El Departamento General de Irrigación puso en marcha un parque solar ubicado en el Valle de Uco que alimentará con energía limpia a las dependencias. Con 500 paneles fotovoltaicos y una capacidad de 250 kilovoltiamperios (kVA), la entidad se convirtió en generador de energía e inyecta electricidad a la red.
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Irrigación inauguró un parque solar que abastecerá a sus dependencias en Mendoza
El parque solar permitirá por primera vez inyectar energía a la red, convirtiendo a Irrigación en un “usuario generador”.
El titular de Irrigación, Sergio Marinelli, inauguró un Parque de Generación Fotovoltaico en el predio del Dique Valle de Uco, ubicado en Campo de Los Andes, departamento de Tunuyán. Lo acompañaron los intendentes Ulpiano Suárez de Capital y Alejandro Morillas de San Carlos.
Una obra energética para Irrigación
En el parque hubo una inversión de $410 millones, cuenta con 500 paneles solares de 550 watts pico, además de dos inversores inteligentes. La energía se inyecta a la red de distribución de Edemsa y así Irrigación se convierte, por primera vez, en lo que la Ley 27.424 llama un “usuario generador”: un organismo que recibe energía de la red y también la produce para otros.
En términos operativos, el parque compensará una parte significativa del consumo eléctrico de las sedes de Irrigación en toda la provincia, reduciendo la dependencia de fuentes convencionales. En términos ambientales, la reducción de emisiones equivale a la captura anual de monóxido de carbono que realizarían 6.000 árboles.
“Haber hecho este parque no es un gesto simbólico. Es algo concreto que se enmarca en nuestro Plan Hídrico Provincial, que entiende la gestión del agua y la transición energética como dos caras del mismo desafío”, indicó Marinelli.
“Este parque solar nos permite atender toda la demanda energética de las dependencias de Irrigación, a excepción de las tres subdelegaciones del sur: la del río Diamante en San Rafael, del río Atuel en Alvear y la Jefatura de Malargüe, porque ahí ya teníamos paneles funcionando, por lo que ya cubren desde antes su propia energía”, agregó.
El razonamiento de fondo es que si el agua que alimenta los ríos mendocinos depende del deshielo de alta montaña, y si el cambio climático hace ese ciclo cada vez menos predecible, entonces la gestión hídrica eficiente requiere también autonomía energética. Un organismo que gasta menos energía convencional y genera la propia no solo ahorra: se vuelve más resiliente frente a escenarios de escasez futura.