La señal llegó esta semana desde las calificadoras internacionales: Standard & Poor's elevó la nota soberana argentina de CCC+ a B-, un mes después de que Fitch hiciera lo propio, y el riesgo país perforó los 450 puntos. El gobierno de Javier Milei celebró el dato como evidencia de consolidación macroeconómica.
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Milei celebra la suba de calificación, pero la economía real sigue en retroceso
Mientras baja el riesgo país y mejora la nota soberana, la industria, el empleo y el consumo siguen en retroceso, según datos del IAG.
Sin embargo, los datos de la economía diaria, las billeteras de los trabajadores y el nivel de actividad contrastan fuertemente con ese escenario financiero y son bastante más sombríos, así lo demuestra la recopilación semanal del Instituto Argentina Grande (IAG) con datos oficiales del INDEC, el BCRA y diversas fuentes sectoriales.
Una economía en K
Entre el primer cuatrimestre de 2023 y el primero de 2026, la minería creció 19,5%, la industria manufacturera cayó 11,6% y la construcción se hundió 23,8%. Lo que se denomina una "economía en K", un trazo ascendente para los sectores extractivos y uno descendente para los sectores que generan empleo registrado y mercado interno.
El patrón no es accidental. El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) consolida ese rumbo al otorgar estabilidad fiscal y cambiaria por treinta años a megaproyectos extractivos, mientras excluye la exigencia de integración con proveedores nacionales, valor agregado local y empleo calificado. Las pymes industriales y las empresas de la construcción, en cambio, enfrentan tasas reales positivas, apertura importadora y obra pública prácticamente paralizada.
Empleo y consumo bajo presión
El dato más elocuente sobre el tipo de recuperación en curso es el empleo. De los catorce sectores relevados, apenas cinco crearon puestos de trabajo registrado respecto de 2023. El total cayó 3,1%. Y lo que agrava el diagnóstico es que incluso los sectores que lideraron el crecimiento destruyeron empleo: la minería y la intermediación financiera registraron pérdida neta de puestos de trabajo formales. Los sectores con mayor peso sobre el empleo total son, al mismo tiempo, los que más retrocedieron. El comercio es la excepción: cae su actividad, pero el empleo registrado creció 1,3%, un comportamiento que el informe califica de "caso particular" sin ofrecer una lectura concluyente.
El consumo refleja la misma fractura. La venta de bienes no durables (leche, yerba, carne) cayó 1,7% en el primer cuatrimestre respecto de igual período de 2025, a la vez que sus precios se disparan. Mientras tanto, el consumo de bienes durables como automóviles, motocicletas e inmuebles creció 10,3% en el mismo lapso interanual, aunque a un ritmo menor que el de fines del año pasado. Desde el cambio de gestión, las dos canastas han tomado trayectorias opuestas: la de consumo masivo se contrae; la de bienes de alto valor se expande. Una economía que crece para algunos sectores y se estrecha para la mayoría.
Combustibles, impuestos y superávit
El precio de la nafta condensa buena parte de las tensiones del modelo. Desde diciembre de 2023, el precio real del combustible aumentó 59,5%. Sin impuestos, el incremento hubiera sido del 41%, pero el gobierno decidió elevar los montos fijos que gravan el litro de nafta por encima de la inflación: el impuesto a los combustibles subió 230% en términos reales y su participación en el precio final pasó del 8,9% al 18,5%. El resultado es que Argentina, siendo exportadora neta de petróleo, es el país de América Latina que más aumentó el precio de los combustibles desde el inicio del conflicto entre Irán y Estados Unidos.
En abril, el sector petrolero registró un saldo positivo de divisas por USD 1.983 millones, frente a un promedio de USD 832 millones en los doce meses previos. Los ingresos de dólares por petróleo se triplicaron. Sin embargo, los argentinos pagan el litro de nafta un 23% más caro que en Estados Unidos y un 6% más que en Brasil. Parte de esa brecha tiene explicación fiscal: la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) debería haber gastado $1,8 billones en infraestructura vial con lo recaudado por el impuesto a los combustibles, pero ejecutó apenas $0,7 billones. Hay $0,9 billones que engrosan el superávit primario en lugar de destinarse a las rutas nacionales.
Inflación y crédito en desaceleración
La inflación de mayo cerró en 2,1% mensual, la variación más baja desde septiembre de 2025. El dato fue celebrado como otro logro de la estabilización económica. Pero el informe del IAG recuerda que con los ponderadores actualizados a partir de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, la inflación de mayo fue, en promedio, 2,26%, y la inflación acumulada desde el inicio de la gestión asciende a 333,8%. Las regiones más golpeadas son el noreste y Cuyo. Detrás del 2,1% del índice general, persisten presiones en servicios: comunicaciones subieron 3,4%, educación 2,9% y recreación y cultura 2,8%.
El crédito al sector privado también ofrece señales de enfriamiento. Todos los tipos de préstamos cayeron en lo que va de 2026, con excepción de los hipotecarios, que crecieron 4%. Los créditos personales, que habían sido el rubro de mayor expansión durante este mandato, retrocedieron 3,9% en el año. Desde mediados de 2025, el crédito se encuentra estancado en términos reales.
Tensión internacional y fragilidad local
En el frente externo, la semana estuvo marcada por la escalada del conflicto en Oriente Medio: Trump anunció que Estados Unidos golpeará a Irán y tomará el control de su infraestructura energética, y el estrecho de Ormuz quedó bajo amenaza de cierre. El Brent trepó a USD 92,98 por barril. Para Argentina, el canal de transmisión es directo: energía más cara, fletes en alza y mayor presión de costos sobre los insumos industriales.
En el plano cambiario, el dólar mayorista tocó los $1.450, el MEP y el Contado con Liquidación se ubicaron cerca de $1.494, y el BCRA acumula más de cien ruedas consecutivas comprando divisas (unos USD 6.800 millones en el año). Esta semana, sin embargo, el Banco Central frenó la suba del spot no vendiendo reservas, sino colocando bonos dólar linked, en un esquema que busca equilibrar acumulación de reservas con contención de precios.
Especialización sin derrame
El informe del IAG sintetiza el panorama con una fórmula que recorre transversalmente cada sección del documento: "la foto es de especialización, no hay rebote". Minería y energía sostienen parte del crecimiento; industria y construcción siguen rezagadas. En términos de economía real, no hay expansión homogénea de producción, empleo ni inversión. La mejora de la calificación soberana acerca al ministro Luis Caputo a poder rollear en el mercado privado la deuda que él mismo tomó en 2018, y corre los vencimientos hacia la próxima gestión, pero no altera la estructura de una economía que, para la mayor parte de los argentinos, no produce el derrame prometido.
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