martes 4 oct 2022
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Eritrea: un país con legado de la guerra y la ocupación

Fue uno de los últimos países africanos en conquistar la independencia tras décadas de colonialismo primero y de conflicto armado

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30 de julio de 2022 - 09:02

Hoy el país crece de forma desigual y sus ciudadanos viven a merced de un Gobierno represor. Eritrea, situado en el Cuerno de África y ribereño del Mar Rojo, es una nación multilingüe y multiétnica. Como la mayor parte de los Estados del continente, ha sufrido mucho el colonialismo y la ocupación extranjera. Su historia es muy difícil y atormentada, y ha sido uno de los últimos países africanos en conquistar la independencia, en su caso de Etiopía, después de unos 30 años de conflicto armado.

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En la imagen, la estación de servicio de estilo futurista Fiat Tagliero, terminada en 1938 y diseñada por el ingeniero italiano Giuseppe Pettazzi. El edificio, protegido por la UNESCO, es una de las muchas construcciones italianas de época colonial en la ciudad, Asmara, capital de Eritrea.

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La Gran Mezquita de Asmara es uno de los lugares de culto de la ciudad. Las religiones principales practicadas en Eritrea son el cristianismo ortodoxo y el islam.

Para comprender la historia y los problemas de este país, hay que volver atrás al período de colonización italiana. Primero, los italianos conquistaron Assab y Massawa, y sucesivamente también Cheren y Asmara. Eritrea se vuelve así oficialmente en el Reino de Italia en 1890, fue la primera colonia italiana.

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La bolera es uno de los lugares de reunión de Asmara, donde los más jóvenes juegan a los bolos, al billar y a las videoconsolas.

En 1936, con la conquista de Etiopia, las colonias del Cuerno de África se unifican en la llamada “África Oriental Italiana” (Etiopia, Somalia y Eritrea). El final de la colonia italiana se produjo en 1941 después de la violenta y sangrienta batalla de Cheren, donde los italianos fueron derrotados por el ejército inglés, que puso a Eritrea bajo su administración hasta 1949, y luego la convirtieron en protectorado británico. En 1952, el país fue entregado por la ONU a Etiopía como país federado, antes de que esta nación se la anexionara completamente después de algunos años. La presencia italiana en el país duró hasta el 1947. Durante todos los años cincuenta, la población italiana se redujo cada vez más. Su presencia ha sido muy controvertida, debido sobre todo a la violencia ejercida contra la población local.

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Durante todo el período de colonización, los italianos impregnaron el país tanto arquitectónicamente como culturalmente. Muchos fueron los colonizadores que se trasladaron a Asmara: de acuerdo con el censo de 1939, la ciudad tenía una población de cerca de 100.000 habitantes, de los cuales casi la mitad eran italianos. En todo el país vivían aproximadamente 75.000. Las ciudades principales durante la época colonial fueron Asmara y Massawa. La primera, llamada la pequeña Roma, fue diseñada en un estilo modernista-futurista gracias a las diversas construcciones realizadas para reforzar su presencia en el país.

El Cinema Roma es una de las construcciones italianas erigidas en época fascista. Hoy, los ciudadanos acuden allí para desayunar o ver partidos de fútbol. A veces, también hay espectáculos teatrales y de baile.

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También se construyeron muchas iglesias católicas, como la catedral de Asmara, consagrada en 1922. En el mismo período se construyeron kilómetros de carreteras y puentes, sobre todo se completó el ferrocarril que lleva de Massawa a Asmara, construido entre 1887 y 1932. Massawa también fue un centro muy importante durante el colonialismo italiano. Es la ciudad portuaria principal de Eritrea, con vistas al Mar Rojo y en frente a las Islas Dahlak.

En la imagen, una celebración de matrimonio en Asmara, donde los invitados se reúnen para celebrar a los novios con música, bailes y mucha comida.

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Algunos chicos trabajan en el mercado caravanserai de Medaber. El carvanserai se encuentra en Asmara y aquí se utilizan y procesan materiales reciclados para crear otros nuevos.

La historia del país se ha vuelto más problemática desde la Segunda Guerra Mundial, con la población que pasa de un patrón a otro, con la anexión gradual de Etiopía y el inicio del conflicto que llevó a la independencia de Eritrea. Este comenzó en 1961 debido a la anexión de Eritrea por el Gobierno etíope, después de que las Naciones Unidas establecieran que el país debía haberse federado con Etiopía, pero manteniendo su autonomía.

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El barrio de Aba Shawl, uno de los más pobres de Asmara, es donde muchas personas viven en condiciones de extrema precariedad, lejos de la vida más acomodada del centro de la ciudad.

En realidad, Etiopía transformó gradualmente la federación en un verdadero territorio etíope durante los años cincuenta, anexionándola a su monarquía. Así, en 1961 comienza la revolución con los primeros ataques eritreos a los ocupantes etíopes. En 1962, la reacción del emperador Haile Selassie fue disolver la federación, haciendo de Eritrea la decimocuarta provincia de Etiopía.

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Restos de un tanque en el cementerio de tanques de Asmara. Vehículos militares y otros equipos armamentísticos están abandonados por todo el país. En Asmara se creó un cementerio especial para conservar los restos de carros destruidos durante la guerra contra Etiopía.

En los años siguientes la resistencia eritrea se hizo más fuerte, sumando cada vez más victorias. El conflicto no terminó hasta 1991, y la independencia se proclama en 1993 mediante referéndum. Sin embargo, las dos naciones siguieron teniendo malas relaciones, y en 1998 estalló otra guerra debido a la invasión etíope de la ciudad de Badme, que causó la muerte de millares de soldados eritreos.

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Cementerio de los tanques. Muchas son los signos dejados por la guerra con Etiopía, en este cementerio se encuentran carcasas de vehículos militares utilizados durante la guerra con Etiopía.

La guerra concluyó en el año 2000 con el Acuerdo de Argel, cuando se confió la tarea a una comisión de las Naciones Unidas de establecer las fronteras entre Eritrea y Etiopía. La Comisión concluyó sus investigaciones en 2002, exigiendo que la ciudad formara parte de Eritrea e instando al ejército etíope a abandonar los territorios eritreos. Sin embargo, el ejército no fue retirado hasta 2018 de la ciudad, con la firma de un acuerdo de paz entre los dos países que pusiera fin oficialmente a esta "guerra/no guerra".

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Los signos de este conflicto han empobrecido mucho al país. Vehículos militares y municiones están abandonados en todas partes. Muchas ciudades fueron destruidas o abandonadas durante el conflicto con la Etiopía, como Massawa y Barentu.

En la imagen, carcasas de un tanque abandonado cerca de Barentu. La zona ha sido el centro de muchas batallas entre eritreos y etíopes, y ha permanecido cerrada a los visitantes hasta hace poco. La ciudad está en reconstrucción, y las señales de la guerra son visibles en casi todas partes.

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Algunos niños juegan en un tanque cerca de Barentu. La guerra ha sido durante mucho tiempo la normalidad para los habitantes de estas zonas, y los pequeños, en consecuencia, se adaptan a jugar con lo que encuentran, utilizando también un tanque como tobogán.

La situación de Barentu también es muy compleja, ya que la zona ha sido el centro de muchos enfrentamientos entre eritreos y etíopes, permaneciendo cerrada a los visitantes hasta hace poco. La ciudad está en reconstrucción y las señales de la guerra son visibles en casi todas partes.

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Antigua construcción del Banco de Italia, una de las varias construcciones arquitectónicas italianas presentes en Massawa. El edificio, así como casi toda la ciudad, está casi destruido y abandonado.

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Vivienda en Massawa destruida. Esta fue la principal ciudad portuaria de Eritrea, pero ahora está parcialmente destruida y casi desierta, sobre todo a causa de los duros enfrentamientos durante la guerra de independencia, antes de su liberación en febrero de 1990. La contienda provocó muchos muertos y graves daños a la ciudad, algo que dejó a la población con pocas esperanzas de encontrar posibilidades de prosperar en este lugar. Por eso, muchos emigran a la capital, Asmara, en busca de una vida mejor.

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Hoy Massawa parece una ciudad fantasma, semidesierta y parcialmente destruida, donde los ciudadanos tienden a emigrar hacia la capital Asmara y a veces también hacia el extranjero, porque la población tiene pocas posibilidades concretas en este lugar.

Eritrea es un país de muchas caras: desde la declaración de independencia de 1993, su líder político es Isaias Afewerki. Es muy polémico a nivel internacional e incluso fue condenado por la ONU en 2015 por crímenes contra la humanidad a causa de su política interna represiva. El país está gobernado por un régimen dictatorial, con un único partido existente, el Frente Popular para la Democracia y la Justicia. Está prohibido crear nuevos partidos, a pesar de que la Constitución aprobada en 1997 dice lo contrario.

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Muchas carreteras han sido destruidas y los escombros se encuentran, a menudo, dispersos por la ciudad de Massawa, que fue un puerto muy relevante y disputado del Mar Rojo debido a su posición estratégica.

Los medios de comunicación están fuertemente controlados por el Gobierno, convirtiendo al país en uno de los países con menos libertad de prensa, como denuncia Reporteros Sin Fronteras. Los derechos de los ciudadanos mencionados en la Constitución a menudo no se respetan bajo el pretexto de la situación crítica que a menudo rodea a Eritrea. La zona se está viendo afectada por la guerra civil que se libra desde hace un año y medio en el vecino Tigray, en Etiopía.

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Vías de tren que conectan Massawa con Asmara. El ferrocarril fue construido durante el período colonial italiano, entre 1887 y 1932, y algunas rutas todavía se utilizan hoy.

Asmara, donde reside la mayoría de la población eritrea, hoy es una urbe en crecimiento a diferencia de Massawa, cada vez más desierta y que parece una ciudad fantasma. Así es también el resto de Eritrea, donde la población han sufrido mucho el conflicto con Etiopía, con muchos núcleos urbanos aún parcialmente destruidos y mucha gente que tiende a emigrar a Asmara, o incluso al extranjero, debido al gobierno represivo.

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Restos de un barco destruido durante la Segunda Guerra Mundial en el puerto de Massawa. A pesar de las numerosas prohibiciones de emigrar, son muchos los que deciden arriesgar todo para abandonar un país donde la vida civil es muy complicada y recorrer las rutas migratorias que llevan a Europa.

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Algunos niños juegan en las calles semi desiertas y parcialmente destruidas de Massawa. Son los más jóvenes los que tienden a emigrar cada vez más del país, debido a la falta de perspectiva para un futuro mejor.

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