearon una de las bodegas más importantes de la época. El Museo Nacional del Vino es el único de patrimonio histórico nacional vinculado a la industria más importante de Mendoza, Argentina.

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Museo de las Patatas Fritas en Brujas (Bélgica). Brujas es célebre por su casco histórico medieval. Entre sus edificios está el Saaihalle, uno de los más bellos y antiguos de la ciudad belga, pues data de 1399. La sorpresa es que en su interior no alberga tesoros góticos sino el museo de las patatas fritas (Frietmuseum), ya que este ‘snack’, junto al chocolate de fabricación belga, es uno de los orgullos nacionales y merecía ser protagonista de su propio espacio expositivo. En él aprendemos todo lo que siempre quisimos saber acerca de la historia de este tubérculo traído de América y de su preparación como fritura. También enseñan a elaborar las patatas más crujientes que hayamos imaginado y, como trofeo, obtendremos un hermoso cucurucho de patatas fritas.

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Museo del Chocolate de Barcelona (España). Situado en el antiguo convento de Sant Agustí en el barrio del Born, al entrar en este edén del cacao recibimos un tique de entrada comestible —una barrita de chocolate, claro— antes de emprender un paseo por la historia de este alimento mundialmente popular. El museo ofrece también talleres y cursos de lo más variopinto. En ellos pueden participar hasta bebés, que se iniciarán en la pintura al chocolate. Por su parte, los adultos intrépidos que se apunten al taller de cata Dark 100% dejarán de temer el amargor de ciertos chocolates, y los adolescentes inscritos en Xocolating se convertirán por un rato en expertos reposteros.

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Museo de la Comida Asquerosa en Malmö (Suecia). Su nombre parece una provocación, pero este museo en la ciudad sueca de Malmö tiene unas cuantas preguntas importantes que formularnos acerca de nuestro reparo hacia las recetas de otros lugares. ¿Por qué hay ciertos alimentos que nos dan asco? ¿Es algo cultural o toda la humanidad está de acuerdo? Para intentar darles respuesta, invita a los visitantes a dejar atrás sus prejuicios, ayudándonos a pensar sobre los gustos adquiridos, las costumbres culinarias del mundo entero y los alimentos sostenibles del futuro (sí, los insectos están entre ellos) a través de ochenta alimentos. ¿Estamos preparados para oler el queso más repugnante del mundo? Aquí lo sabremos.

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