Vendimia 2026: la cosecha argentina cayó un 6,5% y Mendoza retrocedió un 11%
La cosecha argentina cayó un 6,5% en 2026 y Mendoza explicó la baja total. Crecieron los blancos y el mosto, según el balance final de la vendimia 2026 del INV.
La cosecha 2026 tuvo una disminución de casí 7 puntos respecto al 2025
La vendimia argentina de 2026 cerró con una cosecha de 18.613.527 quintales de uva, un 6,5% inferior a la del año anterior y un 9,2% por debajo del promedio de la última década. La disminución se trasladó a las bodegas: la elaboración de vino llegó a 9.700.421 hectolitros, casi un 10% menos que en 2025. Sin embargo, el resultado general reúne comportamientos diferentes según las provincias, las variedades y el destino de la producción.
Los datos surgen del Informe Anual de Cosecha y Elaboración del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), publicado el viernes pasado, con la base estadística cerrada al 1 de septiembre. El balance permite establecer las cifras finales de una campaña en la que se recogieron 1.294.808 quintales menos que en la anterior.
En la serie de diez vendimias que presenta el organismo, desde 2017 hasta 2026, la última cosecha solo supera a la de 2023, cuando la producción nacional había descendido a 14,6 millones de quintales.
Mendoza explica la caída nacional
Mendoza cosechó 13.166.194 quintales, un 11% menos que en 2025. La diferencia equivale a algo más de 1,6 millones de quintales y supera, por sí sola, la reducción del conjunto del país. El crecimiento de otras provincias compensó parcialmente ese retroceso.
Aun con esa merma, los viñedos mendocinos aportaron el 70,7% de la uva argentina. San Juan, con el 23,1%, mantuvo el segundo lugar, aunque con una evolución opuesta: alcanzó 4.295.759 quintales y aumentó un 8,2% respecto de la campaña anterior. Entre ambas provincias concentraron el 93,8% de la cosecha.
El resto del mapa productivo también mostró diferencias. La Rioja, tercera por volumen, registró 549.592 quintales, una baja del 8,9%. Salta creció un 13,9%, hasta los 315.760 quintales, y Catamarca avanzó un 13%, con 132.307. Neuquén incrementó su producción un 16%, mientras Río Negro retrocedió un 4,2%.
Avanza la participación de la cosecha mecanizada
Menos tintas, más blancas
Las uvas tintas sumaron 9.022.032 quintales, con una disminución del 13,2%. Las rosadas alcanzaron 5.857.722 quintales y bajaron un 2,7%. Las blancas, en cambio, crecieron un 6,7%, hasta los 3.733.773 quintales.
Pese al retroceso, las tintas conservaron la mayor participación, con el 48,5% de lo cosechado. Las rosadas representaron el 31,5% y las blancas, el 20,1%.
El Malbec volvió a encabezar la producción por variedades, con el 20,4% del total, seguido por Cereza, con el 18,7%. Bonarda y Criolla Grande ocuparon el tercer y cuarto lugar, respectivamente. Estas cuatro variedades reunieron el 57,7% de la uva que ingresó a establecimientos elaboradores de vinos y mostos.
En las bodegas, la diferencia entre colores fue más pronunciada. La elaboración de vinos tintos cayó un 14,8%, hasta los 6.678.639 hectolitros. La de rosados descendió un 60,7%, a 155.958 hectolitros. Los blancos aumentaron un 13,1% y alcanzaron 2.865.824 hectolitros: representaron el 29,5% del vino elaborado durante el año.
Los tintos mantuvieron el predominio, con el 68,8%, pero su caída definió el balance de la elaboración vínica. El crecimiento de los blancos no compensó la disminución de los otros dos segmentos.
El mosto ganó participación
La elaboración conjunta de vinos, mostos y jugos llegó a 13.913.445 hectolitros, un 6,2% menos que en 2025. Dentro de ese volumen, el mosto tuvo una evolución favorable: aumentó un 3,8%, hasta los 4.212.950 hectolitros, y representó el 30,3% del total elaborado.
Durante la campaña trabajaron 871 establecimientos, entre bodegas y fábricas de mosto, 25 menos que el año anterior. Recibieron 18.134.281 quintales de uva, equivalentes al 97,4% de la cosecha nacional.
Los destinos restantes tuvieron una participación reducida, aunque también mostraron movimientos propios. Los secaderos recibieron 448.437 quintales de uva para pasas, un 21,8% más que en 2025. Otros 30.809 quintales se destinaron a distribuidores de uva para consumo en fresco, una actividad para la cual el informe señala una tendencia decreciente desde hace varios años.
El avance de la cosecha mecanizada
El anuario también dimensiona la mecanización: el 22% de la uva destinada a vinos y mostos se cosechó mecánicamente, casi cuatro millones de quintales. En Mendoza, esa proporción fue del 23,1%; en San Juan, del 16%.
El cierre de la vendimia 2026 deja, así, dos resultados simultáneos: una reducción del volumen nacional, concentrada en Mendoza y en las uvas tintas, y un aumento de la producción de blancos y mostos. La cosecha fue menor, pero sus distintos componentes no siguieron la misma dirección.