Argentina dejó de producir uranio hace casi 30 años y desde entonces importa el mineral necesario para abastecer su industria nuclear. Sin embargo, una parte importante del recurso que podría permitir al país recuperar esa producción permanece bajo suelo mendocino.
Las estimaciones disponibles ubican el potencial de Sierra Pintada entre 6.000 y 12.000 toneladas de uranio. El rango es amplio porque depende de las categorías de recursos consideradas y del grado de conocimiento geológico disponible.
Lo concreto es que durante los más de 20 años en los que estuvo en actividad se extrajo apenas una porción del mineral existente.
Entre 1975 y 1997, en Sierra Pintada se extrajeron y procesaron unas 1.600 toneladas de uranio, equivalentes aproximadamente al 20% del recurso estimado.
Dicho de otra manera: cerca del 80% del uranio de Sierra Pintada todavía permanece bajo tierra.
Ese volumen explica por qué, casi tres décadas después de que se detuviera la explotación, el yacimiento de San Rafael sigue apareciendo como una pieza central cada vez que Argentina vuelve a discutir la posibilidad de producir su propio uranio.
Sierra Pintada, el yacimiento de uranio más avanzado de Argentina
La importancia de Sierra Pintada no radica únicamente en la cantidad de uranio que conserva. Tiene otra ventaja determinante frente a los demás proyectos argentinos: es la única mina de uranio desarrollada del país.
Sierra Pintada ya produjo. Tiene canteras abiertas, infraestructura, una planta de tratamiento reacondicionada y décadas de estudios e información acumulada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Por eso, cuando se comparan los distintos proyectos que aparecen en el mapa argentino del uranio, el complejo mendocino parte varios casilleros por delante desde el punto de vista de su desarrollo.
Sierra Pintada es diferente: es una mina que ya estuvo operativa y que mantiene parte de la infraestructura necesaria para una eventual reactivación.
Incluso la planta donde se recupera el uranio contenido en las aguas de cantera fue reacondicionada recientemente.
Si está tan avanzada, ¿por qué no será la primera en volver a producir?
Aquí aparece la paradoja de Sierra Pintada. Aunque es el proyecto de uranio más desarrollado de Argentina, eso no necesariamente significa que vaya a ser el primero en comenzar a producir.
Por distintos factores ambientales, regulatorios y técnicos, las estimaciones del sector ubican actualmente a algunos proyectos de Chubut con mayores posibilidades de entrar en producción antes que el complejo mendocino.
El complejo se encuentra actualmente bajo una Licencia de Parada Prolongada y la CNEA trabaja sobre esos pasivos.
La remediación de Sierra Pintada: en qué etapa está
Por ahora, entonces, hablar de Sierra Pintada no significa hablar de una mina próxima a entrar en producción. La prioridad es la remediación ambiental.
Actualmente, la CNEA trabaja sobre los pasivos generados durante el anterior período productivo y avanza con la primera etapa del proceso, centrada principalmente en las aguas de cantera y los residuos sólidos.
Uno de los trabajos más importantes es la construcción de la planta de tratamiento de radio y arsénico.
En las últimas semanas se instalaron los tanques de esa planta, avanzó la construcción del techo y comenzaron las excavaciones para montar la línea de media tensión.
El objetivo es contar con la infraestructura necesaria para tratar las aguas acumuladas en las cuatro canteras del complejo.
La planificación oficial apunta a que hacia fines de 2027 pueda comenzar el tratamiento de esas aguas con toda la capacidad instalada necesaria para avanzar en la remediación.
En paralelo, Sierra Pintada continúa bajo controles ambientales. En el complejo trabajan alrededor de 50 personas y desde 2019 existe una auditoría externa a cargo de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo.
Del cierre por razones económicas a un uranio nuevamente estratégico
Sierra Pintada no dejó de producir porque se hubiera agotado el uranio. Ese punto resulta fundamental para entender por qué casi 30 años después se vuelve a hablar de su posible reactivación.
En 1997 se decidió detener la explotación fundamentalmente por razones económicas, en un contexto internacional en el que resultaba más conveniente importar el insumo que continuar produciéndolo localmente.
El mineral quedó allí. Lo que cambió desde entonces es el escenario.
El uranio recuperó valor estratégico a nivel internacional, la energía nuclear volvió a ocupar un lugar relevante en la discusión sobre la transición energética y distintos países buscan garantizar sus propias cadenas de abastecimiento.
Argentina también volvió a mirar hacia sus recursos. Actualmente necesita uranio para abastecer su sistema nuclear y el Gobierno nacional plantea recuperar la producción local para reducir la dependencia de las importaciones y, eventualmente, analizar posibilidades de exportación una vez garantizado el consumo interno.
En ese escenario, Sierra Pintada tiene una ventaja difícil de ignorar: ya fue mina y todavía conserva la mayor parte de su uranio.