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Los 20 pueblos más bonitos de Francia

Francia cuenta con una enorme cantidad de pueblos con muchísimo encanto. Villas medievales con enormes castillos, imponentes iglesias, calles empedradas...

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Auvillar, Francia

La historia de Auvillar está íntimamente ligada al río Garona. De sus antiguas fortificaciones, hoy queda la torre del reloj, una puerta monumental del siglo XVII y una plaza del castillo. Merece la pena visitar el Musée du Vieil Auvillar, dedicado a la navegación.

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Balazuc

Encaramado en un acantilado que domina el río Ardèche, encontramos el precioso pueblo de Balazuc. Este ha conservado muchas huellas de su pasado medieval, como su laberíntico entramado de callejuelas, los pasajes abovedados, el castillo, la iglesia románica fortificada y las puertas del recinto amurallado.

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Beaulieu-sur-Dordogne

El idílico pueblo medieval de Beaulieur-Sur-Dordogne se sitúa en el extremo oriental de un triángulo formado por Brive-la-Gaillarde y Rocamadour. La villa destaca por su estilo de vida relajado a orillas del río Dordoña.

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Brousse-le-Château

Overview of Brousse-le-Château in Aveyron (south west of France) from the village Castle.

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Castelnaud-la-Chapelle

Castelnaud-la-Chapelle domina la confluencia entre los ríos Dordoña y Céou creando una maravillosa postal de cuento. Destaca por su castillo fortificado que alberga el Museo de la Guerra en la Edad Media, y el castillo de Milandes.

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Estaing

Al pie de las montañas de Aubrac, los viajeros cruzan el puente gótico de Estaing para llegar a esta increíble población y su castillo de los siglos XII y XV. Entre sus casas de esquisto y tejados de pizarra sobresalen algunas hermosas mansiones.

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La Roque-Gageac

En la región de Périgord Noir, al pie de un acantilado, se abre paso un conjunto de casas color ocre con techos de lauze y tejas marrones. Y todo ello se refleja en las aguas del río Dordoña como un espectáculo de la naturaleza.

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Lods

El bonito pueblo de Lods está atravesado por el río Loue, que desemboca en unas espectaculares cascadas. De su pasado, el pueblo conserva las aniguas casas de los viticultores y ha creado un Museo de la Vid y el Vino.

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Montrésor

Montrésor se asienta a orillas del río Indrois. El pueblo conserva los restos del doble recinto de su antigua fortaleza y su castillo renacentista. Además, las calles y casas de colores blancos se combinan con casas-cueva.

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Saint-Véran

En lo alto de los Alpes, a 2.042 metros de altitud, se alza el precioso pueblo de Saint-Véran. No solo es uno de los más bonitos de Francia, sino también el más alto de toda Europa.

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Turenne

Turenne ha conservado a la perfección numerosos vestigios de su historia, como las torres César y Trésor, además de restos del castillo que domina el pueblo y antiguas mansiones de los siglos XV al XVII.

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Vézelay

Frente a las montañas de Morvan, en lo alto de una colina empinada, se alza el pueblo de Vezelay. Destaca la basílica de Sainte-Madeleine que domina los viñedos y las construcciones renacentistas.

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Vouvant

El pueblo de Vouvant se extiende junto al río Mère, con un castillo que vigila las casas revestidas de cal. De la estructura de la fortaleza solo se conserva a el torreón conocido como “torre Mélusine”. También es obligado visitar la iglesia románica del siglo XI.

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Belcastel

A orillas del Aveyron, se encuentra el pueblo de Belcastel con sus casas de piedra y tejados de pizarra escalonadas a los pies de un castillo restaurado a finales de los años 70.

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Conques

En el corazón del valle del Lot, encontramos la villa de Conques. Entre su patrimonio sobresale la abadía de Sainte-Foy, de los siglos XI y XII, con sus 250 capiteles, sus vidrieras contemporáneas y su conjunto escultórico que representa el Juicio Final.

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Eus

Entre el valle de Conflent y el monte Canigou, se abre paso el pueblo de Eus con sus casas escalonadas rodeadas de una frondosa vegetación. Es de visita imprescindible la imponente iglesia de Saint-Vincent.

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Lyons-la-Forêt

En el corazón de uno de los hayedos más hermosos de Europa, Lyons-la-Forêt combina en una simbiosis perfecta la arquitectura y la naturaleza.

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Ménerbes

Ménerbes se alza sobre un promontorio rocoso que domina los viñedos. Es obligatorio visitar sus bellísimas residencias de los siglos XVI y XVII y la abadía de Saint-Hilaire.

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Barfleur

El de Barfleur fue el primer puerto del reino anglo-normando en la Edad Media. A día de hoy este continúa teniendo una importante actividad de navegación y pesca. Entre sus casas de granito gris sobresalen el faro de Gatteville.

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Saint-Cirq-Lapopie

Sobre un acantilado con vistas a un meandro del río, se sitúa Saint-Cirq-Lapopie, una obra maestra de la época medieval. Su horizonte lo domina la iglesia fortificada que se eleva por encima de las casas de tejas marrones y los pintorescos callejones.

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Fuente: 20minutos

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