Mendoza sigue fortaleciendo su matriz productiva gracias al trabajo de productores y científicos que desde hace años investigan y potencian el desarrollo agrícola local. La papa es un caso emblemático de ello, un alimento muy extendido en el mundo, rico en sabor y propiedades.
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Papas andinas en Mendoza, la innovación del INTA para un cultivo con sabor y valor nutricional
El desarrollo científico del INTA busca potenciar en Mendoza un cultivo de papas andinas que se destaca por sus colores, sabor y propiedades saludables.
De hecho, su valor es tal que desde hace tres años tiene su Día Internacional de la Papa, establecido por la ONU cada 30 de mayo. La fecha sigue la experiencia de Perú, país que impulsó esta conmemoración ante las Naciones Unidas con el propósito de reconocer el valor nutricional, cultural y económico del tubérculo.
En este marco, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) tiene un desarrollo interesante al respecto, en línea con sus trabajos de recuperación y mejoramiento de diferentes cultivos y plantas, con foco principalmente en las papas andinas, un tipo distintivo de papa que se caracteriza por sus colores, formas y propiedades únicas.
Carlos Marfil, coordinador del programa de Papas Nativas del INTA La Consulta, destacó el crecimiento del sector papero en Mendoza y el potencial de las papas andinas como una alternativa vinculada a la gastronomía, la salud y la diversificación productiva. En diálogo con Sitio Andino, habló sobre el evento Habemus Papas, el desarrollo científico detrás del cultivo y el impacto de la industria en la provincia.
Investigación e innovación: el desarrollo de los papines andinos en Mendoza
Marfil contó que desde 2021 trabajan en un plan de mejoramiento de papas andinas, una producción que todavía es marginal respecto de la tradicional, aunque no por ello menos interesante y con fuerte potencial.
“Las papas andinas tienen atributos que la papa moderna no tiene. Son superiores en algunos sentidos, por ejemplo en pigmentos antioxidantes y polifenoles, lo que las hace más atractivas desde el punto de vista de la salud. Y además son más ricas”, afirmó.
Asimismo, el investigador remarcó la variedad de colores, texturas y sabores que ofrecen estas especies. “Eso le da un plus a la hora de transformarlas en un plato”, sostuvo.
También destacó la versatilidad del cultivo y su eficiencia productiva. “Es un cultivo muy noble. Aprovecha mejor los recursos comparado con otros grandes cultivos y es más eficiente en el uso del agua”, explicó.
Gastronomía, ciencia y producción
Un elemento interesante de este desarrollo es que también le suma valor a la gastronomía, una actividad que continúa siendo muy atractiva para el propio mendocino o para aquellos que vienen de visita, ya que Mendoza es uno de los destinos más elegidos por turistas.
En este marco, también se destaca del programa la disposición y búsqueda de coordinación con diferentes sectores. Marfil mencionó el trabajo conjunto con emprendimientos y bodegas de la provincia. “Actualmente estamos trabajando con Tierras de Atamisque y con Casa Vigil. Son colaboraciones público-privadas importantes porque el sector gastronómico es clave para darle visibilidad a los productos”, explicó.
“Ha sido un proceso acompañado por el sector gastronómico, donde se generaron alianzas estratégicas”, agregó.
“Habemus Papas II” y el crecimiento del sector
El especialista también se refirió al evento Habemus Papas, que tiene una nueva edición este fin de semana y reúne a distintos actores vinculados al cultivo. “Estamos muy motivados porque es un grupo de trabajo integrado por instituciones que venimos trabajando codo a codo para posicionar al cultivo como una oferta importante para diversificar la matriz productiva”, afirmó.
Incluso, en el primer día del evento (viernes 29 de mayo) se presentó el Clúster de la Papa de Mendoza, iniciativa que da cuenta de esta búsqueda de coordinación entre diferentes sectores para apostar a este tubérculo.
El impacto de la industria en la papa y el rol de Mendoza
En conversación con Sitio Andino, Marfil aseguró que Mendoza ocupa un lugar estratégico dentro de la producción de papa en Argentina y vinculó ese crecimiento con el desembarco de la empresa Simplot en la provincia.
“El desembarco de Simplot está produciendo cambios importantes en el sector. Es una industria que logra agregar valor a la materia prima, industrializarla y venderla en un paquete”, sostuvo.
Incluso, remarcó el peso que ganó la actividad en la economía provincial. “La exportación de papa industrializada desplazó al mosto. Es un hito importante que un producto de la industria papera se meta en la conversación de la agroindustria madre de Mendoza”, indicó.
En ese sentido, consideró que Mendoza cuenta con condiciones diferenciales para el cultivo. “Mendoza reúne condiciones excepcionales para la producción de papa. Y que esta empresa se haya radicado acá es porque en la provincia se produce una papa de altísima calidad para la industria”, aseguró.
En esta línea, el investigador destacó la relevancia de Malargüe en la producción de papa semilla. “Mendoza tiene una zona protegida para la producción de papa semilla, que es el primer eslabón de la cadena. Malargüe mantiene ese rol desde fines de los años 70”, explicó.
Finalmente, sostuvo que el desafío es consolidar el crecimiento del sector y ampliar el consumo de papas andinas en la provincia. “El objetivo es sostener este trabajo y que cada vez más personas puedan encontrar papas andinas en las verdulerías”, concluyó.