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Petróleo

Vaselina, el derivado del petróleo que sigue siendo uno de los productos más usados en dermatología

Aunque se obtiene del petróleo, la vaselina cosmética pasa por un riguroso proceso de refinado que la hace segura para la piel. Por qué dermatólogos siguen recomendándola y cuáles son sus usos más comunes.

Por Cecilia Zabala

Durante años, la palabra petróleo generó desconfianza cuando apareció en la lista de ingredientes de algunos productos cosméticos. Sin embargo, uno de los ejemplos más conocidos demuestra que el origen de una sustancia no determina su seguridad: la vaselina, también conocida como petrolato o petroleum jelly, continúa siendo uno de los productos más recomendados por dermatólogos de todo el mundo para proteger y reparar la piel.

Presente en botiquines, hogares y hospitales desde hace más de un siglo, la vaselina se utiliza para aliviar la resequedad, proteger heridas superficiales, cuidar los labios agrietados e incluso prevenir irritaciones por fricción. Pero ¿cómo puede un derivado del petróleo terminar siendo un aliado del cuidado de la piel?

Qué es la vaselina y cómo se obtiene

La vaselina es una mezcla de hidrocarburos semisólidos que se obtiene durante el proceso de refinación del petróleo.

Cuando el petróleo crudo llega a una refinería, se separa en distintos componentes mediante destilación. A partir de algunas fracciones más pesadas se obtiene una sustancia cerosa que luego atraviesa un proceso de purificación y refinado muy exigente hasta transformarse en la vaselina de grado cosmético o farmacéutico.

Existen distintos tipos de vaselina, que pueden clasificarse según su grado de refinamiento, como la vaselina blanca o amarilla, o según su formulación, que puede presentarse en forma líquida, en crema o pura.

Es importante diferenciarla del petróleo crudo. Aunque ambos comparten un mismo origen, la vaselina destinada al uso en cosméticos ha sido sometida a procesos que eliminan impurezas y compuestos potencialmente dañinos, cumpliendo con estrictos estándares internacionales de calidad y seguridad.

Por esa razón, organismos reguladores de distintos países autorizan su utilización en productos para el cuidado de la piel.

¿Por qué un derivado del petróleo puede ser bueno para la piel?

La respuesta está en sus propiedades físicas. A diferencia de muchas cremas hidratantes, la vaselina no aporta agua ni nutrientes a la piel. Su principal función consiste en formar una película protectora sobre la superficie cutánea.

Esa barrera reduce considerablemente la pérdida de agua por evaporación, ayudando a mantener la hidratación natural de la piel y favoreciendo un ambiente adecuado para que pueda repararse.

Por eso suele recomendarse en casos de:

Qué dice el dermatólogo Simón Scarano

El dermatólogo e influencer Simón Scarano explica que uno de los mayores mitos alrededor de este producto es pensar que, por provenir del petróleo, resulta peligroso.

Según el especialista, la vaselina cosmética está completamente purificada y lleva décadas utilizándose en dermatología.

Hay que aclarar que la vaselina no se absorbe hacia el interior de la piel. Su acción ocurre sobre la superficie, donde genera una barrera oclusiva que disminuye la pérdida de agua y protege la zona afectada.

Si bien no reconstruye la piel por sí sola, crea las condiciones ideales para que el organismo realice naturalmente el proceso de reparación.

Las lesiones superficiales no necesitan secarse al aire, sino mantenerse en un ambiente con el nivel adecuado de humedad para favorecer la cicatrización.

¿La vaselina tapa los poros?

Uno de los mitos más difundidos es que la vaselina produce acné, sin embargo especialistas aclarar que la vaselina no es comedogénica por sí misma.

El inconveniente aparece cuando se aplica sobre piel que ya tiene abundante grasa, maquillaje, suciedad acumulada o un brote activo de acné, ya que la película oclusiva puede favorecer que esos residuos permanezcan sobre la piel.

Por eso, los especialistas recomiendan utilizarla siempre sobre la piel limpia y reservarla para zonas específicas cuando se trata de personas con piel grasa.

La vaselina es también conocida como petrolato o petroleum jelly, viene en distintas presentaciones y concentraciones.

¿Puede usarse si la piel es grasa?

Sí, aunque no como hidratante de uso diario para todo el rostro. Los dermatólogos suelen recomendarla únicamente en áreas puntuales como:

En estos casos, la barrera protectora ayuda a disminuir la irritación sin necesidad de cubrir toda la cara.

¿Hace crecer las pestañas?

Las redes sociales popularizaron la idea de aplicar vaselina sobre las pestañas para estimular su crecimiento. No obstante, Scarano asegura que no existe evidencia científica de que la vaselina haga crecer las pestañas.

Lo que sí puede ocurrir es que luzcan más brillantes o flexibles porque quedan recubiertas por el producto. Sin embargo, el especialista no recomienda utilizar un producto tan oclusivo en una zona tan delicada como los ojos, ya que no fue diseñado específicamente para ese uso.

Un producto con más de 150 años de historia

La vaselina fue descubierta en el siglo XIX cuando trabajadores de la industria petrolera observaron que una sustancia cerosa acumulada en los equipos parecía favorecer la cicatrización de pequeñas heridas.

A partir de esa observación comenzó el desarrollo del petrolato refinado, que con el tiempo se convirtió en uno de los ingredientes más utilizados tanto en cosmética como en medicina.

Actualmente forma parte de numerosos productos para el cuidado de la piel y continúa siendo recomendada por dermatólogos debido a su bajo costo, estabilidad y eficacia para proteger la barrera cutánea.

Cuándo conviene usarla y cuándo no

Si bien la vaselina es un producto seguro para la mayoría de las personas, los especialistas aconsejan utilizarla correctamente. Puede ser una buena opción para proteger piel seca, labios agrietados, pequeñas lesiones superficiales o zonas irritadas, pero no reemplaza tratamientos específicos para enfermedades dermatológicas.

Su mayor virtud sigue siendo la misma desde hace décadas: actuar como un escudo protector que ayuda a conservar la hidratación natural de la piel y favorece su proceso de recuperación.

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