El menor consumo de carne de los mendocinos, a raíz de la pérdida de poder adquisitivo, pega en la sustentabilidad del negocio. Así, en distintos puntos del Gran Mendoza de a poco las carnicerías, obligadas por las circunstancias, cuando el ajuste de costos no alcanza, empiezan a bajar persianas definitivamente, o al menos hasta nuevo aviso.
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Por la caída del consumo de carne, ya hay cierre de locales en Mendoza
Son negocios que, tras ajustar otros costos, no llegan al piso de ventas. Qué pasa con los precios y cómo cambió la demanda de carne en Mendoza.
La realidad es contundente: en promedio, los mendocinos consumen 10 kilos menos de carne que en 2023. Y con un nivel de ventas más pobre los números del otro lado del mostrador ya no dan.
Son carnicerías chicas, o en el mejor de los casos medianas. Lo cierto es que el derrumbe del consumo per cápita de carne carcomió a la rentabilidad mínima, y con eso terminó por apurar la decisión de cerrar.
El dato es que varias de las que cerraron habían perforado su piso: para un local relativamente pequeño sostener el negocio implica vender al menos de 2000 kilos de carne mensuales.
"Hay que ajustar los costos todo lo posible, y sobre todo mantener al personal, porque cortadores nuevos no se consiguen. La decisión de cerrar tiene que ver con no llegar al piso de venta", señala Edgardo Fretes, secretario de la Cámara de Empresas de la Carne y Matarifes de Mendoza.
Fretes puede dar fe de lo difícil de la situación para los dueños de carnicerías y frigoríficos. El empresario redujo sus locales de venta de 4 a 3, sin descartar que finalmente sen 2. Aunque más allá de todo se esperanza en que una recomposición de los salarios tonifique otra vez la demanda y pueda retomar un nivel de actividad normal.
¿Por qué no bajan los precios de la carne?
Judith Valeri es dueña de un trozadero en Las Heras. La caída del consumo, del 60% en lo que va del año, dejó su negocio en una situación similar.
Luego de tener que recurrir a un recorte de personal y mientras adopta distintas tácticas para mantenerse a flote a duras penas, se lo atribuye a la suba semanal de precios de la carne en gancho. Hoy la media res vacuna supera los $4000 por kilo, pero a comienzos de marzo rondaba los $3000.
Para Valeri "si sumamos lo que aumentó la luz y el alquiler se vuelve algo insostenible. Por eso buscamos mejores rindes y precios entre los abasteros, además de reducir el reparto diario a dos o tres veces por semana para tratar de no cerrar".
El volúmen de carne que solía ingresar el trozadero se redujo de 7 medias reses a menos de 5 por semana. Al mismo tiempo, en lo que va del 2024 empieza a notarse un cambio de tendencia.
Con todo, la pregunta se impone ¿por qué, si cae la demanda de carne, los precios no se acomodan?.
"Hay una demanda extraordinaria para exportación, lo que no sirve se vuelca al mercado interno. Los grandes compradores y exportadores ejercen una especie de control de precios; cuando encuentren un límite a lo que están dispuestos a pagar ahí van a empezar a bajar", aduce Fretes al respecto.
Qué buscan y cuánto pagan los mendocinos
Si bien la caída de las ventas ya se vivió, para los carniceros la actual es una situación inédita.
Es que el cambio de tendencia tiene sus particularidades: aseguran que los consumidores de carne en Mendoza todavía se resisten a dejar de comprar el asado y para eso se limitan a algunos cortes y una cantidad más restringida.
"Aunque algunos cortes de asado se venden igual, en la semana la gente busca más achuras y se llevan hígado y corazón, que antes no salían tanto", coinciden los comerciantes.
En esa migración se da algo singular: vuelve a venderse más la blanda de 2da (cuadrada, por ejemplo), cuyo precio ronda los $7000 por kilo y en algunos puntos del Gran Mendoza ya es más cara que ciertos cortes de asado.
A propósito de la gran pasión argentina, del otro lado del mostrador acomodan los precios para evitar sobreestocks. Es lo que pasa con matambre y vacío (oscilan entre $5700 y $6000 según la zona), mientras que por un kilo de las clásicas costillas puede llegar a pagarse hasta $4500.
Según Fretes "la gente ya ni siquiera pregunta por los cortes caros. Sin embargo, algunos como el peceto, que había subido hasta $1000 desde enero empieza a bajar para evitar sobreestock".
La tradicional carne para el vitel thoné tendría que valer, para asegurar ganancia, alrededor de $8000. Pero por éstos días en Mendoza se vende a $6000 el kilo.
Por el contrario, la entraña, ese tipo de asado más "top" no acusa el impacto de la crisis. Aún con existencia en ciertos puntos de venta, su precio se mantiene arriba de los $7600.
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