El crecimiento de la venta de ropa usada y fardos por kilo se consolidó en Mendoza como uno de los principales focos de tensión entre el comercio formal y los nuevos formatos de venta. En un contexto de altos costos productivos e impositivos, el sector textil local manifestó su reclamo por el avance de una modalidad que ofrece precios muy por debajo del mercado tradicional.
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Venta de ropa usada por kilo: preocupación en el comercio mendocino por el ingreso de fardos importados
El avance de la ropa usada importada, muchas veces sin trazabilidad, encendió la alarma del comercio formal mendocino y motivó reuniones con el Gobierno provincial.
En los últimos meses se registró un mayor ingreso de indumentaria usada, principalmente de origen estadounidense, que en muchos casos llega a la provincia a través de Chile. Esta mercadería se comercializa mayormente por kilo, lo que permite acceder a prendas de marcas reconocidas a valores significativamente menores que los de shoppings o locales convencionales.
El reclamo del comercio formal por el boom de la ropa usada por kilo
Sin embargo, desde el comercio formal y la industria textil mendocina sostienen que esta expansión se da bajo condiciones de fuerte asimetría competitiva. Aseguran que mientras los comercios habilitados afrontan cargas laborales, impuestos, alquileres y costos de producción, parte del circuito de la ropa usada importada opera en la informalidad, sin controles ni cumplimiento de las normativas vigentes.
Además, advierten que una porción significativa de estas ventas se realiza en espacios clandestinos o de difícil fiscalización, como zonas cercanas a rutas nacionales o áreas con superposición de jurisdicciones, lo que complica la tarea de control del Estado.
La preocupación llegó al Gobierno provincial
El conflicto escaló esta semana cuando representantes de la Federación Económica de Mendoza (FEM) y la Cecitys (Cámara Empresaria de Comercio, Industria, Turismo y Servicios de Mendoza) mantuvieron una reunión con el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, para exponer el impacto del fenómeno sobre el empleo, la producción local y el comercio registrado.
Durante el encuentro, los empresarios alertaron sobre la comercialización de mercadería sin origen comprobable, sin trazabilidad, sin facturación y sin aportes laborales, lo que consideran una clara situación de competencia desleal. También señalaron que, pese a que enero suele ser un mes de menor actividad por la temporada de vacaciones, ya se observan caídas importantes en las ventas, lo que incrementa la preocupación hacia los próximos meses.
Cómo continuará la situación
Tras la reunión, el Gobierno provincial confirmó la habilitación de un canal de denuncias anónimas, que funcionará de manera coordinada con la Subsecretaría de Trabajo y los municipios, con el objetivo de combatir el contrabando, la informalidad y la venta ilegal.
El subsecretario de Comercio, Industria y Logística, Alberto Marengo, explicó que la venta de fardos de ropa forma parte de un problema más amplio vinculado a la mercadería ilegal y la competencia desleal en Mendoza. "A los comercios formales se les hace muy difícil competir cuando enfrente hay productos que ingresan por contrabando o sin pago de mano de obra registrada", señaló.
Marengo confirmó además la conformación de una mesa de trabajo conjunta entre el Gobierno provincial, las cámaras empresarias y los municipios. El objetivo será abordar la problemática de manera integral y coordinada, reforzando los controles y reconstruyendo la trazabilidad de la mercadería.
"El problema es la magnitud de la mercadería clandestina: productos sin facturas, sin respaldo de compra y sin cumplimiento impositivo", advirtió el funcionario. En ese sentido, indicó que los controles apuntarán a seguir la cadena completa de origen, desde los puntos de venta hasta los canales de ingreso a la provincia, con la participación de organismos provinciales, municipales y fuerzas de seguridad.
Mientras el Gobierno provincial avanza con controles y canales de denuncia, la venta de ropa usada importada continúa creciendo en Mendoza. El debate queda abierto entre quienes destacan el acceso a precios más bajos y quienes alertan sobre el impacto en la industria nacional, el empleo y el comercio formal, en una economía que aún busca señales de recuperación.