La oficialización del ingreso de PSJ Cobre Mendocino al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) marcó un nuevo capítulo para la minería metalífera en Mendoza y abrió una etapa decisiva para uno de los proyectos de cobre más avanzados del país.
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Tras la aprobación del RIGI, el CEO de PSJ Cobre Mendocino confirmó que la mina podría operar en 2028
Fabián Gregorio habló tras la oficialización del ingreso de PSJ Cobre Mendocino al RIGI y aseguró que el proyecto ya trabaja para iniciar la construcción en 2027. También se refirió al financiamiento internacional, el empleo y el cambio social alrededor de la minería en Mendoza.
Horas después de que el Gobierno nacional publicara la resolución que aprueba el beneficio para la iniciativa ubicada en Uspallata, el CEO de la empresa, Fabián Gregorio, habló en Andino Streaming sobre el presente del proyecto, los próximos pasos para conseguir financiamiento internacional y las expectativas que ya empiezan a generarse alrededor de una eventual mina en producción en la provincia.
Durante la entrevista, Gregorio dejó una de las definiciones más relevantes desde que el proyecto obtuvo la Declaración de Impacto Ambiental: PSJ Cobre Mendocino podría comenzar a producir cobre desde el segundo semestre de 2028.
“Hoy podemos decir que nos encontramos cada vez más cerca”, aseguró y consideró que la aprobación del RIGI representa una herramienta determinante para concretar la etapa de construcción y producción del emprendimiento.
La medida también tiene un fuerte componente simbólico y político para Mendoza. PSJ se convirtió en el primer proyecto minero mendocino aprobado dentro del régimen nacional impulsado por el Gobierno de Javier Milei y aparece como una de las principales apuestas de la provincia para insertarse en la nueva etapa del cobre argentino, en medio del crecimiento mundial de la demanda de minerales críticos vinculados a la transición energética.
La aprobación del RIGI y el salto hacia la etapa decisiva
Gregorio explicó que la aprobación oficial terminó de consolidar un proceso que la empresa venía siguiendo desde hacía semanas, luego del anuncio informal realizado días atrás, cuando se inauguró en Las Heras el parque solar El Quemado, el primer proyecto aprobado por el RIGI en el país.
“Ahora se ha trasladado a una resolución publicada y podemos decir oficialmente que el proyecto obtuvo esta herramienta tan importante para esta instancia”, afirmó.
Según sostuvo, el RIGI mejora sustancialmente las condiciones para acceder al financiamiento internacional que requiere un proyecto de esta magnitud y, al mismo tiempo, envía una señal de estabilidad hacia potenciales inversores interesados en el cobre argentino.
“Es una herramienta muy importante para hacer posible el proyecto, sobre todo desde el punto de vista del financiamiento”, señaló.
El CEO de PSJ sostuvo además que el ingreso al régimen representa un hito no solo para la compañía, sino también para Mendoza, históricamente atravesada por fuertes discusiones políticas y sociales alrededor de la minería metalífera.
“Estamos con ese compromiso de escribir esta parte de la historia para Mendoza. Consideramos que es un hito importante que podamos transformarnos en una mina en producción”, expresó.
La empresa lleva años trabajando en la provincia, aunque Gregorio remarcó que los avances más significativos se produjeron durante los últimos tiempos, especialmente luego de la aprobación ambiental y del nuevo contexto político y económico que comenzó a consolidarse alrededor de la minería del cobre en Argentina.
Una inversión millonaria y el objetivo de construir desde 2027
Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo vinculado a la magnitud económica del proyecto y a los plazos que maneja la empresa para convertirlo en una mina operativa.
Gregorio aclaró que la inversión inicial prevista ronda los 600 millones de dólares, aunque explicó que las cifras cercanas a los 900 millones difundidas públicamente incluyen también gastos de mantenimiento y cierre de mina contemplados para etapas posteriores. “Lo que refleja la resolución son algo más de 600 millones de dólares de inversión inicial”, precisó.
Según explicó, actualmente la compañía se encuentra enfocada en completar trabajos de ingeniería y detalle técnico necesarios para avanzar hacia la construcción de la mina. El objetivo es iniciar esa etapa durante 2027.
“Estamos comprometidos a iniciar la construcción durante el 2027”, afirmó.
La etapa de obra demandaría entre 18 y 24 meses, por lo que la empresa ya proyecta la posibilidad de comenzar a producir cobre desde el segundo semestre de 2028.
“Ya podemos pensar que en el segundo semestre de 2028 podemos estar empezando con nuestra producción”, sostuvo.
Financiamiento internacional y el interés por el cobre argentino
Gregorio confirmó que PSJ trabaja junto al Royal Bank of Canada (RBC), una de las entidades financieras más importantes vinculadas al sector minero global, que será la encargada de estructurar el esquema financiero del proyecto. Según aseguró, el escenario internacional muestra actualmente un fuerte interés por los proyectos mineros argentinos, especialmente aquellos vinculados al cobre y al litio.
“Sabemos que hay mucha avidez y mucho interés en proyectos argentinos, particularmente en PSJ Cobre Mendocino por el estado de avance y por la calidad intrínseca del proyecto”, indicó.
La afirmación se produce en un contexto donde Argentina busca posicionarse como proveedor estratégico de minerales críticos para la transición energética global, impulsada por la electromovilidad, la electrificación y la descarbonización de las economías. Gregorio consideró que el país tiene una oportunidad histórica en ese escenario.
“La demanda mundial se ha incrementado muchísimo y el mundo está tardando en responder. Argentina se encuentra en una excelente posición porque tiene los recursos”, sostuvo.
El impacto económico y la expectativa por el empleo
La posibilidad de que PSJ avance hacia su construcción también genera expectativas económicas y laborales en Mendoza, especialmente en Uspallata y en sectores vinculados a proveedores y servicios.
Gregorio aseguró que la empresa ya trabaja sobre estimaciones concretas de demanda laboral para las distintas etapas del proyecto.
Actualmente hay unas 100 personas afectadas a tareas vinculadas al emprendimiento, aunque el salto más fuerte se produciría durante la construcción. “En el año que viene van a verse afectadas cerca de 3.000 personas en forma directa o indirecta para la etapa de construcción”, indicó.
Ese proceso se extendería entre 18 y 24 meses y posteriormente la demanda laboral se estabilizaría en alrededor de 600 empleos directos y unas 1.800 personas vinculadas a bienes y servicios asociados a la operación minera.
“Nos encontramos en una provincia que tiene la posibilidad de ofrecer tanto bienes y servicios como talento humano necesario para una empresa de esta naturaleza”, sostuvo.
Sin embargo, también advirtió que Mendoza enfrenta desafíos importantes para adaptar proveedores y mano de obra a los estándares que exige la industria minera moderna.
El desafío de profesionalizar proveedores mendocinos
Gregorio remarcó que uno de los principales retos de la provincia será fortalecer y profesionalizar la cadena de proveedores locales. Según explicó, la minería demanda estándares técnicos, ambientales y de seguridad elevados, lo que obliga a un trabajo coordinado entre empresas privadas y el Estado.
“Tiene que existir un compromiso entre las compañías mineras y el Estado para ayudar a los proveedores y capacitar a la gente”, afirmó. En ese sentido, consideró que Mendoza se encuentra en una situación similar a la de otras provincias mineras del oeste argentino, donde el crecimiento de la actividad generó una fuerte demanda de servicios especializados.
“Hay que hacer esfuerzos para capacitar a la gente y ayudar a los proveedores para que alcancen el estándar requerido por esta industria”, agregó. Ese proceso será clave no solo para PSJ, sino también para el desarrollo de futuros proyectos mineros en la provincia y en Argentina.
El cambio social alrededor de la minería en Mendoza
Además, Gregorio habló sobre la evolución de la percepción social sobre la minería en Mendoza, una provincia donde históricamente existieron fuertes resistencias a la actividad metalífera.
Gregorio consideró que en los últimos años comenzó a producirse un cambio gradual impulsado por el acceso a la información y por la necesidad de discutir nuevas alternativas de desarrollo económico. “El conocimiento llega para quedarse”, afirmó.
Según explicó, las nuevas formas de comunicación y el acceso más amplio a información pública permitieron disipar parte de los miedos y mitos construidos alrededor de la actividad minera. “Hoy se ha incrementado esa confianza”, sostuvo.
De todos modos, reconoció que el proceso todavía no está cerrado y que la empresa tiene por delante el desafío de seguir construyendo legitimidad social. “No está todo resuelto ni están todos felices. Hay trabajo por hacer, hay cosas que informar y cosas que demostrar”, señaló.
Gregorio consideró además que PSJ Cobre Mendocino enfrenta una “doble responsabilidad” por tratarse de uno de los proyectos de cobre más avanzados del país y por la relevancia que podría tener para el futuro minero mendocino.
“Estamos hablando de un proyecto que probablemente se convierta en uno de los primeros proyectos de cobre de Argentina ”, concluyó.