El apagón que dejó sin electricidad a 8 provincias, incluida la provincia de Mendoza, descubrió falencias y la necesidad de más inversiones para fortalecer el sistema de transporte a nivel nacional. E incluso alternativas como la automatización, para que una interrupción de esas características no vuelva a repetirse, o al menos sin el impacto negativo para el consumo que produjo el episodio del miércoles 1 de marzo.
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Tras el apagón: "Mendoza necesita invertir en automatismo"
Actualmente, Mendoza demanda algo más de 1.000 megavatios de potencia. Al momento del megacorte, esa cifra rondaba los 800, cerca del 3% de lo que requiere todo el país. Y pese a un crecimiento es casi imperceptible, ya que no supera el 1% anual, el sistema no pudo mantenerse inalterado frente a la contingencia.
"En Mendoza se necesita invertir en mayor automatismo, para no depender tanto del sistema interconectado nacional", reconoce Gustavo Dondero, director de operaciones de Distrocuyo, la firma responsable de administrar las redes de alta tensión para el transporte de energía en la región, un 85% de la que se consume en Mendoza.
Un sistema que desnudó falencias pese a no estar exigido en exceso.
Es que más allá de una economía que no termina de despegar, para Dondero el consumo se planchó también producto de la segmentación de subsidios "porque a quienes los perdieron prácticamente la factura se les duplicó, o más".
Después del blackout
Mientras tanto, el sistema que lo abastece en Mendoza, según los registros de Distrocuyo, se mantuvo sin grandes variaciones en los últimos 5 años.
"Eso en condiciones estables, con todos los elementos en servicio. Cuando falla alguno pasa lo que ocurrió con el incendio en Rodríguez (el apagón) con Transener, frente al cual el sistema se parte en dos y la energía busca otro camino", señaló Dondero sobre el llamado blackout que dejó a muchos hogares mendocinos sin luz entre las 16,31 y hasta cerca de las 20.
Mendoza es atravesada por la red que administra a través de la línea Comahue-Cuyo Transener, que se nutre también del río Diamante. Por su parte, Distrocuyo se conecta a Agua del Toro y Los Reyunos y controla todo un anillo con estaciones transformadoras de una vasta zona del Gran Mendoza (Luján, Guaymallén, Maipú, Capital, Las Heras y Godoy Cruz).
Justamente la red regional en Cuyo fue la que se recargó con la energía derivada a raíz del apagón que comenzó en el nodo del Centro-Noreste del país. Alrededor de 1.500 megavatios sobre un total de 7.000 transportados por esa línea, incluídas varias otras líneas que dejaron de operar producto del mismo desbalance energético, entre ellas, además de la misma Rodríguez, otra de Central Puerto (que controla Centrales Térmicas Mendoza) y también la de Atucha.
Ante la salida de operación de la red habitual, Cammesa (la compañía que administra el sistema interconectado y el mercado mayorista eléctrico) le dió libertad de acción a Distrocuyo. Todo a partir de una certeza: la inestabilidad del sistema de alta tensión (500 kilovatios) que impedía reconectarlo.
Según el director operativo de la firma transportista, se activó un dispositivo para el llamado "arranque en negro" que permitiría obtener y transmitir energía desde las centrales de Agua del Toro y Los Reyunos. Y luego, con Los Nihuiles. Pero en ambos casos, sin éxito.
Por eso, hubo que esperar que la red bajo control de Transener se restableciera, lo que empezó a verse reflejado en el suministro domiciliario y a empresas después de las 18,30.
Déficit de inversiones
Por su parte, la presidente del Epre (Ente Provincial Regulador Eléctrico), Andrea Molina, pareció darle la razón a Dondero con sus propias apreciaciones respecto a las acciones en medio del apagón.
“Una vez que se pudo aislar a los conductores con problemas y se empezó a generar en isla, por separado, a los usuarios de Mendoza y de San Juan, con nuestras propias centrales”, señaló Molina en relación al manejo operativo de la contingencia.
El mapa de Distrocuyo muestra que del 85% de lo que demandan los mendocinos y transporta la firma, más de la mitad proviene de las generadoras locales (Hinisa-Hidisa, en el sur provincial) y un 45% ingresa por el trazado nacional a través de Transener. Un sistema que necesita inversiones integrales, aunque el apagón expuso el déficit en la red de transmisión.
A criterio de Dondero, el apagón podría haberse evitado. Pero para eso se requiere "además de inversión en generación, fortalecer la red de transporte. No podemos superar el equivalente al 2,5% de la base de capital, aunque desde hace tiempo es mucho menos".
¿Por qué no se invierte lo suficiente?
La explicación se apoya en 2 factores: desde 2019 las tarifas que perciben las empresas que transportan la energía están congeladas. En paralelo, Distrocuyo espera por la postergada RTI (Revisión Tarifaria Integral) que corresponde cada 5 años, pero que quedó en suspenso en 2021.
"Por esas condiciones, hoy por hoy el presupuesto es inferior al 1%, y sólo está destinado al costo de mantenimiento y operación del servicio. Por lo tanto, no permite avanzar en la reposición de activos convenientemente", concluyó el responsable operativo de la compañía.