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Alta Montaña

Reabre en Uspallata un tradicional hotel con inversión mendocina y foco en el turismo de montaña

El tradicional hotel de Uspallata reabre sus puertas tras una fuerte inversión de una familia mendocina. Apuesta al turismo con historia y servicios renovados.

Por Marcelo López Álvarez

Con una importante inversión y una fuerte apuesta al turismo de montaña una familia mendocina del Valle de Uco reabrió uno de los más importantes hoteles de Mendoza, ubicado en la localidad de Uspallata.

El Hotel Valle Andino es un edificio emblemático de la localidad cordillerana y un ícono del turismo y la hotelería de Mendoza. Diseñado y construido en la década del 90 por el arquitecto Silvio Bromberg para AMSA (Asociación Mutual de Suboficiales y Agentes Policiales de Mendoza), con los créditos blandos de fomento al turismo del gobierno de José Octavio Bordón -en la misma época que el Samay Huasi, el hotel Posta de San Carlos, el Hotel de Valle Grande y el Aconcagua céntrico-, el complejo uspallatino vivió diversas épocas hasta que cerró en 2020 con la pandemia y nunca más reabrió sus puertas hasta ayer.

Uspallata, historia y resurrección

La historia marca que la mutual nunca pagó la totalidad del crédito del Banco de Previsión Social, lo que terminó en la ejecución del crédito por parte del Fideicomiso formado después de las caídas de los bancos Mendoza y Previsión.

Después de esa ejecución, el hotel -que ya estaba en fuerte decadencia- fue administrado hasta su cierre por una cooperativa de trabajo, y continuó su decadencia hasta el cierre obligado por la pandemia.

El hotel, parte de la historia turística mendocina, ha sido completamente renovado con una inversión cercana al medio millón de dólares, manteniendo su estilo y tradición, y se presenta como un refugio donde la naturaleza y la identidad de la alta montaña se fusionan, ofreciendo a los viajeros una experiencia única de conexión con el entorno y la cultura local.

Pablo Cavallaro está al frente del emprendimiento familiar y cuenta que “esta nueva aventura surgió como un negocio inmobiliario, nada más”, cuando su padre compró el inmueble en el remate que cerró la historia anterior del hotel.

Pablo señala que: “Cuando llegamos, nos enamoramos del lugar. Mi papá siempre soñó con tener un castillo y decidimos hacer toda la inversión para que quedara en condiciones. En el camino, mi papá falleció y decidimos continuar con el proyecto y abrirlo para que todo el mundo pueda disfrutarlo.

Ubicado a 120 kilómetros de la ciudad de Mendoza, el hotel se encuentra a corta distancia de destinos turísticos como el Aconcagua, El Cristo Redentor, Puente del Inca, Las Cuevas, e incluso de Villavicencio en la temporada veraniega, cuando el camino lo permite.

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Pablo Cavallaro (izquierda) junto a Rodolfo Vargas Arizu y funcionarios de Las Heras durante la reinauguración del hotel en Uspallata.

El legado familiar y la renovación

Pablo Cavallaro aseguró, con evidente emoción durante la ceremonia de reapertura que: Reabrir Valle Andino no es solo un homenaje a mi papá, es una apuesta al futuro, a la tierra que amamos y al turismo local e internacional”.

La incursión en el turismo y la hotelería es toda una novedad y un nuevo desafío en el expertise empresario de la familia Cavallaro, que se dedica a la cría de ganado y al reciclado de hierro y materiales férreos, todo en el Valle de Uco.

La remodelación del hotel cordillerano no se limitó a aspectos estéticos. Cada rincón fue repensado para ofrecer una experiencia de alta calidad, sin perder la esencia local. El trabajo se centró no solo en el confort, sino en recuperar la estructura y el espíritu de montaña del lugar.

Se renovaron las 26 habitaciones, se instalaron nuevos sistemas de calefacción y aire acondicionado, se cambiaron pisos, cerámicas y muebles, se recuperaron la pileta y la cancha de paddle, y se inauguraron un nuevo restaurante y un wine bar.

Un Proyecto con Identidad Local

Desde la mano de obra utilizada en la remodelación hasta su equipo de trabajo, el espíritu local se siente en cada rincón del hotel. Hicimos este hotel también para los mendocinos. Lo recuperamos con manos mendocinas y esfuerzo local. Queremos que sean los primeros en redescubrirlo y disfrutar de todo lo que ofrece”, afirmó Patricia Cavallaro, madre de Pablo y una de las responsables de la reapertura.

El hotel generará desde hoy más de 50 puestos de trabajo directos e indirectos en la región, lo que impulsa la economía local y refuerza su compromiso con el desarrollo de la provincia de Mendoza.

Durante la ceremonia de inauguración, Rodolfo Vargas Arizu, Ministro de Producción de Mendoza, destacó el aporte de los emprendimientos familiares a la economía local: “Los emprendimientos familiares representan el 90% de la economía de la provincia. Gracias a personas como Pablo y en su momento Roberto, Mendoza sigue creciendo y ofreciendo lo mejor de sí misma a los turistas.

El Ministro aseguró que “para el Gobierno de la provincia de Mendoza, y en especial para nuestro ministerio, siempre es grato que una economía como la del turismo siga activa, porque ya no es un anhelo, sino que es una realidad”.

Con una capacidad de 60 huéspedes, 26 habitaciones, un área de jardines de 3 hectáreas y una inversión que supera los 400.000 dólares, la familia Cavallaro apuesta con calidad y servicios a recuperar una parte importante de la historia de Uspallata y del turismo de Mendoza.

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