Pasaron ya 3 encuentros en medio de la paritaria para discutir los sueldos de los trabajadores vitivinícolas en 2023. El último, por ahora, concluyó el viernes 24 por la mañana con un pedido de cuarto intermedio, a partir de una propuesta empresaria insuficiente para pretensión del sindicato pero que seguirá discutiéndose tras la Fiesta de la Vendimia.
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Paritaria vitivinícola, en pausa hasta pasada la Vendimia
Así lo convinieron Soeva (Sindicato de Obreros y Empleados Vitivinícolas de Argentina), con las cámaras gremiales empresarias. Volverán a verse las caras el miércoles 8 por la mañana, una vez transcurrida la agenda del tradicional festejo anual.
Será una reunión de "mesa chica", es decir, entre sindicalistas y las cámaras, sin presencia y mediación del Ministerio de Trabajo, para intentar una aproximación. Todo había empezado con un pedido de ajuste en torno al 100%, a lo que las entidades retrucaron con un porcentaje bastante inferior aunque quienes conocen el paño saben que es sólo el comienzo.
El encuentro del viernes expuso algunas trabas surgidas de la diferente posición entre las cámaras que representan a los sectores de mayores recursos con los del segmento pyme. Ahora, tras el cuarto intermedio, el propósito es "sacarle punta al lápiz" para acelerar los plazos del acuerdo.
En pausa
Por lo pronto, las conversaciones avanzaron hasta cierto punto. Tanto en cuanto a números como en modalidad de ajuste salarial.
Un punto clave: Soeva pretende cerrar una paritaria semestral. Lo cierto es que a la pretensión inicial que superaba el 100% de a poco viene moderándose.
Pero si bien de un lado y el otro reconocen avances, queda mucho por discutir en cuanto a los números. Los negociadores se levantaron de la mesa el viernes con una oferta poco convincente respecto al básico de $120.000 solicitado.
"Con menos de eso es imposible vivir. Además, buscamos un acuerdo semestral para que, como pasó en 2022, no nos sorprenda la dinámica de la inflación. Tampoco sabemos cómo se implementará, entre sumas no remunerativas y lo que se incorpore al salario", observó Miguel Rubio, vocero de Soeva.
Más allá de las declaraciones de la ministra de Trabajo Kelly Olmos respecto a la "convergencia" en paritarias del 60% anual, para Rubio "la realidad es que la pretensión del Gobierno tiene poca incidencia a la hora de la negociación. Hay que tener en cuenta que el básico de un trabajador vitivinícola que el de un bancario o un petrolero".
La posición empresaria
A partir de una propuesta que arrancó en un promedio del 65%, entre las cámaras por ahora no ven con malos ojos el negociar ajustes semestrales, para no perderle pisada a la inflación.
"Es una alternativa posible, supeditada a la marcha de la economía. En definitiva, tenemos por delante un escenario bastante similar al de 2022, que terminamos con dos renegociaciones", consideró Walter Pavón, representante de Bodegas de Argentina en la ronda paritaria.
En un tono conciliador, Pavón destacó el "intercambio con propuestas" con Soeva. Aunque remarcó también que queda bastante por discutir.
Asumida la corrosión del poder adquisitivo de los salarios ante el ritmo inflacionario, ese intercambio comprende un escalonamiento de sumas a pagar, tanto remunerativas (es decir, que van directo al salario básico) como no remunerativas (o "por afuera")
Una herramienta que, como en paritarias anteriores, promete facilitar el acercamiento de cara al próximo encuentro del 8 de marzo. Y que habitualmente satisface la postura gremial de engrosar el ingreso del trabajador, y también la empresaria, de hacerlo sin comprometer demasiado sus finanzas a lo largo del año.