Los trabajadores cuentan con una base de referencia para determinar sus ingresos: el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVyM). Este monto suele acordarse entre sindicatos, empresarios y el Estado, aunque en la Argentina, en el último período, fue definido por decreto ante la falta de acuerdo entre las partes.
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La brecha entre el salario mínimo y la canasta básica en Argentina: una comparación con América Latina
Cuál es el salario mínimo que se establece por ley y cuánto cuesta realmente vivir. En qué situación está Argentina en comparación al resto de la región.
El salario mínimo opera como un piso legal que los empleadores no pueden vulnerar y que, en teoría, debería ser suficiente para garantizar una vida digna, incentivar el consumo y aportar cierta estabilidad a quienes viven de su trabajo. Sin embargo, en la práctica, ese objetivo está lejos de cumplirse.
Hoy, el salario mínimo en la Argentina se ubica en $346.800. Se trata de un monto bajo en relación con el costo de vida y que, además, cumple un rol clave como parámetro para otros ingresos, como las jubilaciones mínimas, lo que amplifica su impacto social.
El salario mínimo argentino en comparación con la región
Para dimensionar esta situación, resulta útil observar qué ocurre en otros países de América Latina. A comienzos de 2026, los salarios mínimos en la región se expresan de la siguiente manera, en moneda local y con su correspondiente conversión a dólares:
- Argentina: $346.800 pesos (246,22 dólares)
- Bolivia: 3.000 bolivianos (437,18 dólares)
- Brasil: 1.621 reales (300,79 dólares)
- Colombia: 1.750.905 pesos colombianos (466,50 dólares)
- Costa Rica: 373.092,3 colones (791,21 dólares)
- Chile: $539.000 pesos chilenos (616,78 dólares)
- México: $9.582,47 pesos mexicanos (549,37 dólares)
- Paraguay: 2.899.048 guaraníes (449,22 dólares)
- Uruguay: $24.572 pesos uruguayos (639,65 dólares)
- Perú: 1.130 soles (336,80 dólares)
Este medio realizó la conversión a dólares a través de Wise, con el objetivo de unificar criterios. El primer dato que surge del relevamiento es claro: Argentina es el país con el salario mínimo más bajo entre los analizados.
Salario mínimo y canasta básica: una brecha estructural
El salario mínimo sólo cobra sentido cuando se lo pone en relación con el costo de vida. En la Argentina, ese parámetro está dado por la canasta básica, que marca el ingreso necesario para que un hogar no sea considerado pobre.
De acuerdo con el último dato del INDEC, la canasta básica total se ubica en $1.360.299 mensuales. Este valor incluye alimentos, transporte, vestimenta, educación, salud y vivienda: lo indispensable para sostener la vida cotidiana.
La distancia entre ambos indicadores es significativa. Al salario mínimo argentino le faltan $1.013.499 para alcanzar el umbral que evita caer en la pobreza. Ese millón trescientos mil pesos funciona, en los hechos, como un piso mínimo indispensable.
Una brecha regional que no es inevitable
Esta diferencia entre salario mínimo y canasta básica se repite en otros países de América Latina, aunque no con la misma profundidad. De acuerdo con un estudio de la consultora Boson Planning, en Colombia, Chile, Costa Rica y México el salario mínimo tampoco alcanza para cubrir completamente la canasta familiar:
- Colombia: canasta familiar de 1.840.792 pesos colombianos (490,62 dólares) frente a un salario mínimo de 466,50 dólares.
- Chile: canasta familiar de 638.118 pesos chilenos (733,70 dólares) frente a un salario mínimo de 616,78 dólares.
- Costa Rica: canasta familiar de 508.600 colones (1.078,57 dólares) frente a un salario mínimo de 791,21 dólares.
- México: canasta familiar de 19.236,40 pesos mexicanos (1.117,45 dólares) frente a un salario mínimo de 549,37 dólares.
Sin embargo, es importante aclarar que esta brecha no es una regla universal. En algunos países del mundo, el salario mínimo está directamente alineado con el costo de la canasta básica, lo que permite que el ingreso mínimo cumpla efectivamente su función: garantizar condiciones materiales básicas para la reproducción de la vida.
A grandes rasgos, en ninguno de los países latinoamericanos tomados como referencia el salario mínimo logra cumplir plenamente su función básica: garantizar las condiciones elementales para la reproducción de la vida -alimentación, vestimenta, vivienda y servicios esenciales-.
Sin embargo, nuestro país se distingue por la profundidad de la brecha, que resulta más marcada que en el resto de la región y deja al ingreso mínimo cada vez más lejos del costo real de vivir.